
Esta es una peli que me costó un montón ir a verla. Tuve entrada reservada al menos dos veces antes de irme a las Maldivas y en ambas la cancelé por lluvia, viento o desgana y cuando volví, la seguí ninguneando en la cartelera porque nunca la ponían a una buena hora hasta hace dos semanas cuando encajaba en una sesión doble. Probablemente mi problema es que el tráiler no vende la película, no despierta interés alguno. Se titula Voor de meisjes y aunque está haciendo la gira de algunos festivales, no está previsto su estreno en España, que de hacerlo, el título sería truscoluña no es nación.
Unos julays de vacaciones en Suiza acaban bien jodidos por culpa de las dos pellejas de sus hijas.
Dos parejas tienen una keli de vacaciones en Suiza y una vez al año van todos juntos a la susodicha. Ambas parejas tienen hijas adolescentes. Las niñas se van con un machillo gallito del poblacho en su cuatrimoto, sin cascos ni nada a fardar por ahí. Resulta que tienen un accidente, una de las niñas acaba en coma, con daño cerebral y probablemente sin posibilidad de recuperación y la otra despierta pero no quiere contar lo que pasó. Entre las dos parejas comienza un mal rollo que no veas, con sospechas y demás, todos viviendo bajo el mismo techo. En un punto determinado, la niña que estaba bien resulta que o le hacen un transplate de corazón o muere y claro, los padres de esa miran al cuerpo inerte de la otra y aquello es la guerra de los padres.
En la historia del universo jamás se había hecho un dramote así en los Países Bajos. Esto apesta a telelefilm, pero es que está super-hiper-mega bien hecho, la tensión es brutal, los encontronazos entre los padres, épicos, las movidas con las niñas, al comienzo, que después son historia, fabulosas y todo se va retorciendo más y más y complicando para llevarnos a un final brutal. Flipé en colores porque era una de esas pelis que básicamente deshaucio por la mielda del tráiler y esto es una pasada, además rodada en Suiza con unos paisajes espectaculares. Cada uno de los cuatro progenitores es un regalito que no veas, todos tienen un lado obscuro, otro negro y otro gris y aquello en algunos momentos parece una competición de manipuladores. Los dilemas y las decisiones que tienen que tomar en el tramo final son brutales y la forma en la que todo sucede, acojonante.
Esto se lo pones a los miembros del Clan de los Orcos y te queman el cine. Fascinará y seguramente gustará a los sub-intelectuales con GafaPasta.






















































































































































































