Antes de la debacle que asoló el mejor blog sin premios en castellano por culpa de flickr, aquí había miles de fotos tanto en álbumes de ciudades como de cosas que a lo largo de los años había visto en las calles de los Países Bajos y esas fotos se perdieron. Esta mañana, cuando volvía de correr, que aprovechando que no puedo ir al laburo porque no hay trenes, estoy yendo a correr nada más levantarme, me encontré que enfrente de mi keli habían plantado un gigantesco Abraham, costumbre neerlandesa cuando alguien llega a esa fatídica fecha y que al hacerlo tan explícito, al pobre que le toca ya no puede mentir, todo el mundo sabrá su edad.
Aprovecho, ahora que tendremos de nuevo una foto de Abraham, para poner por aquí la explicación científica del asunto, que ya expliqué hace DIECIOCHO años:
Algo que me llamaba la atención es que la gente cuando se refiere a la persona que cumple años dicen Hij heeft Abraham gezien lo cual podríamos traducir por:ha visto a Abraham. Nunca logré captar el sentido de la frase, básicamente porque soy como un cacho de carne con ojos y no doy para mucho pero un amigo tuvo a bien explicarme que el concepto viene de la Biblia, del Evangelio según Juan 8:57 en donde dice: Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?. A través de los retorcidos caminos de la historia esto ha devenido en una interpretación que significa que ves a Abraham al cumplir cincuenta años. Suelen colocarte un maniquí o un muñeco de algún tipo en tu casa o en tu trabajo y ese muñeco simboliza a Abraham.
Probablemente la celebración culminará con el terrorífico CÍRCULO DE LA MUERTE, que es el nombre científico que yo le he dado a los cumpleaños en este país, en el que se sientan todos en círculo con sillas y toman café y un pedazo Y SOLO UNO de tarta y nadie habla y allí hay menos alegría que en un funeral en España. Puedo confirmar y confirmo que ninguno de mis amigos neerlandeses me invita a sus cumpleaños porque saben lo que pienso sobre el susodicho círculo y además, porque mi respuesta será mandarlos a tomar por jauer.
Llegamos a la cuartaparte de la inmersión en las cuevas de Kandooma, y este es otro vídeo larguísimo. En esta serie hay tres vídeos de más de siete minutos y este es uno de ellos y si no fuera porque la quiero acabar ya, hubo un momento en el que pensé en elegir canciones de tres a cuatro minutos, pero me salían diez vídeos, en lugar de los siete que vamos a tener. La música que acompaña este vídeo es la canción Sunrise At Alcatraz de Deep Forest.
Comenzamos básicamente en donde nos habíamos quedado y seguimos en nuestra ruta hacia la esquina, pasando por nuevas cornisas, que aquí llaman cuevas. Por la zona en la que comenzamos la corriente era mucho menor y pasado el primer minuto tenemos una espectacular anémona roja, que de esas hay pocas en Guraidhoo o en las Maldivas y son preciosas. Llegando al tercer minuto tenemos un momento selfie del que creo que sale la imagen que tiene el vídeo. A los cuatro minutos y medio tenemos una morena negra y un camarón limpiador con ella y justo después de eso, llegando al quinto minuto, me topo con un pez escorpión fabulosamente camuflado en las rocas. Esos animales son fantásticos y los peces con el veneno más potente del planeta. A los cinco minutos y medio, por delante de nosotros, un pez Napoleón grande está pasando, pero no llegó a acercarse.
Mucho, quizás muchísimo, ha pasado desde que regresé de las Maldivas hace 16 días. Primero llegó el terrible jetlag, que a mí me da del lado opuesto al resto y que me tuvo renqueando una semana y cuando comenzaba a recuperarme, me pilló el cambio de hora, que fue otro jetlag que empeoró el anterior. En ese tiempo, me pusieron la vacuna de la gripe y una semana después, la de la pandemia podemita y truscolana, que yo sí que creo en las vacunas. En este tiempo, en la chamba, me enteré que había, no una sino dos auditorías y mi jefe intentó involucrarme en una o en las dos pero no lo consiguió, que tiene a un equipo de cuatro panolis que trabajan en ese tema y al parecer, no se fiaba de ninguno de ellos y me quería meter a mí, que no pinto nada en ese tema y no tengo ni puta idea del asunto ni quiero tenerla. Escapé de esas dos, pero al parecer la semana que viene regresa a Europa el mismísimo BuraBura con el que fui el año pasado a Bruselas y de nuevo, me ha intentado involucrar en todas y cada una de las reuniones, pero al menos un día he conseguido escaquearme porque no me interesa PARA NADA el tema, no lo llevo, NO LO QUIERO LLEVAR, no lo llevaré y por consiguiente, mi presencia en el espacio y en el tiempo en el que sucedan las susodichas reuniones no es necesaria. Por desgracia BuraBura quiere tratar otras cosas que sí que dependen del Elegido.
En ese tiempo vinieron a comer a mi keli un grupo de amigos y aprovechando que me traje Valhomas de las Maldivas, que es atún secado y ahumado, muy típico allí, les hice un arroz frito con Valhomas, al estilo de las islas y como la mitad de la tropa era vegetariana, pero al parecer los peces son verduras y no cuenta como carne lo suyo, sí que podían comer tanto del arroz frito Valhomas como de una empanada de atún y güevo duro que hice.
El jueves de la semana pasada sucedió un evento que cambió mi rutina irremediablemente y aún sigue cambiada. Un conductor de camión absolutamente estúpido y definitivamente con menos luces que un agujero negro, en un paso a nivel en dirección a Bolduque y en un lugar por el que los trenes pasan a ciento treinta kilómetros por hora, se emperró en girar a la izquierda en un sitio en el que no tenía espacio y mientras maniobraba, bajaron las barreras y llegó el tren y aquí, el tiempo que pasa cuando baja la barrera no son los tres cuartos de hora españoles, es más bien entre veinte y treinta segundos, así que el tren se llevó una gran parte del camión por delante. Lo mejor es ver el vídeo puesto en las internetes por la empresa que controla la infraestructura ferroviaria neerlandesa:
Por culpa de este panoli, se suspendió el tráfico ferroviario el jueves y para cuando yo me enteré, salí por patas hacia la estación a pillar una guagua que me llevaría desde Bolduque hasta Geldermalsen, que está literalmente a medio kilómetro del punto en el que esto sucedió, pero en hora punta y con una de las autopistas con más tráfico de los Países Bajos, en total tardé dos horas y cuarto en llegar a mi keli y en ese momento ya decían que no habría tráfico ferroviario hacia el sur ni desde el sur hasta ese fin de semana, pero posteriormente dijeron que hasta el viernes de esta semana, con lo que llevo toda la semana trabajando desde mi keli y es muy probable que siga así. La empresa que aseguró el camión ha puesto ya a sus empleados a mendigar por todas las plazas del país porque les va a costar un güevo y gran parte del otro pagar este estropicio. Solo en vías ferroviarias, están cambiando dos kilómetros, incluyendo las traviesas de hormigón, porque el tren, a la velocidad que iba, hizo un estropicio del quince. Milagrosamente, no hubo heridos graves en el tren y la lluvia verde que se ve al final del vídeo son las peras que llevaba como carga el camión.
Lo único positivo de tanto drama es que al estar en mi keli, estoy yendo a correr a las siete y media de la mañana y al menos lo hago de día, que con el cambio de hora, por la tarde ya es de noche antes de las cinco de la tarde.
El sábado me llega una carta de la empresa que se encarga de la distribución del agua en la ciudad de Utrecht informando que encontraron una bacteria suciolista, podemita y truscolana en un tanque de agua y que con efecto inmediato y hasta nueva orden, se recomendaba hervir el agua del chorro al menos tres minutos para poder beberla o para lavarte la boca y desde el sábado pasamos a vida tercermundista, con botellas de agua por todos lados y tratando de recordar que NO debo beber agua del grifo. Hoy, a las dos de la tarde nos llegó un nuevo aviso informándonos que limpiaron el tanque, han hecho pruebas dos días en todos los puntos de la red y no han encontrado la bacteria y por consiguiente, ya podemos beber agua del grifo sin necesidad de hervirla. Durante los días de este drama, en la ciudad de Utrecht era I-M-P-O-S-I-B-L-E tomar café o té en ningún lado porque todos tienen sus máquinas conectadas directamente a una red, que hasta esta semana, jamás había dado un problema.
Mientras sucedía todo esto, la semana pasada hubo elecciones generales y yo le regalé mi voto a mi amigo el Moreno, igual que su esposa y sus dos hijos, así que él me dijo a quién quería que le votara y eso hice. Las elecciones las ganó, bueno, ganar es un decir porque para gobernar hace falta una coalición de 4, 5 o 6 partidos, con lo que al final, prácticamente todo el mundo ha votado a un partido que va a gobernar, decía que las elecciones las ganó un partido liderado por una persona que o usa su orto para funciones que no estaban especificadas en el diseño original, o le gusta usar otros ortos para ese tipo de funciones, o eso que en la Isleta definirían como un mariquita. Los Jalal están que se los lleva el demonio porque ahora, el presidente del país va a ser maricón y el año que viene se casa con un argentino, con lo que la Reina de los Países Bajos y la Primero Damo del país van a ser ciudadanos de Argentina. A uno de los Jalal ya le explicamos que si necesita indicaciones para llegar a la frontera e irse a tomar por culo a su mielda de tierra, que lo diga que nosotros, sin cobrarle, se las damos.
Llegamos a la tercera parte de la inmersión en las cuevas de Kandooma, aunque más bien son cornisas en la ladera porque siempre están abiertas. La música que acompaña este vídeo es la canción Leave No Man Behind de la Banda sonora de la película Black Hawk Down, que puedo confirmar y confirmo que nunca llegué a verla en el cine.
Este segmento arranca con un tiburón gris que pasó por la zona o más bien, dos, que por debajo había otro, ellos contra corriente y a nosotros nos aleja de ellos la corriente. Después pasamos junto a una morena leoopardo grande y con la boquita abierta, supongo que esperando que algún camarón le limpie la dentadura. Después seguimos avanzando y nos topamos con una tortuga que se aleja cuando llegamos a ella. Esta es una secuencia bastante larga y muy cinematográfica, estamos prácticamente todo el tiempo en movimiento y cualquier cosa que vemos, una vez la hemos pasado, no hay vuelta a tras por la corriente. Sobre los tres minutos y medio llegamos a otra cornisa y por allí, con menos corriente, hay mucha más vida pequeña, ocupada en sobrevivir. Sobre los cinco minutos vemos un tiburón de arrecife de punta blanca apatrullando la zona por la parte de arriba.
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