
Conviene mencionar y lo menciono que yo nunca fui fans de Bruce Springsteen, aunque conozco algunas de sus canciones pero confirmo que jamás compré disco alguno de él o tengo canciones suyas en mi poder, simplemente, su música no iba dirigida hacia mí. Tampoco presté mucha atención al tráiler de esta peli, así que llegué al cine con la idea equivocada que esta era una peli biográfica, como las de otros músicos en años pasado y haríamos un repaso a su vida. No fue así. La película se titula Springsteen: Deliver Me from Nowhere y así fue como la estrenaron en España porque hasta los menos espabilados saben que la traducción de todo eso sería truscoluña no es nación.
Un julay está emperrado en joderse la vida o algo así.
Tenemos que el Bruce Springsteen ya es famosillo cuando empieza la peli, regresa a New Jersey, que es de dónde es y recuerda las movidas chungas que tenía con su padre y escribe música que graba en su keli en un casete o algo así y después cuando lo lleva al estudio, no está para nada contento de como suena su música allí y al final decide lanzar el disco con el cutre-sonido de casete. Entre medias, se enrolla con una pava con hijo pero eso no llega a nada, está de melodramas totales y al final termina reconciliándose con su padre o algo así.
Aunque vemos a Bruce Springsteen de pequeño, la película está ambientada en un periodo muy determinado de su vida, en unos meses, en los que creó un álbum que era totalmente distinto de todo lo anterior y de lo que hizo después y de todas las movidas que tenia y que al final, resulta que tiene tendencia a la depresión. Como no soy fans, no lo puedo jurar a ciencia cierta o falsa, pero yo diría que el actor que lo interpreta no se le parece demasiado, algo que a mí no me afecta, ya que pronto tuve la impresión que esto era más bien un telelefilm de esos con un final en el que supuestamente aprendemos algo. Los saltos a la infancia a mí me molestaron un montón, con un frecuente cambio del blanco y negro (pasado) al color (presente) que a mí no me aportaba nada. Su relación con la camarera con hija tampoco añade nada a la historia, salvo minutos de metraje, pero igual que llegó la olvidamos. La madre no sale muy bien parada. Hay un par de canciones famosas del chamo en la película, sobre todo antes de sus movidas y después de las susodichas.
Es un telelefilm que odiarán por igual los miembros del Clan de los Orcos y los sub-intelectuales con GafaPasta. Para ver un domingo por la tarde en medio de una digestión masivamente lenta.





