Alrededor del núcleo principal de monumentos en el Wat Mahathat tenemos un grupo de adoradores que parecen circular en la misma dirección. Aquí solo vemos cuatro pero son legión y ocupan los cuatro lados de la base del monumento. Todos son diferentes y su aspecto se cuidó mucho. Todos parecen ir rezando y la primera vez que lo vi sospeché de la intervención de algún cura o monje cristiano porque choca con el estilo habitual de las estatuas de Buda y sus amiguetes.
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Autorretrato al ocaso
En Bodrum, con el Turco, me lo pasé genial, descansé y me desconecté de todo, que es lo que quería y de alguna manera, el Turco parece ser la persona perfecta para esos menesteres, me deja a mi bola y no me agobia, algo que yo le agradezco un montón. Además, su padre es un puntal, está siempre haciendo ejercicio físico y me arrastra con él a caminar, correr, nadar y nos divertimos a primera hora, cuando el Turco aún no se ha levantado y para cuando lo hace, flipa cuando escucha todo lo que ya hemos hecho. De las cienes y cienes de miles de fotos que hice en Bodrum, mi favorita es la de hoy, aunque aquí la vemos en una nueva versión filtrada que también mola mazo y que nos lleva a un pasado no muy lejano que era ciertamente mejor que los tiempos del coronavirus. Tenemos un ocaso espectacular, con el sol a punto de esconderse tras una pequeña isla en Gümü?lük. Por razones que no me explico, mi pelo, mi barba, el sol, el encuadre, todo, todo, todo quedó perfecto. Decir, para la hemeroteca, que tras ponerse el sol nos bañamos y que el ocaso lo presenciamos sin nadie más, que éramos los únicos interesados en ver aquel momento único.

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¡Scooby! – Scoob!
Yo de siempre he sido fans de Scooby-Doo y recuerdo que de niño no me perdía ningún programa cuando los ponían por la tarde en la tele. Lo de un perro que habla, un dueño acarajotado y unos amigos que parecen sacados de un armario que jamás se debió abrir mola un montón. Ya han habido intentos por hacer la película con personajes reales pero está claro que esto funciona mejor cuando los personajes están animados, que es más fácil creerse lo del perro que habla así. La película que nos introduce a los orígenes de Scooby-Doo se titula Scoob! y en España se estrena en julio con el título de ¡Scooby!
Un julay acarajotado adopta un perro que es un revenque o algo así
Un chiquillo con serios problemas de desarrollo social se encuentra un perro en la playa, que habla y que se convierte en su más mejor amigo. A partir de ahí se juntan con otros raritos del cole y acaban creando una especie de agencia de solución de misterios o algo parecido. En un punto determinado un pavo quiere convertirlos en una empresa rentable pero sin el chucho y el tonto, que se van por su lado y al final todos acaban salvando el mundo y el multiverso de un desastre producido por otro gilipollas que de seguro que le vota a podemos o más bien, mamemos.
Obviamente, esto es cine hecho para niños, para introducirlos a un personaje que los ya no tan niños conocemos muy bien, pero la película funciona también con nosotros. De entrada nos lleva a los orígenes, al inicio de la relación entre el perro y Shaggy y a la creación del grupo de amigos investigadores. Es una película diverta, con buenas escenas de acción y con todo lo que se puede esperar de Scooby-Doo. En lo que cambiaron bastante es con la aventura, en los dibujos animados casi siempre investigaban casas encantadas, con fantasmas y similares y aquí los tiros van por otro lado. La película es simple y directa y en lugar de dibujos animados tenemos animación por ordenador, que lo hace todo más bonito pero mirando hacia atrás, creo que me gustaba mucho más la serie original.
Esto es entretenimiento para niños y los padres, incluso los miembros del Clan de los Orcos, pueden tener algún problema aguantando hasta el final. Definitivamente no es algo para los sub-intelectuales con GafaPasta.

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We Summon the Darkness
Lo peor del Coronavirus ha sido el aluvión de películas de terror malísimas que ha llegado a las pantallas de cine cuando reabrieron, engendros que en el resto del multiverso van directamente a televisión o a cualquier plataforma de esas y que jamás habrían mancillado una pantalla de cine. Hoy tenemos otro de esos horrores, una película que estaba esperando su estreno desde febrero del 2019, pasando sin pena ni gloria por festivales de cine de terror hasta que le llegó su oportunidad por la escasez de nuevos títulos en los cines. Se trata de We Summon the Darkness y en España, si se estrena, lo hará con ese mismito título ya que no se quieren gastar un leuro en traductores, aunque todos requete-sabemos que la traducción correcta es truscoluña no es nación.
Tres julays beato-zorrudas se proponen joderle la vida a tres julays pollabobas que por comer coño harían lo que fuera, pero sin chimpún.
Tres pellejas están yendo a un concierto de heavy metal, pero como que hay algo raro con ellas. Unos pellejos les tiran un batido en el parabrisas delantero y cuando después se encuentran en el concierto, como que acaban juntos, con los tres orcos convencidos que van a mojar y las tres pellejas encantadas de la vida. Tras el concierto ellas tienen una mega-keli y los llevan allí y descubrimos que en realidad ellas pertenecen a una secta cristiana que está matando a jóvenes para culpar al demonio y drogan a los pavos para poder matarlos pero algo sale mal y dos de ellos acaban gritando como perras en celo desde una despensa en la que se refugiaron. La cosa desde ahí solo puede ir en una dirección, a peor.
No sé como alguien pudo poner dinero para producir este engendro, que pisotea el género de terror y lo enfanga en pura mierda. Comenzamos con un guion escrito pobremente, por alguien que seguramente descubrió las letras el día anterior y aún no dominaba por completo el arte de arrejuntarlas. Seguimos por un director que no es seguro que estuviese de cuerpo presente en el rodaje porque es la única explicación para justificar que se permitiera a esa banda de jóvenes el insultar el arte de la interpretación, estos no tienen ni puta idea de como actuar y en ningún momento llegaron a hacerlo. No hay sustos, ni uno, no hay miedo y lo que hay es un tremendo cabreo según pasan los minutos y no llegamos a nada. Las muertes son peri-patéticas, cuando suceden, que es muy raro y la sensación es siempre de estar en una especie de parodia del cine gore hecha para no estrenarla jamás. Rezaré para que esto no acabe como una saga con dieciocho películas más porque no habrá ser humano que lo aguante.
Si eres un miembro del Clan de los Orcos y te gusta esta mierda, por favor acude inmediatamente a Urgencias y pide que te lo miren, que estás fatal. Si eres un sub-intelectual con GafaPasta, ver esto puede dejarte ciego, sordo y volverte podemita.




