Muchos de los templos budistas se combinan con monasterios y con escuelas. En la foto vemos la escuela del templo Wat Phan Tao. Creo que la estupa del templo estaba justo a mi derecha. Seguramente los pillé cuando los niños habían ya terminado las clases o era un día festivo porque el lugar se ve muy tranquilo y recuerdo haber pasado por allí y aquello parecía una marabunta. Edificios simples, hechos en madera como el de la imagen son muy populares en Tailandia.
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Bicicleta con plataforma de carga frontal
Por una casualidad de la vida y porque éste es el mejor blog en castellano sin premios, hace hoy exactamente once años veíamos la anotación Bicicleta porta-contenedores y hace un par de semanas cuando mi amigo el Turco me invitó a cenar, me encontré la bicicleta de la imagen frente a su casa. En estos once años, este tipo de bicicletas, que se hacen en pequeñísimas cantidades y por pequeñas empresas, han migrado hacia versiones eléctricas y bajo el sillín se puede ver la batería. La bici tiene esa plataforma que salvo que normalmente cargues cajas, no resulta muy práctica. Al no ser una bici comercial, resulta muy difícil conseguir información sobre la misma aunque seguro que su precio fue de un puñado de miles de leuros. Otra cosa interesante de la foto es que la hice el lunes de Pascua y los canales de Amsterdam estaban cerrados al tráfico de barcos, aunque ahora con el enclaustramiento no hay barcos turísticos, pero resulta raro ver ese canal, el Herengracht, uno de los más populares de la ciudad, vacío.
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Buda obeso sentado en el Wat Chedi Luang
Sabemos que Buda era un prodigio en la generación de dientes de leche o de los otros y que gracias a eso, hay cientos y cientos de dientes guardados como reliquias en templos por toda Asia. También sabemos que era más peluo que una folclórica y por eso también se guarda tanto pelo, pero lo que no se suele ver a menudo son imágenes de su etapa obesa y culocochista. Siempre lo ponen flaco y con esas orejas tan chungas pero parece ser que hubo un tiempo en el que estaba encochinado, como podemos ver en la imagen de este Buda. El detalle de la caja fuerte para las limosnas dice mucho de los monjes budistas y la confianza que tienen en los pobres desgraciados que visitan el lugar.
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Ñam, ñam
Si tenemos que creer el dicho ese que dice que una imagen vale más que mil truscolanes o palabras, entonces hoy vamos a tener como tres mil de esas o esos. En la Edad de la Reclusión o el Confinamiento, la mayor de mis preocupaciones no es el papel higiénico, que al fin y al cabo, mientras haya agua siempre hay forma de limpiarte el culo. No, lo que a mí realmente me preocupa es no tener variedad de platos cocinados y verme limitado a una dieta de esas de más de lo mismo, repitiendo un plato hasta la saciedad. Por eso, desde dos semanas antes de que nos encerraran, yo ya comencé a llenar el congelador de mi nevera con diferentes opciones y desde que nos encerraron, he ido esperando impacientemente a que haya hueco para cocinar algo más. Cualquiera que haya seguido mi istagrame o los estados de mi guazá lo puede confirmar porque lo pongo todo por allí. Al primar las cenas y hacer cantidades industriales con mi Crock Pot Express, los desayunos son los que más han quedado limitados y este fin de semana decidí darles el espacio de congelador que les he estado negando durante tantas semanas. El domingo hice Rollitos de canela, que llevaba con antojo desde hace por lo menos cuatro semanas. El problema es que preparo doce, así que dejando uno para desayunar el lunes y comiéndome otro porque no lo pude aguantar, me quedaron diez para congelar. Por suerte mis cálculos de volumen son fabulosos y si no, saco todo del congelador y lo reubico, que en realidad es un poco lo que hice ya que el primer cajón, o el superior, es aquel en el que acaban las cosas para desayunar, como se puede ver en la siguiente imagen.
Tenemos los diez Rollitos de canela perfectamente envasados para congelar. Bajo ellos hay otras cosas para desayunar y comparten zona con varios trozos de empanada de mejillones y algunas otras cosas que ni sé lo que son, que la sorpresa es una de las ventajas de cocinar y congelar tanto. Se puede ver que en mi congelador, los tupperware están vedados, no se les permite la entrada porque ocupan un espacio innecesario.
En el cajón central hay otro montón de comida:
Aparte de más empanada, se pueden ver bolsas de croquetas de pollo y puerro, alguna bolsa con alubias con chorizo y algo de desayunar por la derecha, que a veces y por optimizar el espacio saltan cosas de un cajón a otro. Bajo la empanada creo que tengo tortillas de maíz congeladas para alguna sesión futura de cocina y también algunos paquetes de jamón serrano, que congelado aguanta mucho más. Eso que se ve completamente a la izquierda tiene pinta de ser Gai Pad Med Ma Muang – Pollo salteado al wok con anacardos, uno de mis platos favoritos.
El cajón inferior tiene menos volumen y es más pequeño y por ahí acaban también zumos de limón congelados cuando uso solo la piel de los limones y bolsas con salsas y similares, además de embutidos congelados.
En el cajón inferior también parecen convivir las morcillas con los chorizos congelados y con los pimientos rellenos, qeu son esas bolas de platina. También tengo los guisantes, que todos sabemos que acabarán juntándose con las salchichas alemanas o con el salmón para dos de los platos que más repito. Esta es la única verdura congelada que uso, el resto, la compro fresca.
No tengo ni idea de lo que puede decir de uno el ser tan ordenado y meticuloso en unas cosas y otras me las traen al fresco. Cuando se trata de comida, pienso prácticamente con semanas de antelación. Estamos a miércoles y yo ya hago cábalas sobre lo que puedo estar cocinando la semana que viene o la siguiente y voy mirando entre las cosas que tengo y las que quiero hacer y buscando colocar algún plato nuevo entre los conocidos para igualar la balanza. Tengo antojo de quesadillas, con lo que ya están ahí, esperando su día, tengo antojo de empanada de carne y quiero probar una receta nueva que descubrí el otro día de un curry con garbanzos y batata hecho a cocción lenta. En lo dulce, a poco que se abra hueco suficiente en el cajón superior me hago una docena de Cristinas y este fin de semana haré una tarta de queso pero para regalar, que tener algo así en tu cocina es muy peligroso.






