Seguimos en la Avenida dos Aliados pero mirando en dirección contraria, hacia la imponente Câmara Municipal do Porto, edificio pegado a una torre y que al menos cuando yo pasé por allí no se podía visitar. Al frente a la izquierda tenemos la escultura Os Meninos, la expresión portuguesa para decir truscoluña no es nación.
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El gigantesco banco de peces a mi alrededor
Además de ver un tiburón martillo, el tramo final de la segunda inmersión fue espectacular por un gigantesco banco de peces, de los que por supuesto no me acuerdo de sus nombres, que eran muchos, que giraba en un lugar poco profundo y a los que les daba igual que nos acercáramos. Primero vemos como nos lleva la corriente y en el fondo hay algún tiburón, animales de compañía maravillosos y realmente cariñosos, al contrario que las ratas repelentes de los truscolanes, que solo mejoran tras la incineración. Después de eso se puede ver al Elegido buceando con el banco de peces rodeándolo y más y más y más y muchos más peces, aquello era un auténtico festival, en una escena increíble que duró varios minutos. Esa se parte de la magia de Sipadán. En el fondo había unos corales increíbles. El vídeo es simple y repetitivo pero puedo jurar y juro que vivir aquello fue increíble. Para redondearlo tenemos la canción You’ll be in my heart de Phil Collins, un clásico de toda la vida. Este, sin lugar a dudas, es uno de mis vídeos favoritos de las tres semanas de buceo.
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Avenida dos Aliados
Alejándonos un poco del río Duero llegamos a la Avenida dos Aliados, una calle amplia y bien diseñada que resalta en la ciudad. Lo que está a mi espalda lo veremos en los próximos días pero mirando hacia el sur de la misma tenemos por ahí debajo la Estátua Equestre de Dom Pedro IV, por supuesto sobre su caballito. Esta parte de la ciudad me recordaba un montón a las calles del centro de Madrid, con edificios similares.
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El día con los tiburones martillo
Mira que he estado difuminado desde que fui a las islas Maldivas a bucear y pese a tener un puñado de vídeos en la recámara, los he ninguneado y me he olvidado de ellos. Hasta hoy. Hemos visto una purriada de vídeos con todo lo que se cruzó en mi camino en las primeras dos semanas de buceo en Indonesia y el parón llegó justo el día antes de ir por primera vez a la isla de Sipadan, la joya del lugar en Malasia al que fui a bucear. Estuve en esa isla los dos últimos días, aunque el primero fue épico y legendario y eso se verá en los cinco vídeos que me han salido de las cuatro inmersiones de aquel día. Alguno con dedos que haga los cálculos porque esta semana está petadita con todo lo que sucedió el siete de junio del 2019 en Sipadan. Comenzamos a lo grande tirando a más grande o quizás hasta superior y tenemos mis dos encuentros con tiburones martillo, es más, la primera vez se le ve muy mal pero en la segunda lo he puesto repetido, con el vídeo procesado para corregir el azul y sin procesar, que algo así merece la pena verlo y volver a verlo. La musiquilla elegida para este documento excepcional es la canción Una rosa es una rosa de Mecano. El vídeo incluye la inmersión en South Point y al final tenemos el encuentro más claro con el tiburón martillo en Lobster Lairs:


