Mira que he estado difuminado desde que fui a las islas Maldivas a bucear y pese a tener un puñado de vídeos en la recámara, los he ninguneado y me he olvidado de ellos. Hasta hoy. Hemos visto una purriada de vídeos con todo lo que se cruzó en mi camino en las primeras dos semanas de buceo en Indonesia y el parón llegó justo el día antes de ir por primera vez a la isla de Sipadan, la joya del lugar en Malasia al que fui a bucear. Estuve en esa isla los dos últimos días, aunque el primero fue épico y legendario y eso se verá en los cinco vídeos que me han salido de las cuatro inmersiones de aquel día. Alguno con dedos que haga los cálculos porque esta semana está petadita con todo lo que sucedió el siete de junio del 2019 en Sipadan. Comenzamos a lo grande tirando a más grande o quizás hasta superior y tenemos mis dos encuentros con tiburones martillo, es más, la primera vez se le ve muy mal pero en la segunda lo he puesto repetido, con el vídeo procesado para corregir el azul y sin procesar, que algo así merece la pena verlo y volver a verlo. La musiquilla elegida para este documento excepcional es la canción Una rosa es una rosa de Mecano. El vídeo incluye la inmersión en South Point y al final tenemos el encuentro más claro con el tiburón martillo en Lobster Lairs:
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La semana pasada en Distorsiones
Tremendo lujo cuando se apelotonan relatos de viajes, algo que prácticamente solo sucede en el mejor blog sin premios en castellano y seguramente el único que sobrevivió a los premios, que desaparecieron igual que todos aquellos premiados. Comenzamos la semana acabando el relato del fin de semana en Brighton con La Marina y el Pabellón Real en Brighton y sin pausa comenzamos el relato del fin de semana en Lisboa en Llegando a Lisboa y quedándome en Belém, seguimos Cruzando el Tajo dos veces y más y acabó en Mosteiro dos Jerónimos y caminando de vuelta a Lisboa. En las tres anotaciones hay un montón de fotos y algún vídeo de esos que no interesan a casi nadie.
En Oporto, vimos El puente Dom Luís I desde el lado del centro y seguimos con el Bairro da Ribeira y la Praça da Ribeira y nos quedamos con Los azulejos del claustro de la Sé do Porto. Voy a tener que estirar la serie para que no acabe en medio de las navidades así que algunas fotos que se cayeron de la lista parece que tendrán suerte y volverán a la misma.
Fui a ver siete películas al Cine y comenté cuatro comenzando con La gran mentira – The Good Liar, seguimos con la fascinante Parásitos – Gisaengchung, tropezamos en el fiasco de Frozen 2 – Frozen II y acabamos con la patética Puñales por la espalda – Knives Out.
La comida que salió de mi cocina fue la siguiente:
Y así transcurrió la semana
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Puñales por la espalda – Knives Out
No sé por qué pero desde la primera vez que vi el trailer de esta película, me dio mal rollo y me recordó al Cluedo, el juego ese estúpido que estaba tan de moda en el pasado siglo, aunque igual la culpa que el director es Rian Johnson, que hizo la película más floja de las ocho que he visto hasta el jueves de la semana que viene de la Guerra de las Galaxias y eso no se lo perdono. Como no es Peter Jackson ni el guión está basado en una obra del deleznable y despreciable Tolkien, fui a ver Knives Out, película que se estrenó en España hace dos semanas como Puñales por la espalda.
Un puñado de julays son tontos del culo
Cuando un viejo repelente que es el patriarca de una familia de pollabobas la palma, además de la poli viene al lugar un pollardón que supuestamente es detective para investigar el asesinato del viejo, justo al tiempo en el que se lee su testamento o algo así. Allí todos son rastreros y deleznables y se clavarán puñales entre ellos y nunca sabemos cuánto de verdad hay en lo que nos dicen.
Esta es una película que no resonó para nada conmigo y me aburrí hasta tal punto que me quedé dormido en algún momento y lo peor es que cuando me desperté, seguía sin interesarme nada. Ahí todos son super-hiper-mega inteligentes y todos tienen frases ingeniosas que me aburrían. Particularmente patético me pareció Daniel Craig con un acento deleznable y pretendiendo como que sabe actuar. Triste y patética también estuvo Jamie Lee Curtis en un papel que seguramente ha hecho por la pasta. En fin, que hasta sin quererlo acerté quién se llevaría la herencia desde prácticamente el comienzo. La traca final es tal desmelene de barbaridades y estupideces que resulta difícil de creer que hasta le han dado tres nominaciones a los Globos de Oro.
Si eres un miembro del Clan de los Orcos, se pasan todo el puto rato hablando y hay pocos efectos especiales y ni una teta o coño, con lo que yo que tú pasaba ampliamente. Si eres un sub-intelectual con GafaPasta, esto es tan pedante que posiblemente a ti te encandile y te fascine.
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Frozen 2 – Frozen II

Un viaje en el tiempo de seis años pa’trás nos lleva a las navidades del 2013 y la película Frozen: El reino del hielo – Frozen, a la que en su día le dí un 7 y años más tarde, lo único que recuerdo es la puñetera canción aquella que decía truscoluña, truscoluña, truscoluña no es nación. Parece que hubo una necesidad no imperiosa de seguir ordeñando la teta y se han montado una segunda parte con los mismitos personajes y claro, por aquello de no romper las tradiciones fui a verla. En su título original, parece que el julandrón que se lo puso se cree casta real y la bautizó como Frozen II (palito-palito), pero en Europa, que estamos muchísimo más avanzados y sabemos que el Emporio Romano acabó hace dos años y medio, se ha estrenado como Frozen 2 que es una forma más clara de saber que esto es una secuela que tenemos que sufrir.
La julay de la primera sigue lefando agua fría por las manos sin ilusión ni chimpún
Resulta que sucede una movida chunga al principio y la gente del reino ese de la Fría tiene que salir por patas de sus casas y abandonarlas. Entonces la chama con su hermana y el maromo de la misma, que tras seis años aún no ha conseguido comerle el potorro y las dos ratas que siempre están con ellos, la blanca y la marrón, salen de excursión para visitar una tierra mágica como truscoluña, que tampoco es nación. Allí encuentran a una chusma y gentuza nueva y unas movidas como de subidón fumando petas que debe ser lo que se jincaron los guionistas y cuando todo lo demás falla, pues a dar berridos.
Si en la primera su magia ya me pareció insuficiente, ahora que ya los conozco a todos puedo decir y digo que aquí no hay originalidad y por suerte y gracias a todos los dioses, no hay canción pegajosa con la que nos vayan a machacar los próximos tres años, con lo que treinta y dos minutos después de salir del cine, tu cerebro ya habrá olvidado el trago que le has hecho pasar. La película es un caso claro de seguir ordeñando la teta para sacar toda la leche que se pueda, no hay nada nuevo y se trata de regodearnos con los mismos personajes. Las canciones son muchísimo peor o quizás el nivel estaba muy alto y no llegaron, que con los años uno ya no consigue los mismos éxitos deportivos que de chaval. Tiene mucha movida obscura y tenebrosa que no sé yo si molará a las niñas que van a verla y juraría que la frígida es como tortillera, solo le falta el camión. La pobre no sabe que está en una película Disney, con lo que la hermana jamás pillará cacho y ella tampoco. Al final, esto parece más bien otro producto que añadir a sus canales de televisión.
Si eres un miembro del Clan de los Orcos, manda al cine a tu hembra con tus bestezuelas. Si eres un sub-intelectual con GafaPasta, no creo que quieras comenzar la educación de tus hijos con algo así. Es una peli pasable sin más.























