Palabras en las paredes del baño – Words on Bathroom Walls

No sé por qué, pero las veces que he visto el trailer de esta película, que fue siempre en la filmoteca en Amsterdam, me provocaba ganas de verla. Igual son los colores psicodélicos o la forma en la que representan visualmente la chifladura del chamo. En cualquier caso y visto que no la ponían en Utrecht, organicé una escapada a la capital de los Países Bajos para ir a ver Words on Bathroom Walls, que parece ser que se estrenó en enero directamente en las internetes en España con el título de Palabras en las paredes del baño, ya que no podían poner las palabras en el papel higiénico porque ahí solo se usa la palabra truscoluña, que no es nación.

Un julay que está como una jaira se la quiere empetar hasta los pelos de los güevos a una pava.

Un chamo monta un pitote en el instituto y lo expulsan y los médicos le diagnostican esquizofrenia. Los padres lo meten en un colegio de curillas católicos en el que puede, o no, haber presuntos, o no, tocamientos y el chamo lo que quiere es que nadie sepa que está como una jaira y acabar el instituto. La cosa es que se encoña de una empollona, que se huele que hay algo chungo en el chamo y no son los peotes que se tira y que cuando todo se descontrola, finalmente lo convence para que muestre lo que tiene a la gente y que deje que los que lo quieren lo ayuden o algo así.

Esto es un dramote muy bien escrito y fabulosamente interpretado por Charlie Plummer, que parece moverse muy bien en el cine de autor y no tiene películas conocidas. La historia tiene una purriada de momentos en los que te puedes poner y te pones a llorar y la forma en la que se visualiza su esquizofrenia es fascinante, con un montón de personajes que no ven los otros actores en pantalla, con palabras, con colores y haciendo que el chamo nunca sepa qué es lo que está mirando, siempre que está fuera de tratamiento, que cuando se toma sus píldoras no ve todo eso pero se queda como acarajotao y más bien parece un borrego truscolán de esos que hay por millones y que siguen a su adorado y criminal líder, ese que por honor y por orgullo viaja en el portabulto de los coches y le dan asco las hembras locales y folla rumanas. El punto en el que la película perdió un poco el paso es en la redención final, me pareció demasiado americana y como pensada para que parezca más falsa que truscoluña, que no es nación.

Si eres un miembro del Clan de los Orcos esto te puede provocar desde migrañas hasta malestar general y flatulencias. Si eres un sub-intelectual con GafaPasta, igual hasta te mola mazo.

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Categorizado como Cine

Por sulaco

Maximus Julayus

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