Palmeras en la nieve

Aunque vivo en el extraperlo, sigo las noticias cinematográficas españolas un poquillo y siempre que vuelvo al terruño busco la manera de pasarme por los cines a ver todo los productos locales que estén en la cartelera. El comienzo del año me pilló yendo a la playa a pasar el día y por la tarde yendo al cine a ver Palmeras en la nieve, película que además, fue rodada mayormente en la isla de GRAN CANARIA.

Un julay se encoña de una pava pero resulta que es de color y él de blanco y negro y no hay compatibilidad

En Guinea Ecuatorial, un chamo llega a trabajar y descubre un lugar increíble. La vida allí es totalmente diferente a la que hay en España y pronto se enamora de una negra que se la pone morcillona y a la que cogerá siempre que puede. Entre el trabajo y las movidas de la independencia de la colonia, su vida se irá complicando, aunque sin dejar de chingarse a la pava y como todo lo bueno se acaba, al final tendrá que marcharse pa’ España y dejar a la chama atrás.

Dígamos lo más duro. Para ser una película de más de dos horas y media, es jodidamente entretenida. Es una especie de Falcon Crest en las colonias y con un tipo que al contrario que su hermano, que prefiere mojarla en toda almeja que pille, el protagonista se centra en una y le da candela siempre que puede. Pese a la diferencia de raza entre ambos, se quieren más o menos de verdad. Guinea Ecuatorial, pese a lo que pretenden cuatro descerebrados e hijos de zorra zarrapastrosa, fue la última de las colonias españolas ya que como sabemos, truscoluña NO ES NACIÓN. La vida allí era muy dura para los locales, que estaban siempre sometidos al abuso de los colonizadores. Vemos que hay gente buena entre ellos y otra muy mala y penca, sobre todo el grupillo de tíos que sale los viernes a emborracharse y chingar a la que pillen por el camino. La película se atasca en ocasiones, como si se hubieran saltado trozos completos del libro y otras historias que comienzan, las dejan a medias. Mario Casas es un guaperas pero aquí se ve algo desbordado y cuando tiene que mostrar algún tipo de emoción compleja en la cara, no puede, no puede, él lo intenta pero de cada tres cartuchos, dos son de gofio y no los puede disparar. Eso sí, el colega corre como un galgo por los bosques de Gran Canaria. Por suerte, hay un montón de actores y actrices que hacen su trabajo bien y ayudan a que la película no se descarrile. Imagino que han cortado otras tres o cuatro horas y quizás si hacen una miniserie con todo el metraje, logran una obra maestra. Pese a las cosillas negativas, la película está bien y merece la pena verla.

Esto no es cine para los miembros del Clan de los Orcos, es demasiado sofisticada para ellos que ni siquiera saben que Guinea Ecuatorial no fue hasta hace mucho parte de España. Puede interesar a los más atrevidos de los sub-intelectuales de GafaPasta.

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Por sulaco

Maximus Julayus

3 comentarios

  1. No me esperaba esa puntuación, y lo grande es que no se la razón 🙂
    ¿Porque es española? No creo, a mi me gusta el cine español bueno…
    Salud

  2. Pero es que el Mario está muy bueno, así que se le perdona, que el cine también es eso.

  3. Está muy bueno de cuello para abajo, y eso que es de mi tierra y supongo que tendría que defenderlo más, pero como dicen en cierta historia : ¡Qué le corten la cabeza!

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