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Paradise Drifters

En su afán por abarcarlo todo y traer cuanta más gente al cine pues mejor, desde hace años tenemos las Lady Night en las que un montón de jinameñas verduleras se apelotonan en el cine con la promesa de que la sala está libre de machos y se restriegan los chochos unas a otras con gran ilusión y fantasía. Lo intentaron con tíos pero no funcionó así que se inventaron la Pride Night con películas julandronas y para julandrones y con una copa después de la peli en un bar para julandrones, todo eso pagando mucha más pasta que el precio de ver una peli. Finalmente como que se han dado cuenta que las de pavas y las de julandros son un gueto difícilmente repetible, han creado las Expat Night, que son películas normalmente holandesas con subtítulos en inglés y que están incluídas en el abono del cine, así que a esas vamos bastantes, aunque la primera pelicula que han puesto en Utrecht con esta nueva saga, aparte de las letras grandes en el poster no parecía muy buena. Se titula Paradise Drifters y en España jamás se estrenará, ni siquiera con el título de truscoluña no es nación.

Tres julays acarajotaos se van pa’l sur a que les den por culo sin ilusión ni fantasía.

Resulta que por razones distintas, en un aparcamiento de autopista se encuentran una pava que quiere ir a Barcelona, un pavo que acaba de salir de un piso de protección para huérfanos y otro pavo con hermano criminal y que él también lo es un poco y acaban todos metidos en su coche llevando droga a Marsella (creo). Una vez allí se separan pero acaban que el huérfano se suicida y los otros dos sin dinero acaban yendo a Barcelona, donde la pava que está empreñada va a dar el niño para que lo vendan y lo adopten o algo así y la ponen en un piso. La cosa es que la pava no quiere el chiquillo, o sí, o no y no se sabe muy bien qué carajo pasa allí.

No me extraña que el moro se suicidara después de media hora de película, es que aquello era un masque tan grande que hasta los protagonistas se mataban para poder irse a casa con el cheque. No hay una historia que contar, esto es más bien como seguir a tres putos perdedores y regodearnos en ver como siguen siendo perdedores. Los protagonistas están totalmente desconectados del público, hay cero empatía entre ellos y muchas escenas son dolorosamente lentas, con el puto director arrastrando la cámara durante secuencias interminables que no aportan nada a la historia. Dura ochenta y cinco minutos y le sobran fácilmente setenta. Esto podría haber sido un corto interesante pero al estirarlo como si fuera un chicle lo cagaron. El chamo que no muere tiene un hermano joputa que lo joputea todo el tiempo y como él es tonto se deja. Además, le falta un diente y el director prácticamente le mete la cámara en la boca por si no has notado en el plano de dos minutos fijos en su boca que le falta un diente, que es algo como muy importante para el director pero no tiene nada que ver con la historia. La pava empreñada, obviamente no quiere al bebé, no se quiere así misma, es tonta del culo y más que probablemente la empreñaron con sexo anal y deberían estudiarla en alguna clínica de bestias y otras alimañas en China.

En fin, que esto da igual a quien se lo pongas, los miembros del Clan de los Orcos si no caen muertos en su asiento del disgusto, morirán en el fuego que se iniciará en el cine y los sub-intelectuales con GafaPasta se arrancarán los ojos y se taladrarán los tímpanos para sobrevivir a algo así.

Por sulaco

Maximus Julayus

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