Peter von Kant


Después de unas semanas de calor infernal y falta de estrenos, por fin en la filmoteca tenían material suficiente para justificar una visita a Ámsterdam y la primera película de ese día es la que voy a comentar, que yo mensaba que era alemana por el título pero que resultó que es una adaptación francesa de una obra de teatro alemana, en la que dejan todos los nombres en alemán y la acción transcurre en Alemania, pero todos hablan en francés, salvo por palabras sueltas que largan en alemán. La cosa esta tan rara se titula Peter von Kant y según he leído, se estrena en España a mediados de octubre con el mismísimo título.

Un julay julandrón se encoña de un joven y se jarta a darle chimpún.

Resulta que un director de cine hiper-mega-super julandrón conoce a un joven morillo a través de una de sus actrices fetiche. Después se las apaña para que el morillo lo visite y más o menos le ofrece hacerlo famoso y tal y tal y por supuesto, lo primero es abrirle el orto y dejárselo como un jarrón para flores de grande. Después vamos viendo como el joven se hace famoso con la película que ruedan y poco a poco va perdiendo interés en el viejo y buscando nuevas pollas para mamar y para que se la empeten o algo así y se le va de la keli y el director se queda emputado que no veas y se dedica a torturar a su asistente, que está encoñado del director pero este pasa un kilo de esa maricona joven, o algo así. En un punto determinado viene a la keli la actriz y la madre del director y hasta una hija que al parecer tuvo un día que debía estar tan borracho que pensó que estaba enculando un chamo y se le empetó a una hembra y bueno, el cumpleaños es un desastre o algo así.

Al yo ser tan ignorantón, desconozco en qué se basa esto y puedo confirmar y confirmo que habiendo visto la película, no tengo ningún interés en averiguarlo. No es que la película sea malísima, es que es un masque y acabas agotado de tanto berrinche del julandrón, que está todo el día con una mala ubre que te cagas y sospechando de todos y de todo. Toda la acción, o casi toda, transcurre en un par de habitaciones de una keli, o más bien en una, y esto añade un nivel adicional de trauma para los espectadores porque nos roban el ver paisajes o calles y gente y distraernos, nos vemos obligados a aguantar la matraquilla del pollaboba del director. Llegó un momento en el que pensé que me iba a dar un jamacullo y dormirme en el cine porque era como escuchar un disco rayado.

Si eres un miembro del Clan de los Orcos y por casualidades de la vida, acabas viendo esto, se te estropeará la única neurona que tienes y como ya no tengas garantías vas de puto culo y cuesta abajo. Si eres un sub-intelectual con GafaPasta y hasta pedante, seguro que tampoco te mola. Un ejercicio superfluo de vanidad que se puede ningunear.


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