Regresando a la montaña del Culo Roto dos décadas después


Como soy el amo del mejor blog sin premios en castellano, me salto mis propias reglas y hablo de lo que me apetece hablar hoy. El sábado reestrenaron en cines la película Brokeback Mountain – En terreno vedado para celebrar sus dos décadas y aunque eso fue antes de abonarme al cine ilimitado, en el año 2006 la fui a ver en dos ocasiones, al menos, y es una de las pocas películas que he comentado por aquí en dos anotaciones separadas, que he vuelto a leer y he alucinado por lo completas y serias que son y por la imagen de la sociedad neerlandesa del 2006 que pintaban, muy pero que muy distinta de la actual. Como ya puse, la película, o más bien, el peliculón, lo comenté en Brokeback Mountain – En terreno vedado y un mes después volví a hablar de la misma en Volviendo a Brokeback Mountain.

En estas dos décadas, el peso de esta película en la historia del cine ha ido creciendo y hoy no nos cabe duda de que es un clásico. También es muy relevante porque cuando se estrenó no sabíamos que a Heath Ledger le quedaban cinco películas por hacer antes de morir por sobredosis y para mí, esta sigue siendo su obra maestra. Este sábado la pusieron en los cines como la película de San Valentín y de nuevo, la sala estaba petada, aunque el público que va a ver este tipo de cine no entra dentro del cánon de los miembros del Clan de los Orcos, eran gente que la vio en su día y jóvenes que probablemente la descubrieron por la tele o las plataformas digitales. En el 2026, ir a ver esta película no es algo que haya que ocultar, como sucedía en el 2006 en los Países Bajos, en donde la gente no quería que se supiera que la habían visto y los cines se llenaban hasta la bandera y allí lloraba todo el mundo en la escena final y después nadie se movía de sus asientos hasta que terminaban los títulos de crédito. Ahora, en el 2026, sigue llorando todo el mundo, no creo que haya una camisa en la historia del cine que haya conseguido hacer llorar a la gente tanto como la de esta película, en una de las escenas más tiernas que se han rodado. También me reafirmo en que Heath Ledger estaba en la cima de su poderío como actor y es una pena que muriera porque de seguir vivo, probablemente hoy sería uno de los más grandes. Era capaz de transmitir una cantidad brutal de información con unos gestos muy parcos y un habla extremadamente limitada, que mira que no abría la boca para hablar y no pronunciaba y aún así, con una mirada, con un movimiento de milímetros en sus ojos creaba toda una historia para regocijo de los espectadores, porque ahora me doy cuenta que aunque la historia parecía contada desde el punto de vista de Jake Gyllenhaal y su personaje Jack Twist, extrovertido y enamorado hasta las trancas al que no le importaba nada, en realidad la carga emocional y lo que hace que la película sea un clásico es la vida de Ennis del Mar, el vaquero pobre que planeó su mediocre vida y que acabó siendo incapaz de reconocer que amaba a su amigo pero tenía pánico de que se supiera por cómo lo educaron. La música de la película sigue siendo una de las grandes bandas sonoras de este siglo, es espectacular y no ha perdido nada con los años. Probablemente tendré que esperar décadas hasta que la vuelvan a poner en los cines y podré volver a verla.

Algo que o no noté o al menos no escribí nada sobre el tema fue en el tercer acto, en el final, cuando Ennis del Mar llama a la esposa de su amigo Jack y ella le hace una narración fría, cruel e impersonal de lo que según ella le sucedió y en la pantalla vemos las imágenes de lo que en realidad le pasó, al menos desde el punto de vista de Ennis. Hasta ahora no me había dado cuenta que la mujer de Jack es Anne Hathaway y que está fabulosa en la película y en esa llamada de teléfono es capaz de destilar un odio y un desprecio inusitado. La escena que viene a continuación de Ennis visitando a los padres de Jack y descubriendo la camisa es una de las secuencias más tristes y llenas de emoción callada que he visto en cine, ninguno de los tres dice mucho y cuando hablan, no parece muy relacionado con lo que cada uno está pensando.

Esta película es un clásico. Me sigue pareciendo terrible que ganara los Oscars a mejor director, mejor guion adaptado y mejor banda sonora y no le dieran nada a los dos protagonistas, pero bueno, es lo que hay.

,

5 respuestas a “Regresando a la montaña del Culo Roto dos décadas después”

  1. La he visto innumerables veces, siempre en la tele, yo estoy condenado a ello, y la vuelvo a ver siempre, un peliculón como ya se hacen muy pocos…
    Salud

  2. Quizá les sentaría bien un buen baño en el >Cabrón para acomodar esos culos escocidos… 🙂
    Salud

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.