Siempre Alice – Still Alice

Poquito a poquito van pasando por la cartelera holandesa las películas por las que fueron nominadas las actrices principales, ya que todos sabemos que el cine de mujeres es de cuarta categoría y como generalmente no tiene efectos especiales, solo merece su paso por la filmoteca y no por las salas para el populacho inculto. Con la de hoy ya he visto cuatro de las actuaciones y tengo claro y hasta clarísimo que le dieron el Oscar a la que más se lo merecía, que no es otra que Julianne Moore por el papelón que se hace en Still Alice, película que en España tuvisteis más suerte y se estrenó a mediados de enero con el extraño título de Siempre Alice.

A una julay se le va la chaveta que no veas

Una chama que es profesora universitaria de las lenguas conocidas o algo así de repente comienza a tener como problemillas y cuando va al médico, este la ausculta con sus poderes mágicos y le otorga el veredicto de Alzheimer. La chama se queda en estado de pasmo completo, igual que su familia y veremos su penoso y terrible descenso en esa enfermedad que es como un infierno o quizás incluso peor.

Antes que nada, si hay una enfermedad que me provoca un miedo extremo es la del Alzheimer. No se me ocurre otra cosa peor que vivir como te van borrando partes del cerebro y acabas convertido en una nada que respira y come. La película muestra ese descenso desde una vida plena y maravillosa, llena de grandes momentos que están por llegar en el futuro a ese infierno tan particular. Aparte de un guión fabuloso que crea una historia que te atrapa y que nos muestra muchas de las cosas que todos sabemos que nos pueden suceder, lo mejor de esta peli está en Julianne Moore. Su actuación es épica y legendaria. Desde la mujer triunfadora hasta el montón de carne del final, vivimos con auténtico dolor sus tribulaciones y resulta tan creíble que llega a dar miedo. Su trabajo brilla aún más porque Alec Baldwin también está muy bien y su rechazo a la enfermedad y su refugio en el trabajo resultan muy auténticos. La sorpresa quizás sea Kristen Stewart, conocida por ser la chama que esperó un montón de películas para echar un kiki con el vampiro Edward y que de tanto esfuerzo acabó convirtiéndose en bollera y que aquí resulta que sabe actuar y que hasta puede que sea actriz. En el lado negativo, Kate Bosworth es un trozo de carne con ojos que sobra en todas las escenas en las que sale salvo quizás en la del post-parto y el hijo de la pareja, interpretado por Hunter Parrish tampoco parece que sea capaz de convertir en auténticas las líneas que se aprende de memoria. Pese a estas dos ovejas negras es una historia fascinante, muy bien contada, aún mejor interpretada y un drama que parece ser una lotería en la que todos tenemos billete y que nos puede caer en cualquier momento.

No es cine para los miembros del Clan de los Orcos porque ni saben leer ni quieren aprender y no pueden soportar periodos tan largos de diálogos en pantalla sin efectos especiales. De obligado visionado para los sub-intelectuales de GafaPasta.

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Por sulaco

Maximus Julayus

2 comentarios

  1. Tiene un nueve, y eso es tentador, pero la idea de pasarme hecha polvo toda la película y el resto del día no sé si me motivan lo suficiente.

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