Space Jam: Nuevas leyendas – Space Jam: A New Legacy

Al parecer, hace la tira de tiempo, tantísimo que yo estoy seguro de no haber visto esa película jamás, se hizo una peli con un jugador de baloncesto y dibujos animados y veinticinco años más tarde han decidido hacer una secuela o algo así pero con otro jugador de baloncesto, que el original tiene que estar viejuno que no veas y seguro que ya ni salta. Como la ponían un día en inglés y no la versión doblada al neerlandés, fui a ver Space Jam: A New Legacy que parece haberse estrenado en España a finales de julio como Space Jam: Nuevas leyendas.

Un julay más básico que una compresa usada no da pie con bola y definitivamente, sin chimpún.

Decir que esto tenía un guión escrito es exagerar, pero vamos, que resulta que un jugador de baloncesto va a una empresa para un negocio de imagen y un ordenador de la susodicha rapta a su hijo y lo mete en un mundo virtual y tal y tal en el que entra también el julay y tendrá que ganar un partido de baloncesto para recuperar al chiquillo, o algo así.

Lo primero es decir que de las casi dos horas que dura, al menos una de las susodichas la pasé durmiendo porque esto es A-B-U-R-R-I-D-O, el LeBron James no tiene ni puta idea de actuación, parece un orco fuera de Vecindario y las Tierras Medias y cada vez que abre la boca te dan ganas de reventarle los dientes y cerrársela para siempre. A su alrededor pusieron a todos los dibujos animados de las Looney Tunes, que son divertidos cuando veías los dibujos, que duraban cinco minutos o así, pero cuando te dan hora y media de más de lo mismo, te hartas fácilmente. Este tren se estampa desde el instante, en el primer minuto, en el que apareció el jugador de baloncesto y definitivamente, uno de los pocos seres humanos que son totalmente incapaces de actuar, ni siquiera si tienen que hacer de sí mismos. Hacer que odies unos dibujos animados con los que te has criado y adorabas debería estar castigado con pena de muerte. No tengo claro ni qué fue lo que sucedió en el medio de la película porque en esa parte estaba durmiendo pero sí que puedo confirmar que el partido final es tan estúpido que hay momentos en los que tienes que dejar de mirar hacia la pantalla por vergüenza ajena. No se puede decir absolutamente nada bueno de ninguno de los actores que rodeaban al tipo ese alto que casi siempre, cuando trataba de actuar, le salía el ramalazo de retardado y quizás eso explica el por qué juega al baloncesto, su cerebro no parece tener capacidad para cualquier tarea que no sea rutinaria y repetitiva como coger una bola y tirarla a un agujero en alto. Hubo muchísimos momentos para cagarse en la puta madre que los parió a todos.

Si te gusta el baloncesto y te gusta esto, arráncate los ojos, tíralos al suelo, písalos y después pásalos por la batidora junto con una lefada y tómate el batido. Si eres un miembro del Clan de los Orcos y te gusta algo así, no hay ninguna esperanza para ti y la muerte es lo único que te salvará. Cualquier sub-intelectual con GafaPasta que vea esto será, con efecto inmediato, enviado a truscoluña y despojado de su nacionalidad. Esta película tiene el dudoso honor de ser la primera del año que recibe la más ínfima puntuación y es un candidato serio al CEROLO del 2021.

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Categorizado como Cine

Por sulaco

Maximus Julayus

4 comentarios

  1. «Hubo muchísimos momentos para cagarse en la puta madre que los parió a todos».
    Aún me estoy escojonando…. esto podría ser un epitafio de que te cagas de bueno.

  2. Es una expresión intrínsecamente canaria, a veces enfatizada, añadiendo un CABRÓN, al final, quedando como: me cago en la puta madre que te parió, cabrón.

  3. Deberían elevarla a la categoría de patrimonio mundial, mejor no podría ser, clarita hasta el axioma.

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