Sueños de una escritora en Nueva York – My Salinger Year

Hoy tenemos un buen ejemplo del tipo de película que puedo ver en la filmoteca en Amsterdam y que ni de coña llega a los cines comerciales. Es una historia pequeña, no hay efectos especiales y los actores tienen que demostrar lo que valen actuando, que es algo como que impensable en el cine de palomitas. Pon a Sigourney Weaver y ya tenemos todo lo que necesitamos para ir al cine a ver My Salinger Year, que en España se estrenó en junio con el increíble y fabuloso y asombroso y esperpéntico título de Sueños de una escritora en Nueva York, que solo les faltó añadir con chimpún e ilusión pero sin fantasía.

Una julay labura de secretaria para una vieja borde y un pollaboba escritor.

Una pava decide dejar la universidad e irse a Nueva York un año porque ella desde pequeñita quería ser escritora. Allí consigue un trabajo en una agencia de autores y le asignan a J.D. Salinger, que seguro que el Ancestral y la Meiga saben quién es pero yo, al ser tan joven, no lo conozco. Ella se enrolla con un pavo pero pronto como que descubre que su vida no es lo que ella se imaginó y no quiere trabajar en la agencia, no quiere estar con el pavo y no se sabe muy bien qué es lo que quiere, pero gracias a Dios sí que tiene chimpún. En la agencia, su jefa es una vieja cascarrabias con la que se encariña o algo así, aunque mira que la otra le da palos siempre que puede.

Aunque la ponen como un drama, yo no salí convencido del cine de que lo sea, es más bien una historia en la que la protagonista tiene que descubrir su lugar en el mundo y para ellos, necesita un buen puñado de vivencias, pero de ahí a decir que aquello es un drama hay mucha distancia. Sigourney Weaver está maravillosa como la directora de la agencia con alguna movida sexual rara, que parece que está encoñada de uno de sus compañeros de laburo pero al mismo tiempo el chamo está casado. La joven protagonista tiene sus movidas tanto con la amiga con la que se quedaba inicialmente como con el novio que se echa y con el que se va a vivir en un piso en el que la cocina no tiene fregadero y tienen que lavar la loza en la bañera, algo como que de lo más natural en Nueva York y en truscoluña, que no es nación pero son igual de avanzados. La película funciona muy bien porque tenemos que esperar hasta casi el final para ver a J.D. Salinger, sabemos que existe, sabemos que habla con ellos, pero no lo vemos nunca en pantalla y todos en la agencia lo idolatran, incluyendo la joven supuestamente escritora y que jamás ha leído ninguno de sus libros, vamos, como yo.

Si eres un miembro del Clan de los Orcos y entras a un cine a ver esto con el pedazo de título en español que tiene, lo justo y necesario es que te saquen los ojos con un sacacorchos y se los tiren a los gatos de tu vecino para que jueguen con ellos y se los coman. Esto sí que mola mazo a los sub-intelectuales con GafaPasta.

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Categorizado como Cine

Por sulaco

Maximus Julayus

2 comentarios

  1. Y yo sabía que era un escritor-periodista o algo así, pero nunca he leído nada de él, ahora por curiosidad voy a mirar la wiki a ver que tiene publicado.

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