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Buceando junto a Entalula, Paglugaban y Miniloc en el Nido

La saga de vídeos comenzó en Los vídeos del comienzo del viaje y el primer día en Dubai y el relato del viaje sin fotos comenzó en El salto a Dubai que comienza las vacaciones

Tras dar el gran salto desde Cebu al Nido, comenzaba mi segunda tanda de buceo, esta vez en un lugar que ya conocía. El primero de los días lo cubre el relato El día que buceé en Miniloc y anteriormente me cagué por las patas pa’bajo

En esa primera tanda hice tres descensos y el primero fue en la cercanía de la isla de Entalula. Camino del lugar, en la falúa, que era más bien chalana teníamos unas vistas de puritito paraíso:

Caminito de Belén .... digo ... de la isla de Entalula en el Nido

Por supuesto que os tendréis que empapar el PEDAZO de vídeo que completa esta anotación para ver todo lo que estaba debajo del agua, que es increíble y asombroso, con una colección de corales ÉPICA, LEGENDARIA y mucho más. Pero fuera tampoco se quedaba corto el lugar:

Vista de la isla de Entalula

En la foto tenemos a un julay en la proa o eso que ciertos culocoches llamán el capó mirando la mitad de la isla de Entalula, con esa calita de arena blanca flipante. Pero es que hay más:

Y allí detrás ... Entalula

En esta segunda se puede ver un poco del PEDAZO DE BARCO que teníamos y la calita y el resto de la isla. Creo recordar que un par de pavas fueron a la excursión solo para acompañar sus maromos y que ninguna otra pelleja se los robe y ellas fueron con gafas y tubo a la playa esa que se ve al fondo a relajarse mientras esperaban.

Junto a Miniloc

Creo que no hice fotos de la segunda parada, aunque sí que lo veréis en los vídeos y desde allí seguimos hacia Miniloc, que era el momento cumbre del día con la tercera y más espectacular de las inmersiones, que fue en la zona que queda fuera de la imagen a la izquierda, aunque bajamos desde allí porque hay una cantidad considerable de barquillos pasando entre los dos islotes. Por fuera como se ve en la foto está bien pero es que debajo del agua esto es lo más de lo más, con unos bancos de unos peces amarillos que no tengo ni puta idea de como se llaman fabulosos. Creo que los podéis ver a partir del cuarto minuto del vídeo.

Pitanza de calamar

Para cenar fui a uno de los restaurantes sobre la arena de la playa en el Nido en donde elegir el calamar que quería y me lo cocinaron con verduras. Estaba delicioso.

Hasta aquí todo bonito y tal y tal pero hay que sumergirse en el vídeo y flipar con todos y cada uno de los sentidos. Este es uno de los vídeos más largos que hemos visto por aquí con casi siete minutos pero es que los vale. Hay un par de autorretratos y como dije por ahí arriba, los bancos de peces de Miniloc se pueden ver a partir del cuarto minuto. La música para enaltecer este documento estremecedor al que solo se tiene acceso en el mejor blog sin premios en castellano es la canción Original Mix Forest Groove por Dale Hooks. El vídeo, si no lo veis por ahí debajo, está aquí:

Esta saga increíble con vídeos alucinantes continúa en Buceando en el arrecife Nat-Nat y en North Rock

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Los vídeos del día que fui de Cebu al Nido

La saga de vídeos comenzó en Los vídeos del comienzo del viaje y el primer día en Dubai y el relato del viaje sin fotos comenzó en El salto a Dubai que comienza las vacaciones

Esto de hacer una segunda tanda de anotaciones contando el mismo viaje pero centrándonos en la huella multimedia que fue quedando tiene sus intríngulis y hoy llegamos a uno de ellos. En el capítulo anterior estábamos en Bantayan, en mi primer día, aunque puse también una foto de comida del segundo día y el tercer día fue el que me marché de allí y crucé media isla de Cebu para llegar a su capital. En la parte visual, retomamos el tema el día de Mi primera vez en el aeropuerto del Nido y la primera foto es de mi desayuno, que estaba de antojo:

Panqueques en Cebu

Esa mañana fui al aeropuerto de Mactan-Cebu para viajar desde allí al pequeño y minúsculo aeropuerto del Nido. Lo de los aeropuertos en cada país es distinto, en Asia es además mucho más distinto y en las Filipinas es de locos.

Terminal nacional en la vieja terminal del aeropuerto de Mactan-Cebu

La foto es de la cutre-terminal de salidas del aeropuerto de Mactan-Cebu, el lugar de facturación pero para llegar ahí hay que pasar al menos dos controles de seguridad y en el segundo ya se quedan los acompañantes. Están haciendo una nueva terminal que supongo que estará acabada en dos décadas y mientras tenemos la super-cutre de la imagen. Yo facturaba en el primer grupo de mostradores, en donde se pueden ver cinco personas (creo que había alguno más por detrás) pero trabajar lo que se dice trabajar solo era una.

Bolsa de regalos de la aerolínea boutique AirSwift

Una vez facturabas y pasabas un nuevo control de seguridad, llegabas a la zona SEGURA en donde había una multitud. Cuando ya fui a la puerta de embarque me dieron la bolsa de la foto. La línea aérea que ha puesto esta nueva ruta y que es la dueña del aeropuerto del Nido se consideran especiales, son una línea aérea boutique y para demostrarlo te dan esta bolsa fastuosa con algo de comida, bebida y algún dulce y manices o así. Todo como muy estiloso. Los pobres que iban a otros destinos nos miraban con una envidia que no veas porque a ellos no les daban ni agua.

ATR-42 de AirSwift en el aeprouerto de Mactan-Cebu

El avión era un ATR-42 prácticamente nuevo, todavía olían los asientos pero no a peo, como huelen después de unos años de uso. Este modelo tiene una capacidad que en base al número del modelo se puede adivinar y es como de juguete.

Interior de ATR-42

Y esto es lo que se ve cuando entras al avión con sus doce filas. Si tienes claustrofobia, ahí las pasarás requetequeteque-putas. Como ya veníamos con nuestra bolsa chic no nos daban más papeo en el vuelo, aunque creo que la azafata pasó ofreciendo bebidas.

Islas en las Filipinas

Durante el vuelo pasamos por encima de multitud de islas. En las Filipinas volar es fascinante porque siempre hay islas e islotes y en todos lados hay playas paradisíacas. Mi asiento, como se puede ver en la foto, era cerca del motor. La llegada al aeropuerto del Nido es espectacular, sobre todo al salir del avión y toparme en la puerta de la sala de llegadas con las cuatro pavas que cantan en la lengua local y que por supuesto tengo super-hiper-mega documentado, que no por algo estamos en el mejor blog sin premios en castellano. Como la parte de vídeos la dejo para la cola, decir que después fui a tomar posesión de mi alojamiento y esa tarde aproveché para ir a la playa.

Playa del Nido

En la foto anterior se puede ver una panorámica hecha en la playa. Las faluíllas esas son las de las excursiones, tanto las de gente que va con gafas y tubo como las de buceadores. En el momento en el que hice la foto no había barcos. Dos horas más tarde, el mar está lleno de banda a banda de falúas y hasta el tomar el sol en la playa se convierte en deporte de riesgo.

Peak House en el Nido

Y acabamos con las fotos con la de la fachada de la pensión en la que me quedé, que tenía un bonito jardín y la keli parecía sacada de algún otro país. La familia vivía en la planta baja y en la alta se alquilaban cuatro habitaciones. En el primer vídeo que veremos están empotradas las fotos y además tenemos el estremecedor despegue con el ATR-42 en Cebú, documento épico y dantesco como pocos. Después vemos la isla de Palawan mientras nos acercamos al aeropuerto y el correspondiente aterrizaje en el mismo. Acabamos con un segmento en el que se puede ver mejor la playa del Nido y como hay barcos y el poblacho típico como del oeste gringo. La música para adornarlo todo es la fantástica canción Another Day Of Sun de la película La ciudad de las estrellas – La La Land. El vídeo, si no aparece por debajo del texto, también está aquí:

Y más corto pero más flipante y con el sonido original es este segundo vídeo en el que camino desde el ATR-42 hasta la nueva terminal del aeropuerto del Nido que llevaba abierta poco más de dos semanas y era tan nueva como el avión. En el vídeo se puede ver al comienzo a otro ATR-42 despegando. La canción de bienvenida es muy antigua y en la misma, aunque resulte difícil de creer, cantan que truscoluña no es nación. Cada vez me gustan más las Filipinas, esta gente lo sabe todo. El vídeo está aquí:

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Desde el Nido a Coron 

El relato comenzó en El salto a Dubai que comienza las vacaciones

El día del salto desde el Nido a Coron comenzó a las cinco de la mañana. A las cinco y media tenía que estar en el muelle del Nido, ubicado a siete minutos andando desde donde me hospedaba y distancia cronometrada el día anterior en condiciones de tráfico más intensas. Como yo viajo con lo mínimo, mínimo, fui andando. Mi bolsa de cuarenta litros pesa cinco kilos y la cámara colgaba de mi hombro. Vine llegando al muelle a las seis menos veinticinco y aquello estaba petado de gente. Me fijé que había una cola y me puse en la misma. En ella, les dabas el papel que dice que le has pagado a alguien por un billete y que tiene pinta de ser falso y ellos te dan un cupón que es como la tarjeta de embarque. Después ibas a un mostrador y pagabas los veinte pesos de tasa de uso de la terminal portuaria. Anunciaron el embarque y organizaron como dos filas y nos hicieron poner nuestro equipaje, TODO nuestro equipaje, delante de nosotros. Era el control de seguridad. Apareció un soldado con una perra que estaba desganada y la hacía husmear las maletas y bolsas en busca de drogas o algo así. De vez en cuando el chamo escondía un pequeño bolso con la substancia que quieren detectar entre maletas y el perro siempre lo encontraba. Cuando acabó este paripé, entramos. Era con asientos numerados, por dentro es un barco nuevo y con una configuración de dos asientos en los lados y tres en el centro y unas quince filas. Las maletas, mochilas y trolleys de todos las apilaron fuera de la cabina de pasajeros, en la parte posterior. 

En lugar de salir a las seis fue a las seis y cuarto y el viaje de tres horas y media duró cuatro horas y media y es aburridísimo, ponen películas, duermes o escuchas música en una sala con un aire acondicionado brutalmente frío. Todo el tiempo pasas junto a pequeñas y paradisíacas islas. Vinimos llegando a Coron a las once menos cuarto. Yo ya conocía el lugar y sabía que desde el muelle al hostal eran mil cuatrocientos metros, no hacía un calor excesivo y estaba cansado de estar sentado así que opté por ir caminando. Tremendo disgusto que se llevaron los de los tricycles. Todos me gritaban y yo con los auriculares haciéndome el sordo y ninguneándonos. El paseo me sirvió para comprobar si de ese lado del poblacho hay algo interesante. La habitación aún no estaba lista y dejé mi bolsa en la recepción y me fui al Fun & Sun, el cuentero de buceo hermano del de Malapascua. Organicé las cosas para el día siguiente y allí me recomendaron una heladería así que fui a darme un pequeño homenaje. 

Con tanta cena y copas con el británico/alemán estaba cansado y cuando pillé la habitación me eché un siestote de hora y media. Después salí a pasear, buscar la panadería, comprarme agua y deambular sin rumbo fijo hasta la hora de la cena. Ese es el principal problema de Coron, que es un lugar sin nada que ver. Cené en un restaurante filipino, el Lolo Nonoy que conocía de mi viaje anterior y me reetiré pronto a dormir y ver vídeos en el iPad. 

Las fotos de ese día las puedes ver en la anotación El día del viaje en barco entre el Nido y Coron y el relato continúa en El pecio del Kogyo Maru, el del Teru Kaze Maru y un arrecife

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Entalula, la isla Serpiente, la Catedral y la preciosa playa de Ipil

El relato comenzó en El salto a Dubai que comienza las vacaciones

Mi tercera mañana en el Nido comenzó con mi desayuno a las siete, aunque la excursión comenzaba a las nueve pero ya que estoy despierto, prefiero comer. Hoy elegí tosilog, mi favorito, con su arroz blanco, huevo frito y tocino marinado y cortado en tiritas y supongo que frito. Sobre las nueve menos cuarto fui al lugar en el que contraté la excursión. Me llevaron al punto de la playa del que salía nuestro barco, de unos que tienen dos con el curioso y único nombre que seguro que no os suena de Fast and Furious. Es difícil saber quien va contigo cuando tienes decenas de barcos y cientos de personas esperando en la playa. Aquello es un caos que se autogestiona. En un momento determinado quedó claro cual era nuestro grupo y nos subimos al barco. Éramos dieciseis pasajeros, de los que tres no eran filipinos, además del Elegido habían dos pavas morcillonas que resultaron ser dos amigas que trabajan para una ONG en San Francisco, una era peruana y la otra turca. Entre las dos se pueden comer una vaca entera como aperitivo y después seguir con una cena de treinta y cuatro platos más. Le mandé un mensaje a mi amigo el Turco diciéndole que le encontré la segunda esposa, que vive en San Francisco, su ciudad favorita, es turca, trabaja y tiene nómina y aunque está enocchinada, seguro que puede tener uno o varios niños. Eso sí, le dije que en lugar de alquilar el ordeñador normal para mujeres como con la primera esposa, con esta tiene que buscar uno de esos para vacas con los conectores de las ubres y poner por lo menos una garrafa de quince litros para llenar. De los filipinos, había una que había venido a ver a su madre, con su hijo y ya puestos, toda la familia de vacaciones al Nido con lo que ellos eran nueve personas del grupo. 

Vinimos saliendo sobre las nueve y media ya que los guardacostas han de firmar y quedarse copia de los manifiestos de abordo supongo que para saber quien muere en caso de accidente. En mi barco había un ya Julayus Maximus de treinta y dos. Después de treinta y cinco minutos llegamos a la isla Lola, hoy en día conocida como Entalula. Vas a una playa como de película paradisíaca con una roca muy bonita en un lado y un entorno tropical con mucha vegetación. Estuvimos allí unos cuarenta minutos nadando y buceando. El Tour B no es tan popular y hoy solo lo hacían cuatro barcos y nosotros llegamos a todos lados los pimeros con lo que no habían los agobios de los tours A y C. Desde allí fuimos a bucear junto a la isla de Popolcan, tienen unos corales alucinantes, súper bien cuidados. Estuvimos allí como medía hora. omo el fondo es a unos tres metros los buceadores no van y muchos que no hacen estas excursiones se irán totalmente engañados del Nido en lo relativo a corales. 

La tercera parada fue en la isla Vigan, la cual llaman para los turistas isla Serpiente porque tiene una tira de arena que sale de la misma y la conecta con otra. Han acondicionado un sendero a la parte más alta de esa isla, apenas veinte o treinta metros y desde allí hay una bonita vista. Hice un montón de fotos y también caminé por la cola de la serpiente. 

Nuestra siguiente parada fue para ir a ver la cueva Cudugnon, usada para esconderse de los japoneses en la Segunda Guerra Mundial. Son en realidad dos cuevas con una entrada minúscula y que tienes que hacer casi tumbado. Dentro huele a mierda de murciélagos y truscolanes que no veas. Junto a la cueva hay una pequeña playa y allí nos sirvieron el almuerzo. Los de las excursiones del Nido son los más espectaculares que he comido en toda Asia. 

La quinta parada fue para ir a ver la cueva de la isla Catedral, espectacular y que el barco se pone junto a la entrada y la ves desde allí ya que solo se puede entrar con una canoa o algo parecido. Tiene aberturas en el techo que permiten que se ilumine. Preciosa. 

La sexta y última parada fue para pasar una hora en la isla de Pinagbuyutan, en la flipante playa Ipil de arena blanca, con palmeras y que parece como sacada de un sueño. Vinimos regresando sobre las cuatro y media. Desupés llevé a la turca y la peruana al club de buceo porque querían ir a bucear un día y me iré a mi habitación. Por la noche quedé con el británico/alemán para cenar. 

El vídeo y las fotos de lo que conté este día están en El día del Tour B en el Nido y el relato continúa en Desde el Nido a Coron