De Masters

Está más que demostrado que yo soy el único ser humano que habla español que acude a los cines holandeses a ver prácticamente todo el cine que se realiza en este país. Únicamente evito algunas películas para niños y aquellas que están orientadas hacia los emigrantes marroquíes, fundamentalmente porque no me entero de nada y no hay subtítulos. Al regresar de vacaciones había varias pelis neerlandesas en cartelera, apurando las semanas antes de que lleguen los peliculones veraniegos y uno de los días me hice una sesión doble en la que una de las películas se titulaba De Masters y obviamente, jamás de los jamases se estrenará en España y de hacerlo, el título natural es el de truscoluña no es nación.

Un julay vuelve a juntar su banda de música juvenil para impresionar a su retoño

Un fracasado que no veas sueña con revivir su banda de música y conseguir un gran éxito, impresionando de paso al hijo que tuvo con una pava y que piensa que su padre es un puto perdedor y un charlatán. Cuando los viejos amigos se reencuentran, volverán a surgir las diferencias que rompieron el grupo y las cosas se complicarán un montón.

Esta es una especie de comedia que pretende regalarnos un montón de carcajadas pero que no termina de cuajar. Muchas de las escenas están tan repetidas y las hemos visto en tantas ocasiones que ni siquiera nos arrancan un ligero movimiento de labios. Tenemos unos colegas, cada uno don una disfuncionalidad y aunque la primera vez que aparecen te ríes con sus boberías, cuando las repiten una y otra vez dejan de hacer gracia. El guión es soso y aburrido y la idea se agota después de veinte minutos y hacen lo que pueden, sin demasiado éxito para estirar la cosa hasta la hora y media. El protagonista principal tiene una segunda trama con la relación con su hijo y con su ex que está mal desarrollada y rompe el ritmo de comedia. Lo mismo sucede con la estúpida relación amorosa que no existe entre uno de sus colegas y una antigua compañera de instituto o la extraña pareja que forma otro de ellos con una friki posesiva que lo controla. En definitiva, que se tomaron tantas decisiones erróneas al darles algo de fondo a los personajes que acabaron por matar la parte cómica.

Jamás podréis apreciar lo suficiente la ventaja que da el saber que esto no llegará a vuestros cines. Ningún miembro del Clan de los Orcos o sub-intelectual con Gafapasta tendrá que aburrirse como me aburrí yo.

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