Drillbit Taylor – No tan duro de pelar

Drillbit Taylor - No tan duro de pelarLas razones que nos pueden llevar a ver una película y no otra son muy variadas. En mi caso, al incrementar tanto la frecuencia con la que voy al cine, he terminado viendo cosas que antes dejaba pasar solo porque no hay nada más en cartelera. No puedo decir que lo veo todo porque aún desecho algunos títulos pero sí que lo veo casi todo. En una de estas tardes en las que fui a hacerme una sesión doble, lo único que quedaba en el multicines que no había visto era Drillbit Taylor y terminé entrando. Alucino con el título en español, el traductor debía tener el periodo de la mala leche porque la convirtió en No tan duro de pelar. El día que en España dejen de doblar las películas y se limiten a ponerles subtítulos, ahí será cuando en España se empiece a aprender inglés y a hablarlo sin que la gente se sonroje al escucharnos.

Un desecho de julay se la mete doblada a tres totorotas

Tres chavales llegan al instituto y pronto son objeto de chanzas y abusos por parte de uno de los chulillos del lugar. Sufren este acoso a diario y para defenderse deciden contratar un guardaespaldas, aunque a falta de presupuesto terminan con uno que es un gandul, una piltrafa humana y un estafador. De alguna retorcida manera se acaban haciendo amigos y todos descubrirán que tienen mucho más en su interior de lo que pensaban.

Este cine está supertrillado. Pones a los niños con problemas, siempre gorditos, feos, con gafas de pasta y nunca rubios y los sometes al abuso de los bellos, altos y delgados rubios que les hacen la vida imposible. En Europa lo hemos visto tantas veces que creemos ciegamente que así son los institutos norteamericanos, llenos de reinas ligeras de chochos y de cejijuntos que acaban sus días en algún obscuro trabajo en donde les permiten comer continuamente. La idea funciona siempre que los golpes sean buenos y haya cierta continuidad. Aquí son los niños los que se llevan la mejor parte ya que su parte funciona muy bien. Sufren, planean y desarrollan sus vínculos fraternales de una manera fresca y entretenida, cruzando por ese periodo desgraciado de su vida con toda la dignidad de la que son capaces. Lo peor de la película es Owen Wilson que no pega ni con cola e interpreta un papel soso y lleno de matices que no interesan a la gente que va al cine a ver una comedia insubstancial. Si no fuera por él esta película posiblemente sería uno de los sorpresones del año pero es que el hombre cansa ya que pone siempre la misma cara y da la impresión que aquello no va con él.

Pese a él, los chiquillos consiguen salvar el producto y hacer una peli que no pasará a la historia pero que tiene un pase. Otra comedia de verano sin más pretensiones y que sirve para matar un par de horas en un local con aire acondicionado.
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