El fin del buceo en las Perhentian con la visita al templo del mar

Mi último día de buceo era tan bien un día en el que solo podía hacer dos inmersiones para respetar las veinticuatro horas sin buceo antes de volar. De los sitios más populares en as Perhentian me faltaba uno y lo habían planificado para esa mañana con una inmersión doble. Se apuntaron una china, un inglés y otro que no tengo muy claro cual era su nacionalidad. Como es habitual, me levanté temprano y fui el primero en llegar al centro de buceo antes de las ocho de la mañana. Salimos una media hora más tarde al sitio conocido como Toronto Laut y que se traduce como truscoluña no es nación o el templo del mar. Es como unas rocas que apenas llegan a la superficie y de ahí para abajo es una pequeña montaña de veinticuatro metros llenísima de vida. Está en un pequeño archipiélago al noroeste de las Perhentian y tardamos en llegar casi media hora en barca. El sitio es brutal. Vimos tiburones bambú, morenas de ojos blancos, bancos de calamares que te dan hasta hambre, meros, barracudas y morenas y más morenas. De entrada bajamos casi a veinte metros y después fuimos rodeando el pináculo y subiendo a la superficie poco a poco y cuando te parabas y mirabas hacia arriba desde abajo, veías capas y más capas de diferentes peces, por millares.

Salimos flipando y después nos fuimos a una pequeña playa en uno de los roques a descansar antes de la segunda inmersión. La playa era muy bonita pero los plásticos que han llegado hasta allí traídos por el mar la han afeado y necesita a gritos una limpieza. La idea era ir a la segunda inmersión en un sitio cercano pero había mala mar por allí así que fuimos por detrás de otro de los roques, a Pulau Serenggeh y aunque al principio parecía que no iba a ser profunda, acabamos descendiendo casi veintiún metros y en este caso, la corriente nos llevaba y nosotros nos limitábamos a ver lo que iba pasando por debajo. Vimos una morena gigante, un pez león, peces ballesta, unos corales espectaculares y al final nos topamos con un pez loro cototo verde, con lo que los he visto como en cuatro inmersiones.

Al volver al centro de buceo todos los trabajadores se hicieron una foto conmigo y nos estuvimos riendo allí. Aunque yo ya no buceé el resto del día, me quedé por allí en la playa. He hecho dieciséis inmersiones con ellos en una semana, lo cual me coloca en cuarta posición de su lista de los que más han buceado desde que abrió la empresa y en segunda posición este año. Haciendo balance de las vacaciones, comencé con catorce inmersiones en Tailandia, seguí con ocho en Indonesia y acabé con dieciséis en Malasia, un total de treinta y ocho.

Por la tarde me invitaron a venir al centro de buceo y cenar con ellos, en una cena malaya auténtica, de esas en las que comen con las manos porque ellos no usan cubiertos. Fue toda una experiencia y la comida estaba muy buena. Después fui al otro lado de la isla, a Long Beach, para encontrarme con un colega que vivió y trabajó en los Países Bajos y que en el 2008, después de que lo echaron, se vino a Asia y sigue por aquí. Estuve con él y su mujer casi hasta las once de la noche.

Una respuesta a “El fin del buceo en las Perhentian con la visita al templo del mar”

  1. Tienes que tener la cuenta de crédito de tus inmersiones full, para tirar de ella todo el año, sin ponerla en rojo… 🙂
    Salud

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