El tráfico caótico en Hanói

El tráfico caótico en Hanói

Ni un torero lo puede pasar tan mal como un peatón en Hanói. Hay un par de avenidas grandes en las que para cruzar hay que echarle huevos y esperar que todos tus santos favoritos estén de guardia. En la escena que queda inmortalizada en esta anotación se puede ver coches en movimiento, motos que van como locas, un chamo andando con su moto por la calle y gente que camina entre los vehículos cruzando como si nada. Eso es Hanói, el lugar en el que se pasa más miedo cuando te lanzas a una calle y tienes que llegar al otro lado. Los turistas buscábamos la protección del grupo y nos íbamos acumulando en un lado de la calle hasta que teníamos el volumen suficiente para ser un obstáculo a considerar y cuando eso sucedía, nos lanzábamos a la calle y avanzábamos sin mirar atrás mientras los coches y las motos se limitaban a sortear el obstáculo, en muchos casos sin reducir velocidad y pitando, aunque como allí pita todo el mundo durante todo el tiempo, eso ni se tiene en cuenta. Los más valientes se lanzaban solos o en parejas y en muchos casos, hasta sobrevivían.

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