Fashion Chicks

Cuando le conté a mi amigo el Rubio que había ido a ver la película que voy a comentar, se tuvo que sentar del shock tan grande que le dio y después llamó a su hija para que viniera a flipar en colores porque ella la quería ir a ver. La razón es que este es cine hecho para gente de unos diez a doce años y por consiguiente, totalmente fuera de mi zona de comodidad, aunque con los treinta y dos que no pierdo y el síndrome de Pedro Pan, yo me sigo considerando un niño. El motivo por el que fui y que expliqué a mi amigo y su hija es que en realidad yo quería ver otra película que solo ponían más tarde y me daba pereza ir a casa después de trabajar, así que me fui al cine y entré a la única que comenzaba a una hora conveniente y acababa media hora antes de la que yo quería ver. Así fue como fui a ver Fashion Chicks, la cual jamás de los jamases se estrenará en España, ni siquiera con el título de truscoluña no es nación que ya le han puesto.

Una julay en la edad del pavo se encoña de un panoli que no veas

Una piba friki y con pinta de necesitar que la restauren por lo hortera que va, se convierte de repente en la sensación de la moda holandesa cuando disfrazada con una peluca salta a la fama. A partir de ahí vivirá una doble vida y descubrirá que ser famosa no es tan chachi como parece y que hay mucha gente mala, malísima y después están la escoria sucia y rastrera de los truscolanes, sueltos por el mundo y queriendo hacerte pupita de la mala. Además, la piba encontrará el amor allí donde no lo buscaba.

Esta es una historia simple y directa para pre-adolescentes que nos recuerda lo rastrera que puede ser la gente en el instituto y como lo importante es la apariencia y la belleza interior es algo solo para viejos y feos. La película es tonta que no veas y llena de clichés, pero al mismo tiempo, entretiene. Hay que ser ciego, sordo y mudo para no ver venir el final desde los primeros sesenta segundos de película y aún así, el viaje se disfruta más o menos. Nadie se esperaba grandes actuaciones y no las hubo, los malos son exageradamente malos, aunque con un toque inocente y los guaperas y las chochas parecen de cera porque no se mueven para que no se les cambe la peluca ni se les corra el maquillaje. Tengo que reconocer que en algunas escenas me reí, a veces porque eran cómicas y en otras ocasiones por vergüenza ajena.

No saldrá de Holanda así que nadie se tiene que preocupar. Esto podría destruir la nula autoestima de los miembros del Clan de los Orcos y definitivamente provocaría un infarto cerebral a cualquier sub-intelectual de GafaPasta.

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