La primera nevada

Nieve y otoño en el estanque

Habiendo crecido en Gran Canaria, la nieve siempre fue algo extraño y que tenías oportunidad de ver en muy pocas ocasiones a lo largo de tu vida. Por eso siempre celebro con la misma alegría que un niño pequeño la llegada de la nieve y salgo a la calle a hacer bolas y tirárselas a quien se me ponga por delante.

Este domingo tuvimos la primera nevada y toda Holanda se cubrió con un precioso manto blanco que duró hasta el lunes por la noche. La mezcla de los colores otoñales con el blanco de la nieve creó unas postales increíbles como esta tomada con mi iPhone justo al lado de mi empresa. A mi espalda está el bosque y allá al frente un colegio.

Un muñeco de nieve cabezudo

En una de las calles de los alrededores nos topamos con este cabezudo muñeco de nieve que sobrevivía en un lugar por el que ya habían pasado echando sal, ese gran enemigo que hace que se derrita la nieve.

Este invierno promete, ojalá que tengamos muchos más días de nieve y frío extremo, de esos en los que la atmósfera está tan clara que puedes ver a los mismísimos ángeles paseando en el cielo.

Una respuesta a “La primera nevada”

  1. Cuando vivia en Montreal, al principio me pasaba como a ti, pero despues de tantos meses que la nieve se ponia negra y asquerosa, la odiaba cordialmente.
    Salud

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