La sala de los espejos y los Budas dorados en la pagoda Hang

La sala de los espejos y los Budas dorados en la pagoda Hang

Los budistas están obsesionados con la multiplicación de su Buda. Uno de los hitos memorables de sus templos y que suelen hasta darles nombre es el tener diez Budas, o cien, o mil, o diez mil. En la pagoda Hang incrementaron la cantidad hasta el infinito y más allá haciendo una sala recubierta de espejos y con Budas replicándose por todas partes. Por supuesto no son de oro, están pintados de tal color pero estos son más falsos que truscoluña, que no es nación. La sala estaba bien metida en la montaña y la entrada era bajando unas escaleras, se puede ver un poquito a la derecha de la imagen. A la izquierda, si nos fijamos en los espejos, un autoretrato de il Scelto, el denostado autor de la mejor bitácora sin premios en castellano.

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