Last Night

Last NightMira que es raro ver un drama que al mismo tiempo sea una película supuestamente romántica. Lo normal es combinar comedia con este género y echarnos unas risas pero no ponernos de mal rollo desde el comienzo y seguir para adelante sin levantar cabeza. Sin embargo, eso es más o menos lo que sucede en Last Night, película que se estrenará en España a finales de junio y que al parecer recibirá el mismo título, lo cual me hace preguntarme de nuevo por los obscuros circuitos cerebrales de los que deciden joder el título de una peli y respetan el de otra.

Una pareja de julays que pasan la noche separados tendrán la oportunidad de echar un kiki y hacerle un Vitorino a la media naranja y a nosotros nos toca mamarnos todo el mal rollo

Una pareja que parece estar felizmente casada sufre una diminuta crisis matrimonial cuando la mujer descubre que su marido tiene una compañera de trabajo que está como para metérsela hasta los güevos con pelos y todo. Cuando él se va de viaje de trabajo con la chocha del martes y le jura y le perjura a la parienta que no va a mirar a la otra, su compañera de cama y de sentimientos se reencuentra con un viejo amor que parecía haber olvidado pero que puede que no lo haya hecho e inmediatamente se pone a lubricar y se le agita la pelvis enviando señales que por supuesto, demuestran que no hay vida inteligente allí donde hay sexo. Ambos tendrán que decidir si traicionar a su pareja o ser fieles.

Esta de una película con dos tramas que suceden en paralelo. Iremos viendo a una y otra pareja en sus tribulaciones, las dudas, los malos momentos que tienen y también los buenos. En este sentido es una obra fantástica, que en lugar de tratar las boberías habituales procuran tomarse un poco más en serio el tema de las relaciones. La historia tiene buenos momentos y otros excelentes y alguno que les falló por cursi. El principal problema está con Eva Mendes y Sam Worthington ya que no vemos ninguna chispa entre ellos y eso le resta un poco de credibilidad. Lo que a ellos les falta les sobra a
Keira Knightley
y Guillaume Canet, los cuales echan chispas y cuando están juntos parecen demostrar que fueron creados el uno para el otro. Pese a los niveles distintos de atracción entre las dos parejas, las tramas resultan lo suficientemente interesantes, los diálogos parecen ser inteligentes y nos retratan una situación que sucede con mucha frecuencia y que el cine tiene a banalizar.

Definitivamente no es el tipo de cine recomendado para los felices miembros del Clan de los Orcos pero sí es una película para aquellos a los que les gusten las buenas historias en las que el final queda lo suficientemente abierto para permitirte decidir por ti mismo y expresar tu opinión.

07/10

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