Los malditos candados del amor

Los malditos candados del amor

El puente de los carniceros, en Liubliana, es uno de los puentes peatonales que hay (casi pegados) en el centro de la ciudad sobre el río Ljubljanica (me reitero en la mala leche que tuvo el que le puso ese horrendo nombre). Este es un puente nuevo que lleva directamente al mercado y que se inauguró en el año 2010. El puente es de super-hiper-mega diseño y tiene varias esculturas sobre el mismo. Están Adán y Eva, hay un sátiro y hasta Prometeo, que todos conocemos por la película de los extra-terrestres. También hay unas esculturas pequeñas de ranas y peces en la barandilla del puente como la de la foto. El problema vino después de la inauguración, cuando la peste esa de las parejas que son tan estúpidas como para creer que su amor es el que va a durar por y para siempre, comenzaron a petarlo de candados, aberración que debería ser castigada con la pena de muerte instantánea y ejecutada en el lugar. Ahora el puente es todo un desaguisado, una cagada de candados y hasta sus esculturas han terminado pagando el pato. Si Dios me está escuchando y quiere mandarme a mí y a todos una señal clara y contundente de su existencia, como no ha querido erradicar del universo a truscolanes y kabezudos-koreanos-de-mielda, puede también evaporar a todas y cada una de las parejas que han puesto un candado en algún lugar del planeta en un monumento o infraestructura pública para demostrar sus desajustes hormonales. A cambio prometo que voy a misa al menos una vez cada año y si me provoca, hasta comulgo, que en mi caso la próxima sería la segunda vez en mi vida ya uqe las únicas hostias que he recibido de la Santa Madre Iglesia era las que me daba don Manuel cuando tuve los dos años de penitencia preparatoria de la Primera (y en mi caso Última) Comunión.

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