Un día de playa y poco más en Phuket

El relato comenzó en Desde Utrecht a Kuala Lumpur

Mi primer día completo en Tailandia en este viaje hice lo menos posible, ya que después de los días anteriores, lo que quería era descansar. Esa noche dormí ocho horas y ya parece que se ajustó mi reloj biológico al horario asiático. No se, todo el mundo dice que ir hacia atrás en el tiempo y cuando viajas hacia el oeste es más fácil adaptarse pero yo debo ser la excepción ya que el regreso es una pesadilla pero ajustarme al tiempo futuro es super-sencillo. Con tanto plan, al final ya ni recordaba lo que había contratado y cuando pensaba que me tenía que buscar la vida para desayunar, en el hotel me dijeron que el desayuno estaba incluido. Me dieron el papeo, me dejaron una toballa y cogí la cámara y salí a dar un garbeo para hacer algunas fotos de la playa y la zona. Después volví al hotel a dejar la cámara y ya enfilé de vuelta a la playa pero para tomar posesión de la arena. Elegí una zona en la que había una pareja de momias italianas, unos viejillos arrugados como chocho de lagarto y quemados como chicharrones que deben estar pasando el retiro en este país. Van a la playa como buenos latinos, con cuarenta kilos de equipo y dos chismes para arrastrarlo todo. Tenían dos butacas, sombrilla, mesa y un montón de cosas más que yo no los vi ni usarlas.

En las siguientes horas, la rutina fue meterme en el agua veinte minutos o así y después tomar el sol la misma cantidad de tiempo y aprovechando estos segmentos fuera del agua para escuchar un audiolibro. En un punto determinado comenzó a llover así que lo metí todo en la bolsa que protege del agua y yo me fui al agua y cuando escampó, se había ido casi todo el mundo. Como era mi primer día, procuré no abrasarme, aunque llevo dopándome más de un mes con pastillas de betacaroteno y ahora mismo debo ser una de las grandes reservas mundiales y se nota en la reacción de mi cuerpo al sol, que en lugar de ponerme rojo, me pongo moreno, pero no os voy a repetir las ventajas del tema porque esto es predicar para sordos.

Regresé al hotel, me duché, pajarié y después por la tarde fui a cenar marisco. Elegí un restaurante petado de chinos, ya que esta gente conoce el tema y aunque al lado había uno recomendadísimo en el tripadvisor, allí predominaban los europeos. Me comí unas gambas dopadísimas, no eran langostas pero tampoco langostinos, algo entre estos que por descontado y dada mi ignorancia, no conozco el nombre pero parecían citadlas solo que no tenían un esqueleto tan rígido como el de estas.

Después de cenar paseé por la zona, entré en un centro comercial para ver el frenesí vacacional de la gente, que le entra una ansiedad enorme por comprar y después volví al hotel para ver los dos últimos episodios de la primera temporada de la casa de papel, serie que me recomendó uno+cero en navidades y que comencé a ver antes de salir de Holanda. Por la noche comenzó a llover y a tronar.

El relato continúa en Playa en Patong y comienzo del mini-crucero de buceo

Una respuesta a “Un día de playa y poco más en Phuket”

  1. Habia oído hablar del betacaroteno, a pesar de la creciente sordera por la edad, pero muy mal, parece, según dicen algunos que puede producir cáncer en el pito…jajaja 🙂
    Salud

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