Un regreso sin incidencias

Ya sé que lo habitual es que en cada uno de mis viajes suceda algo extraordinario pero de cuando en cuando parece que todo sale bien. Si descartamos el madrugón, el de hoy es un regreso de libro. La aventura se puede comenzar que comenzó la noche anterior ya que uno de mis amigos quedó conmigo bastante tarde debido a una cancelación imprevista de la cita previa. Me acosté cerca de la medianoche y me levanté a las cuatro y media para ducharme y terminar de empaquetar mis cosas. A las cinco de la mañana me montaba en el taxi que me iba a llevar al aeropuerto y llegaba al mismo a las cinco y diez. Fui directo al control de seguridad y salvo por los asquerosos zapatos Geox que pitaron con gusto en el arco, no tuve ningún problema. Compré un par de botellas de vino en la tienda libre de impuestos pero más cara que las tradicionales. Mi mochila iba algo llena y opté por pagar los abusivos veinte céntimos por la cutre-bolsa de la tienda que te permite entrar en el avión de Ryanair las cosas compradas allí mismo. La tengo como oro en paño y la próxima vez que vaya la volveré a usar. Después me senté en un rincón del aeropuerto a comerme mis dos ensaimadas, me compré una botella de agua y esperé el embarque viendo un par de episodios de Comic Book Men. Entre los pasajeros no estaba el travelo con manzana de Adán de la ida ni ningún otro bicho raro. El embarque no tuvo incidencias y me ubiqué en la zona media del avión, justo detrás del ala. Esta vez conseguí mantenerme despierto y asistí al despegue y pude ver Gran Canaria desde el aire mientras nos alejábamos. Después me vi un nuevo episodio del Barco que me dejó medio ido y consiguió que me durmiera durante una hora. Después seguí con otro episodio de la misma serie, acompañado de otro de Comic Book Men y cuando me quise dar cuenta ya estábamos descendiendo. La ruta fue sobre Zeeland así que pudimos ver las increíbles obras de ingeniería hechas por los holandeses para mantener el mar del norte a raya.

Al aterrizar afuera daba la impresión de ser un día precioso, soleado y caluroso pero era todo mentira. Cuando abrieron la puerta nos topamos con dos grados bajo cero. Volé por la pista, crucé la terminal, me subí en el autobús número 401 y éste me llevó a la estación de tren de Eindhoven. Allí me compré un bocadillo de atún con una botella de agua y me di cuenta que todos los flacos comprábamos bocadillos sanos y todos los obesos y encochinados entraban al Burger K. a recibir una buena dosis de grasa. En el tren me conecté a la Wifi gratuita del mismo y me dediqué a leer noticias y mandar correos. Tengo pendiente escribir como conectarse a esas redes ya que la información está en holandés y para muchos seguro que no es obvio y no saben que en una parte considerable de los trenes holandeses te dan acceso a Internet. Al llegar a Utrecht bajé a la estación de guaguas y tomé la que me llevaría a mi casa. Como había programado la calefacción para que no arrancara, al llegar mi casa estaba como un congelador y tuve que arrancar la calefacción para no acabar helado. Por la tarde me fui a clases de italiano y para cuando regresé la casa estaba calentita.

Ha sido una semana que se me ha pasado volando y que me ha servido para recuperar algo de color.

3 respuesta a “Un regreso sin incidencias”

  1. ¿No es conveniente dejar la calefacción andando a una temperatura prudente?
    Dicen que hasta sale mas barato que arrancarla y meterle el turbo para que caliente rápido.
    Salud

  2. Genín, la casa estaba a dieciseis grados, lo cual para mí es un frío de que te cagas y la calefacción arranca si baja de quince grados (cuando estoy de vacaciones). De dieciseis a veinte sube la temperatura en un rato. Ten en cuenta que mi casa está aislada a lo bestia y no pierde mucho calor. Por lo que me han contado, el fin de semana pasado tuvimos temperaturas mínimas de catorce grados bajo cero que son los que han hecho que la casa perdiera unos tres grados en una semana.

    Este es el primer año que llego al mes de abril usando la calefacción … Ahora mismo estamos a 2 grados sobre cero.

  3. Si, claro, tienes razón, pensé que como estabais a -2 y decías que hacia un frio de miedo en tu casa…
    19º tengo yo ahora mismo sin calefacción y ya mismo la voy a poner a 23…
    Salud

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