Una pistola en cada mano

Una pistola en cada manoEs que no aprendo y mira que me he estampado contra la misma piedra tantas veces que ya debería verla venir desde muy lejos. Miro la cartelera, veo una película española y me lanzo de cabeza a la misma sin recordar mi sangrienta historia con el cine de la patria. Al final es que me merezco que me pasen estas cosas por tonto e iluso y lo más triste es que la próxima vez que venga a España, a menos que la crisis consiga que sol se rueden películas que realmente tengan un tema interesante, volveré a caer en la trampa. Esta pequeña introducción sirve para confirmar la cargada antológica que cometí cuando se me ocurrió ir a ver una pistola en cada mano, película que igual todavía podéis encontrar en la cartelera de algunos cines y de la que por desgracia voy a hablar hoy.

Julays y nada más que julays

Un montón de conversaciones de machos de las cañadas sin tema alguno ni nada que las enlace. Probablemente un espíritu superior y altamente educado en el analfabetismo sabe de que va la película pero como yo soy más básico que una ameba, me debo haber perdido ese memorando.

Esto va de cabeza al grupillo de las puta mierda del copón. Está clarísimo que solamente organismos públicos con presupuestos totalmente descontrolados sueltan el dinero que tanta falta hace al país para que alguien lo derroche de esta forma porque resulta imposible que cualquier persona medianamente instruida que lea el guión no sepa instantáneamente que era una cagada del tamaño de la de un caballo. De entrada, al cabrón que la calificó como comedia en la página del multicines deberían ahorcarlo y abandonar su cuerpo en un descampado para que se lo coman cuervos y buitres. En toda la puta película no hay un solo segundo de humor, es una mierda que va creciendo en tamaño hasta que alcanza proporciones bíblicas. Como no hay historia, sólo tenemos momentos en los que uno o varios hombres hablan entre ellos o con alguna mujer y cuentan su infelicidad o algo parecido. Se puede alterar el orden de estos episodios y el resultado seguiría siendo una mierda del copón. Los diálogos son estúpidos y por desgracia más falsos que Judas. Apestan a guión escrito por un descerebrado que no terminó la educación primaria y que jamás se ha parado a escuchar cómo habla la gente. Los actores renquean en este escenario y dan pena y supongo que sí estaban allí era por el cheque para poder pagarse las putas y los cigarros ya que imagino que la película está patrocinada por el gremio de las empresas que venden tabaco que han logrado que no haya prácticamente una sola escena sin al menos una persona agitando un cigarrillo encendido. Si esto es lo mejor que puede producir la industria de cine españislava, se merece la desaparición absoluta. En Sudamérica se está haciendo muchísimo mejor cine y seguramente con la pasta que se gastaron en este engendro, allí se hacen cuatro buenas películas.

Tienes que estar chiflado para querer tirar el dinero con esto. Queda totalmente prohibido a cualquier miembro del clan de los Orcos el acceso a un cine en el que estén poniendo esta basura. Los que lo hagan, serán expulsados del clan.
01/10

Una respuesta a “Una pistola en cada mano”

Comentarios cerrados.