Otra maldición que viene


El año pasado, cerca de las navidades, viví una experiencia traumática y ostentosamente horrible cuando nos enviaron a dos amarillos del país del Sol Caguiente y tuvimos que entretenerlos y padecerlos durante unos días y aquí, en el mejor blog sin premios en castellano, quedó constancia de todo en un buen puñado de anotaciones y concretamente, en La maldición amarilla, primer día, segundo día, tercer día y cuarto día

La semana pasada, mi jefe, que estaba a punto de irse de vacaciones, me comenta cuando charlábamos que querían mandar a dos nuevos amarillos a finales de agosto y yo ya le dije claritamente que era una pérdida de tiempo y de dinero y que mejor que se los queden allí y no nos torturen con esa miasma. El hombre procedió a añadirme a una conversación de correo con los amarillos en la que hablaban de venir, efectivamente, en agosto. El viernes, en el último día antes de pirarse tres semanas de vacaciones, hubo varios intercambios de correo y al final, me mandó un mensaje por la herramienta de chateo corporativa diciéndome que haga un esfuerzo considerable e innecesario para ser una buena persona y que les preste atención a los dos panolis que van a venir y me indicó, que son una pava y un pavo y la pava, formaba parte del dúo que vino a los Países Bajos a principios de diciembre y cuya historia está enlazada en el párrafo anterior y concretamente, era la que NO hablaba inglés y con la que NO nos podíamos comunicar.

Con este panorama, decido hacer lo políticamente correcto e ignorar todo el intercambio de correos y para ello, añadí la conversación a mi filtro “A tomar por culo…” uno que tengo específicamente para ignorar este tipo de sandeces y estupideces y que marca los correos que encajan en el susodicho filtro como leídos y los archiva en la carpeta de “Nunca mais .….” Seguramente hubo un intercambio considerable de correos que yo ni vi ni leí y esta mañana, la susodicha pava, la que no habla inglés, me manda un mensaje por la herramienta de mensajería corporativa:

– “Aquel-que-está-bendecido” – que es una forma aceptable de referirse al “Elegido” dentro de la corporación – Quiero que sepas que yo me emociono hasta las lágrimas cada vez que pienso que la lluvia en Sevilla es una pura maravilla y que truscoluña no es nación y por consiguiente, que me he dado cuenta que has cambiado la foto de tu icono en la mensajería corporativa y la nueva es tan bella y linda que se me ponen los pezones como piedras de hielo de puro gustito y me quiero preguntar y me pregunto si esa maravilla que ilumina la corporación de una manera tan bella la dibujaste tú mismo, con tus grandes capacidades artísticas e intelectuales o usaste una inteligencia artificial que obviamente no es tan inteligente como tú para que la creara.

Esta pava no es la primera que nota que mi icono ahora, es lindo y profesionalmente neutro y muestra una escala increíble de matices en los que sale la belleza interior que no llevo dentro y demuestra, como siempre, que la gente que dice que no se fija en esas cosas se pasan todo el puto día controlando no lo que dices o haces sino tu foto. Además, cuando el cháyípítí la creó, le dije que quería parecer jinameño, pero a la vez de Vecindario y que la gente como que quisiera fiarse de mí y no se fijaran en las manos con los puñales que les voy a clavar y hay que reconocer que la clavó, la imagen dice todo eso y aún más, que hasta el mensaje subliminal de truscoluña no es nación está ahí para quien quiera verlo.

La pava lo que en realidad quería es que le organice una agenda de reuniones, que no lo haré, que se busque la vida ella solito y con su incapacidad de comunicarse, lo tiene crudísimo. También pretende, según uno de mis colegas al que le mandé el mensaje para que me diera su interpretación, que el inglés de esta es chabacano e incompleto, al parecer pretende que yo forme parte de todas y cada una de sus reuniones, algo que no sucederá, si necesita asistencia, que se la pida a los de la fábrica a los que viene a ver, aunque ya ellos me han dicho que no la quieren ver ni en cómic, que están obligados contractualmente a ser amables con ella y separar los labios como para que parezca que sonríen cuando ella abra la boca pa’cagarla, pero que no harán nada más. Esta mañana, aprovechando que estaba en la sede corporativa, estuve intentando venderles a la pava y a su adjunto para que llenen unas cuantas horas de reuniones, pero las heridas de lo que sucedió en diciembre aún siguen muy abiertas y todos me han confirmado que llamarán y se darán de baja por enfermedades misteriosas si es necesario, pero que lo de pasar unas horas con esta chama es un claro y conciso NO, que ellos y yo sabemos que será una pérdida de tiempo total que no conducirá a nada.

Esto cada vez se parece más al Día de la marmota y ya me veo atrapado en un bucle temporal en el que me mandan una y otra vez a la jodía ésta del país del sol caguiente y no hay forma de quitársela de encima.


2 respuestas a “Otra maldición que viene”

  1. Que lástima que no este´ buenísima para así poderte sacrificar enseñándole anatomía masculina-africana y algunas cositas mas…
    Salud

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