Al tejado le sale una calva y un agujero

Aunque pueda parecer que voy a comenzar hoy, este es el tercer capítulo de una saga que comenzó en La buhardilla y continuó en Ya casi llegó la hora y recomiendo encarecidamente leer al menos el primero de los enlaces para ver la foto de partida de lo que está por suceder. Tengo clarísimo que voy a estirar esto no como el chicle, muchísimo más y más y más por eso, hoy solo veremos tres fotitas y que además fueron hechas en la primera hora. Decir que aparte de las fotos que veremos aquí, puse mi cámara de buceo en el jardín con sesenta y cuatro gigas de memoria y conectada a un cargador, la fijé bien al contenedor de reciclado de jardín, la apunté hacia la casa y la programé para que hiciera una foto cada dos segundos y en estos momentos tengo la friolera de más de OCHO MIL QUINIENTAS fotos hechas con esa cámara, con lo que he calculado que si publicase una diaria para ver el avance de la obra cada dos segundos, estaríamos entretenidos hasta agosto del año 2044, pero como no quiero ser tran truscolán y podemita, con esas fotos crearé una película que veremos seguramente la semana que viene y que durará menos de cuatro minutos con todas las fotos. Aparte de eso, hice fotos con el telefonino que son las que veremos por aquí. Huelga decir que con la emoción del evento dormí fatal y me desperté a las cinco y a las seis, visto que estaba aburrido de estar en la cama, me duché y me puse a hacer magdalenas, que es algo que hacemos todos los miércoles. Sobre las siete, o más bien, exactamente a las siete de la mañana, quizás dos segundos después de la hora, me sonó el timbre y estaban los dos obreros en la puerta. Me dijeron que la grúa llegaría más tarde. Subieron a la zona de trabajo, cubrieron la escalera de plástico y comenzaron a romper la ventana. Yo por si acaso los invité a cafelito y les di magdalenas.

Como durante el día me han hecho algunas preguntas los que seguían el evento en vivo por el güazá, decir que las tejas no están pegadas al tejado con cemento ni con nada de nada. En esta primera foto ya se ve. Tenemos la ventana, que ya la han arrancado y han comenzado a quitar tejas, que están sueltas. Las líneas hechas con tiras de madera sirven para que las tejas se mantengan en su sitio durante años y años y años y puedo confirmar y confirmo que ningún temporal desde el año 1983 en que se hizo la casa hasta esta mañana ha arrancado ninguna. Alrededor del marco de la ventana se puede ver la tela que parece asfáltica que sirve para aislar mejor y evitar que entre el agua. Esto que vemos es a las siete y cuarto o así, con lo que ya por la calle era un puro escándalo con las herramientas para cortar madera y demás. De nuevo, decir que en los Países Bajos, entre semana, se puede trabajar en una casa y hacer ruido entre las siete de la mañana y las diez de la noche. Decir también que yo informé a los vecinos que lindan conmigo para que el ruido no les provoque un ataque de pánico y se piensen que se les está llenando la keli de okupas podemitas y truscolanes-de-mielda. El detalle de la regadera colgada es para que Virtuditas y los otros decoradores profesionales que hay por aquí disfruten con el asunto. En la ventana vemos mi menta y mi albahaca y las botellas de cerveza vacías las tengo que llevar a devolver porque te devuelven diez céntimos de leuro por cada envase y yo por esa cantidad, tiro a mi madre de un risco y no me queda culpa ninguna.

En la segunda foto tenemos más o menos más de lo mismo solo que ahora, las tejas que faltan ocupaban casi todo el espacio que va a cambiar. Como no se ven las tejas por ningún lado, decir que los obreros las van metiendo en el cuarto de mi keli, en unas bolsas gigantescas de escombro, que tienen como el volumen de una obesa de Vecindario y en un futuro que quizás es lejano veremos que hacen con ellas. Me he quedado con diez tejas que si algún fan del mejor blog sin premios en castellano quiere tener una de recuerdo, por novecientos noventa y nueve leuros, se la mando por correo, aunque el comprador tiene que pagar los gastos de envío y por cien leuros más hasta la firmo y la dedico.

Si lo de arrancar la ventana ya hizo ruido, cuando llegamos al punto de la foto anterior, que fue antes de las ocho de la mañana, el ruido en mi calle era similar al de un bombardeo. En esta foto, además de la preciosa regadera, podemos ver a uno de los pavos trabajando, el amarillo precioso de la pared y por detrás hasta algunos muebles recubiertos con un plástico enorme al fondo de la habitación. La viga blanca de madera que se ve por detrás de la testa del obrero también tendrá que desaparecer.

Con lo que yo no contaba y de lo que no era consciente, es que en otra casa de entre las veintidós que forman el patio de jardines también iban a comenzar la instalación de una buhardilla el mismo día, con lo que la sinfonía de ruidos, golpes y estruendos, estaba duplicada. A diferencia de mi buhardilla, que es prefabricada, ellos eligieron el sistema de construcción in situ, que es más caro y por extraño que parezca, el aislamiento es infinitamente inferior al que yo conseguiré y además, al ser madera, requiere mantenimiento como pintarla y en veinte años se comenzará a degradar peligrosamente. La otra obra está hacia la izquierda en la foto, pero no estoy seguro si la veremos, ya que yo soy así de egocéntrico y no pienso cambiar. Y hasta aquí puedo leer ….

Continúa a Una vista y algo de logística para seguirle el hilo a esta historia.

Por sulaco

Maximus Julayus

2 comentarios

  1. La regadera! fue lo primero que me saltó a los ojos al ver la primera foto! entre ella, el amarillo “precioso” y la falta de Karcher que tienen tus adoquines del patio, … 😛
    Te va a quedar divino. Por cierto, igual que digo lo malo, tengo que decir lo bueno, me flipa tu ventana de abajo, tus macetas de albahaca y menta y el color de tu puerta. Ansiosa me quedo de más, que ya parezco Genín con los vídeos de aviones.

  2. Virtuditas, el limpiado a presión se lo haré cuando cambie el tiempo, espero que a final de marzo. La planta de albahaca creo que la compré en agosto, cuando volví de Canarias y ha aguantado bastante bien. La menta me ha sorprendido, al parecer mi problema era como la regaba. Ahora la pongo en un bol con agua y la maceta absorbe el agua por debajo, lo hago los martes y viernes y la puta planta está en su edad de oro. La puerta la debería pintar este año de nuevo, en ese mismito color.

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