Así en la Tierra como en el Infierno – As Above So Below

Estamos entrando en la temporada de las películas de terror y las decepciones infinitas y hasta más allá del infinito y como a mí ese género que tanto me disgusta resulta que también me gusta, me mamo trusco tras trusco con la minúscula esperanza de que una sola de ellas sea un peliculón que me deje cagao de miedo y negándome a entrar en mi casa por el jardín por si allí me están esperando los espíritus del mal para darme candela de la mala. Por desgracia, la de hoy no será una de esas. Se trata de As Above, So Below y en España se estrena dentro de un par de semanas con el peri-patético título de Así en la Tierra como en el Infierno.

Un grupo de julays las pasan putas en París con tanta chusma y gentuza

Una especie de arqueóloga que se ha visto muchas veces las películas de Indiana Jones se mete en Irán así como quien no quiere la cosa y descubre una pista para encontrar The Philosopher’s Stone, la piedra esa que ya encontró Harry ChapaPotter en su momento. Resulta que está en París, en las catacumbas y tras engañar a un chamo al que un tiempo atrás le permitió que le tapara el agujerito de su dónut y a otros desgraciados, entran en las catacumbas y allí las pasan putas que no veas aunque aún no sabemos muy bien por qué o para qué.

Desde el principio tenía claro que no era una película de miedo y consiguieron no provocar un solo susto en la hora y media de película. Entre que perdemos veinte minutos con la movida de Irán, que sobra totalmente, otra movida estúpida y redundante en un campanario de una iglesia y una última movida en una discoteca, para cuando llegamos a las catacumbas, ya llevan un retraso del copón en lo de matar gente. Lo empeoran y es que no muere nadie durante un rato largo y se limitan a caminar y caminar y caminar y decir boberías y reprocharse cosas y así no llegamos al miedo, que es lo que queríamos sentir y padecer y sufrir. Cuando por fin encuentran la puta piedra esa, en una cámara de pura risa María y en una escena que se podría denunciar perfectamente en el Tribunal Internacional de la Haya por absurda, la cosa adquiere algo de velocidad pero como no hay un malo sino que parece que cada uno lleva el suyo, únicamente tenemos tres muertes de lástima y poco más. La pelleja con el agujero taponado corre de un lado a otro en el sitio ese lleno de maldad sin que le pase nada de nada y se vuelve a encoñar de aquella polla conocida y la salvará de morir y todos tan felices y un pollaboba que tuvo suerte porque le tocaba agarrar la mano del maromo también parece que sobrevive. En definitiva, una historia aburrida y sin miedo que no aburre demasiado pero no asusta y que termina por decepcionar.

No creo que los simples y acarajotados miembros del Clan de los Orcos tengan cerebro como para esto. Tampoco los sub-intelectuales de GafaPasta. Una que se puede ver cuando la den en la tele.

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Por sulaco

Maximus Julayus

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