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Tres semanas de comida en Asia

Desde hace unos años, siempre que voy de vacaciones a cualquier lado, documento perfectamente casi todo lo que como y lo suelo poner en mis estados del güazá, con el objetivo de apagar los dramáticos augurios de mi madre que se piensa que yo voy a esos países a sufrir y padecer y a la hora de comer lo paso fatal, fatal. Desde que tengo el istagrame también dejo caer esas fotos por allí, en las historias. En el viaje del año pasado entre mayo y junio a Indonesia y Malasia, tardé un tiempo en cambiar el chip y comenzar a hacerlo, razón por la cual no hay fotos de los mejunjes que me dieron en los vuelos de Amsterdam a Doha y desde allí hasta Bali, ni del desayuno en ese lugar o lo que me dieron en el avión camino de Labuan Bajo. Fue allí cuando comencé a hacer fotos y ya no paré y creo que conseguí una representación bastante precisa de lo que estuve comiendo en esas tres semanas, siendo las mayores ausencias el dulce que nos daban por las tardes y que me parece que no fotografié en ningún día. Como flickr nos castigó, esas fotos se quedaban en mi nube y pasaban sin pena ni gloria y cuando regresé de Asia, perdí quince minutos revisando todo lo que tenía en el telefonino, seleccionándolas y añadiéndolas a un álbum especial. Hoy tenemos un experimento muy especial y que definitivamente, abre el apetito. La secuencia de fotos de comida de las tres semanas, pasando por Scuba Junkie Komodo (con pensión completa), Scuba Junkie Sangalaki (solo con desayuno y almuerzo) y Scuba Junkie Sipadan (pensión completa). Añadimos a todo eso las fotos de comida en aeropuertos, en aviones y al final, las de la cena con los amigos malayos cerca de Kuala Lumpur. El documento completo es alucinante y para hacerle justicia, lo acompaño de la canción Any Way You Want It en la versión de la película Rock of Ages:

Como no quiero encochinarme como algunos que no voy a nombrar, la regla que sigo firmemente es que jamás, jamás, jamás repito en los bufetes y llenaba el plato y solo comía lo que había en el mismo. También decir que hubo varias comidas compartidas con otros en las que había mucho plato, sobre todo en Derawan (Scuba Junkie Sangalaki). También recordar a la plebe que durante esas tres semanas estaba buceando, haciendo al menos tres inmersiones al día y en alguna ocasión cuatro y que en el intervalo en el que me papeé todo esto, hice cincuenta y pico inmersiones, con lo que quemé todo esto y algo más.

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Desde Kuala Lumpur a Doha

Con mi ritmo tan relajado a la hora de ir poniendo los vídeos de buceo del viaje que hice entre mayo y junio (o más bien, por culpa de mi desidia a la hora de procesar los susodichos vídeos), no ha sido hasta ayer que llegamos al punto en el que se produjo un nuevo cambio de escenario, en este caso, uno triple, como quedó contado el año pasado en la anotación El requete-larguísimo regreso a casa. Del primero de los vuelos no hay constancia porque me asignaron asiento de pasillo pero de los dos siguientes sí que tenemos pruebas gráficas y por aquello de ordeñar la vaca al máximo y porque duran demasiado tiempo, los he dividido en dos y tendremos no una sino dos anotaciones para que el único interesado en verlos lo flipe. En esta anotación tenemos el vuelo desde el aeropuerto de Kuala Lumpur hasta Doha, la capital de Qatar. Me tocó por detrás del ala, con lo que estaba un poquito jodido ver algo pero hice lo que pude. El avión despegó de noche, después de la medianoche y aterrizó en Qatar cuando el día comenzaba, gracias a la magia de volar hacia atrás en el tiempo. La música para esta aventura es la canción Mi Novio Es un Zombi de Fangoria.

En el despegue por supuestísimo que no se ve una mielda pinchada en un palo pero como hay uno que está convencidísimo que esos vídeos son de fábula, lo pongo. El aterrizaje fue mucho más bonito porque tenemos la salida del sol, que estaba precioso y justo a la altura del ala. También se puede apreciar mi ubicación en la zona de los pobres en el avión.

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Buceando en los jardines colgantes de Sipadan

La tercera y última inmersión de mi Segunda visita a Sipadan y el fin del buceo fue en un lugar nuevo para mí, los Jardines colgantes en donde toda la miasma que había estado me decían que había una infestación horrenda de tortugas, que aquello parecía una de esas aglomeraciones de truscolanes en las que te entran unas ganas locas de lanzar bombas y exterminarlos. Parece increíble que en distancias que no superan unos cientos de metros podemos tener sitios con un montón de tiburones como los que vimos en Regresando a Barracuda Point o bancos gigantescos de peces como en Regresando a South Point y ahora lo que hay es una pared vertical y una cantidad dantesca de tortugas, con lo que este también pasa a ser un vídeo super-hiper-mega especial que está acompañado de la magistral música de la canción The Real Hero, parte de la banda sonora creada por Alan Silvestri para la película final de los Vengadores.

Esto es una sucesión de tortuga y otra y otra y muchas más. Las vemos volando, aterrizando en la pared, despegando, apalancadas allí y a propósito, creo que la pared tenía como cien metros de caída. La música jamás le ha sentado como un guante a ningún otro vídeo como esta. Creo que en el medio salen dos atunes aunque como no estaban en latas igual me equivoco y también vemos los corales y demás, que el sitio era muy pero que muy bonito, eso sí, sin tiburones. Atentos en el cuarto minuto cuando una enorme pasó a diez milímetros de mí. Y con esto cerramos el buceo en Malasia y ahora queda lo mejor, los vídeos de los despegues y aterrizajes desde Kuala Lumpur a Doha y desde allí a Amsterdam.

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Regresando a Barracuda Point

El viernes veíamos en Regresando a South Point la primera inmersión de mi segunda visita a Sipadan y hoy tenemos la segunda, que fue a Barracuda Point, lugar en el que también había estado. Por supuesto, todo esto está requete-contado en Segunda visita a Sipadan y el fin del buceo como saben los grandes expertos del mejor blog sin premios en castellano. Este segundo vídeo tiene como tema prácticamente exclusivo los TIBURONES, así que Virtuditas debería ponerle el pañal al ancestral por si se le caga todo de miedo y ya puestos, ella también se puede poner uno. Hay tiburón gris de arrecife, tiburón de punta de aleta negra y tiburón de punta de aleta blanca y por suerte, en la zona no había ningún tiburón truscolán, que todos sabemos que nadie sobrevive a la mordedura de esa chusma y gentuza asquerosa y zarrapastrosa. Para este vídeo elegí la canción Dauntless Attack de Junkie XL, aunque no hubo ningún ataque.

El documento es terrorífico y empieza con un Grey Reef Shark enorme que se acerca y se aleja de nosotros buscando truscolán al que zamparse. Un poco antes del segundo minuto está tan cerca que se podía oler la diarrea de algunos de los otros buceadores, sobre todo de esos que no viajan con su Ángel de la Guarda como hago yo o que son terroristas-musulmanes-de-mielda y claro, como van a ir al infierno se creen que les van a adelantar el viaje. Después del segundo minuto y medio tenemos otro encuentro de alta proximidad. A partir del tercer minuto hay un tiburón de pnta de aleta blanca que está en una estación de limpieza, posado en el fondo y nos acercamos tanto que pudimos leer la letra pequeña y la fabrica en la que lo hicieron. Seguimos con ese tiburón y otro más en el cuarto minuto y medio en una secuencia que da más miedo que los pallufos que voy a ver al cine y quince segundos más tarde estoy buceando sobre un tiburón, que va por debajo mío, en un momento que asusta hasta a las gemelas del Resplandor y que seguro que hace salir por patas a Virtuditas para encerrarse en la seguridad de su coche, donde su culocoche se siente tan a gustito. Tras esto, fondo con corales y unos colores muy bonitos y acabamos.