Crema en donde la luz del sol nunca llega

No seas truscolán y empieza a leer esto por donde se debe, que no es otro lugar que La buhardilla

Una de las pocas cosas que haría de manera diferente ahora a como lo hice en su día con mi keli, es el cagadero de la planta baja. Cuando compré la casa, sabía que iba a cambiar el baño principal, pero nunca le di mayor importancia a este retrete en estancia sin ventana de un metro cuadrado y ni pregunté en la empresa a la que contraté para hacer el otro baño por un presupuesto para este. Ese fue un error garrafal porque cuando años más tarde intenté encontrar a una compañía que lo hiciera, ninguna quiere un trabajo tan pequeño y lo que hacen es que cuando pides presupuesto, te dan uno que está por las nubes, con lo que ahí ha quedado, obsoleto y con un retrete de 1984 que es un clásico alemán y holandés, un retrete del revés, en el que en la taza, en la parte delantera está el agujero por el que se marcha la mielda cuando bajas la cisterna y por detrás de la misma hay una meseta plana, que hace que cuando meas, si no conoces la zona a la que tienes que apuntar, te salpicará todo y saldrás del baño meado, pero si osas echar el jiñote, como estés en un día de tronco grande y hermoso, puede suceder y ha sucedido que cuando has soltado veintipico centímetros de ese tronco, llega hasta la meseta, se queda verticalmente y lo que consigues es literalmente convertirte en un árbol y la única manera de salir de ese entuerto es o alzándote y seguir soltando lastre, o trincar el esfínter y cortar por el tronco, que después caerá derribado en esa meseta y te salpicará sí o requeteque-sí. Perdí mi ventana de oportunidad y ahí ha quedado, un vestigio original, que lleva en la casa desde su construcción. Cuando comencé a pintar y expandí el proyecto del cuarto de la buhardilla al resto, este cagadero tenía asignado el mismo color que el salón del trono, blanco grisáceo o RAL 9002, pero como ese color se cayó de la parrilla y del que usé en el salón del trono no me quedaba suficiente, opté por usar las sobras del RAL 9001 o blanco crema.

El baño es tan pequeño que la foto, a menos que use el ojo de pez de la cámara grande, era imposible con el telefonino, así que tenemos una vista parcial de la parte en la que trabajé. Lo primero que hice, como siempre, fue poner la cinta protegiendo el techo y los marcos de la puerta y en este caso, como tiene unos azulejos blancos de pesadilla con jabón que se te cae al suelo incluido, puse también cinta en la frontera entre esos azulejos horrendo y la pared. Quité la lámpara y ese espejo que fui obligado a instalar, ya que yo soy un creyente ferviente de la imagen interior de uno mismo y en mi casa hay una cantidad mínima de dos espejos, siendo este el segundo y puedo jurar y juro que no lo encontré más pequeño y de haberlo encontrado minúsculo, lo habría comprado, pero este pareció ser el límite inferior en cuanto a espejos de cierta cadena de tiendas del norte de Europa. La regadera quiso salir y tuvo que hacer malabarismos y subirse a la poceta del agua bendita, que eso es un lavamanos en el que si te intentas lavar las susodichas, serán más grandes que el dispositivo y acabará de manera dramática. Anteriormente este cagadero era blanco en su totalidad, así que ahora y gracias a la lámpars, se puede observar la diferencia entre el blanco de los azulejos y el crema de la pared sobre los mismos. El rollo de papel higiénico fácilmente lleva ahí dos años, ya que con el virus truscolán y podemita, se acabaron las visitas a la keli de los amigos y ellos eran los únicos que lo usaban, que yo hasta para echarme un pís subo al otro porque un error de tres centímetros apuntando a la zona en la que al salpicar el líquido no te alcanza y sales de ahí meado. Como nota anecdótica y absolutamente verídica como la vida misma, en su día le pregunté a uno de mis amigos holandeses como coño se tenía que mear ahí para no bañarte en orina y el chamo se metió en el baño, ya que él decía que lo hacía sin pensar, se echó un pís, salió y me explicó cuál era la zona segura, que no revelaré porque este tipo de conocimiento solo se pasa previo pago. Obviamente, este trabajo lo hice en secreto y mi vecino no se enteró que estaba currando en la planta baja sin esperarlo, que yo matizo porque acordamos que pintaríamos el salón juntos y el cagadero diminuto, que yo sepa, no forma parte del salón.

Continúa a El resto de la pintura crema para seguir esta fastuosa y fabulosa línea argumental

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Categorizado como Mi casa

Por sulaco

Maximus Julayus

8 comentarios

  1. Mas diminuto no puede ser, asi terminas mas rápido en pintarle. Hay que pensar en positivo.

  2. Tampoco puede ser más claustrofóbico. En las raras ocasiones en que lo uso, si estoy solo en mi casa, no cierro la puerta porque tengo clarísimo que puedo morir envenenado si me tiro un peo ahí dentro.

  3. A ver, campeón, que veo que necesitas mis sabios consejos:
    1º cambia el retrete. No salen tan caros y puedes casi casi casi hacerlo tú mismo con un poco de maña.
    2º Pon un papel en la parte de arriba de los azulejos, algo que tenga color y le de vidilla al antro ese
    3º Te gusten más o menos, pon un espejo lo más grande que puedas en esa pared, aumenta la estancia y la luz.
    4º No te voy a «obligar» a que pongas algo debajo del lavabo, pero si pudiese ser, aunque sean unos estantes volados para poner una toalla de repuesto o el rollo de papel higiénico (ya no te digo una plantita artificial, que es muy decorativa para tu sosa casa).
    5º Obligatorio cambiar esa luz. Si le metes caña con iluminación, cualquier estancia pasa de claustrofóbica a amplia en un tris. Y es una bombilla (si pones una lámpara ya es para flipar).
    Hala, ahí te lo dejo.

  4. Virtuditas,
    1. El agujero está del revés. Para cambiarlo habría que hacer mucho más.
    2. Ya hay papel higiénico por arriba, hasta sale en la foto.
    3. Mejor sin espejo. No puede haber luz en un lugar sin ventanas. Los espejos solo sirven para atraer malos rollos en las películas de terror.
    4. Ya estamos poniendo trastos en los sitios. Si necesitas una toballa de repuesto, usa tu camisa o tus pantalones.
    5. Esa luz es LED y está perfecta.

  5. No tienes puñetera idea:
    1.- el agujero puede estar donde sea, lo importante es la bajante, y esa, o sale por detrás o por abajo, no hay más.
    2. Dije el papel higiénico de repuesto!
    3.- La poca luz que entre por la puerta, se verá ampliada, y si no entra, al encender la luz artificial también dará más impresión de amplitud, aunque no sea real.
    4.- Cerdo!
    5.- Pues pon más lámparas, porque esa es triste de pelotas.

  6. Y solo estás viendo la punta del pedazo de hielo, que gran parte de la discusión transcurrió por otros medios sociales.

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