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De Bangkok a Ao Nang

El relato comenzó en Otro de esos saltos gigantescos

Aunque inicialmente no tenía previsto volar en Tailandia, al cambiar mis planes acabé optando por este medio de transporte por la velocidad. Para llegar a Krabi, o te pegas un palizón en tren o en autobús, o tomas un vuelo de una hora. Hay cuatro compañías (que yo sepa) haciendo vuelos diarios desde Bangkok y en base a los precios de último momento, la mejor era Bangkok Air, aerolínea que ya había usado cuando estuve en Koh Samui y que se jactan de ser una boutique Airline porque dan comida y hasta tienen salas de espera en el aeropuerto con comida y bebida gratis para sus pasajeros.

El vuelo salía desde el aeropuerto principal de Bangkok y por eso reservé un hotel junto al AirLink, el tren que te lleva al aeropuerto. Me levanté temprano, me comí los donuts del Dunkin’ Donuts que había comprado la noche anterior y dejé el hotel acercándome a la estación, justo al lado del mismo. Compré mi billete para el tren de las 06.54 y llegó en hora. A las 07.15 llegábamos al aeropuerto y fui a facturar y recoger mi tarjeta de embarque. Después crucé el control de seguridad y fui de cabeza a la sala de Bangkok Air para encochinarme a base de bien con la comida gratis. Sobre las 08.45 comenzaba el embarque y entramos puntuales. Me ubiqué en mi asiento y a las 09.20 despegábamos. En la hora de vuelo se las apañaron para darnos una comida. Aterrizamos en hora y el aeropuerto de Krabi me sorprendió porque era más grande de lo que me imaginaba. Aunque el aeropuerto tiene dos pasarelas, aparcamos junto a la terminal y nos hicieron subirnos en un autobús para llevarnos a la misma. Cuando casi todos estábamos dentro, se cierran las puertas, el autobús se mueve VEINTE METROS en línea recta, se abren las puertas y ya estamos en la terminal. Tuvimos que descojonarnos de risa porque aquello era de chiste.

Esperé por mi mochila y cuando salió fui a contratar el autobús que te lleva a la zona turística por tres leuros. Entré en el mismo y al rato salimos para el poblacho. La guagua nos iba dejando en nuestros respectivos hoteles y pensiones y a mí me dejó en The Verandah, el lugar en el que me quedaba en Ao Nang. No me gustó la habitación que me dieron porque estaba en la planta alta y hacía demasiado calor y me cambiaron a la segunda planta, mucho más fresca.

Al rato de llegar me puse el bañador, cogí una toballa en la recepción y me fui a la playa a pasar la tarde. Me sorprendió porque la playa estaba muy limpia y el agua aparte de caliente como meados, estaba perfectamente limpia, algo que no siempre he visto en estos países asiáticos. Al ser temporada baja el lugar es muy relajado y tenemos playa para todos, con algo de distancia entre los turistas.

Por la tarde contraté una excursión para el día siguiente y fui a cenar a un restaurante hindú por cambiar un poco la dieta. Más o menos así transcurrió el día en el que salté de la parte norte de Tailandia a la sur.

El relato continúa en La visita a las cuatro islas

Por sulaco

Maximus Julayus

2 respuestas a «De Bangkok a Ao Nang»

Leyéndote parece que hubieses casi nacido ahí de lo bien que te mueves en sus medios de transporte, coordinas unos con otros… hasta lo haces parecer fácil.

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