El ajuste con la Zarrapastrosa


Hace algo más de una semana, llegó a mi casa la Zarrapastrosa 2.0, la cutre-bicicleta que tenía en Hilversum y que usaba para ir de la estación al trabajo. Ya lo he contado por aquí, pero como sé que la memoria de larga duración no es el fuerte de muchos, esa bicicleta llegó a mi poder en el año 2014, cuando la multinacional para la que me esclavizaba cambió de oficina y durante el cambio y pese a las reiteradas peticiones que se hizo a los propietarios de bicis en el aparcamiento de bicicletas, su dueño nunca fue allí a retirarla y el día en el que la iban a tirar, yo me apropié de ella, legalmente, salvándola del contenedor de basura para reciclar. El dueño, meses más tarde, cuando se enteró, se lo tomó super-hiper-mega mal pero no pudo hacer nada porque su bici básicamente fue al cubo de la basura. En aquel tiempo, la bauticé como La Zarrapastrosa. Dos o tres años más tarde, alguien abandonó otra bici en el campus en el que estábamos, le pusieron la pegatina indicando que la iban a retirar y yo aproveché para meterla en el garaje de nuestro edificio y un amigo le hizo una operación a vida o muerte y le trasplantamos las dos ruedas a la Zarrapastrosa, que las que tenía se meneaban tanto que me mareaban la caja de la mielda e impedían que pudiese padecer estreñimiento. Una vez completada la operación devolví al mismo lugar en el que se encontraba a la otra con las ruedas cambiadas.

Años después, me echaron a la puta calle, suceso también muy documentado por aquí y Zarrapastrosa 2.0 estaba en el aparcamiento de bicicletas en el garaje. Le di la llave de su candado al amigo que hizo la operación y cuando la zorra, penca, meretriz de recursos INhumanos me informó que la tenía que quitar de allí, sintió como la jodían hasta los pelos de los güevos cuando le informé que la propiedad de la bicicleta había sido transferida a un empleado que trabajaba en la oficina y él, libremente y sin coacción ni manipulación, la tenía allí y no la usaba y ella podía contactar con él para cualquier asunto. La bici estuvo allí hasta hace un par de semanas, que aprovechando que iba a cenar a casa del colega, le pedí que la llevara a su casa, la preparara si era necesario, aunque él me dijo que estaba perfecta y yo me la llevaría en tren a mi keli, que para la bici sería su primer viaje en tren, que es la imagen que documenta esta anotación.

Con mi clásica Zarrapastrosa 2.0 en Utrecht, podía llevar a cabo una modificación de mi rutina de transporte bastante grande. Como esa bicicleta es prácticamente imposible robarla por lo cutre y vieja que es, la puedo dejar en la estación de tren de mi barrio, que no tiene vigilancia y está llena de ladrones y pillar allí el tren, aunque allí solo paran los trenes que se detienen en todos lados. La ventaja es que ahora solo hago novecientos metros hasta la estación y una vez allí, puedo pillar un tren que sale doce minutos pasada la hora en punto y me lleva en dirección contraria, hacia la estación de Utrecht y allí cambiar al Intercity hacia Bolduque, que llega a la ciudad mentada nueve minutos antes de la hora en punto, o pillar el tren que hace cinco paradas en dirección a Bolduque y que sale dieciséis minutos después de la hora en punto y llega a Bolduque cinco minutos después del otro.

La semana pasada hice un par de pruebas y esta ruta me mola, es más relajada, ya no tengo que pedalear como un poseso para llegar a la estación de Utrecht, ahora voy relajado y según me convenga o si llego a tiempo, voy hacia atrás para llegar antes o voy hacia adelante para llegar después. En las cuatro ocasiones en las que he usado esta ruta, uno de los días cancelaron el Intercity y como yo ya lo sabía, llegué a Bolduque sin problemas y parece que tengo un cincuenta por ciento de probabilidad de llegar a tiempo de hacer el viaje hacia atrás en el espacio-tiempo. Al volver a casa, siempre pillo el tren que para en todos lados por pereza y porque la conexión desde la estación de Utrecht central hasta allí es peor y me haría perder tiempo, aunque como ahora estoy a poquísimos minutos de mi keli, saliendo de la oficina a la misma hora, estoy llegando mucho antes.

Para complicar aún más todo este meneo de ir en dirección contraria o no, como en los trenes neerlandeses se paga por la distancia recorrida desde el lugar en el que entras en el sistema hasta que sales, ahora, independientemente de que vaya primero pa’bajo o primero pa’rriba, cada viaje sale por ochenta céntimos de leuro menos que el anterior, algo que personalmente me la suda porque los declaro y me los pagan todos, que la empresa de trenes tiene que estar contentísima conmigo porque soy una fuente fiable y constante de leuros, solo el mes pasado se ganaron trescientos treinta leuros conmigo.

Esta anotación debe también ser considerada un récord, ya que es la tercera ocasión en la que esta bicicleta entra en el Álbum de fotos de bicicletas.

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3 respuestas a “El ajuste con la Zarrapastrosa”

  1. Yo me acuerdo perfectamente de todo lo acontecido con la Zarrapastrosa porque ese nombre, me gusta cantidad… 🙂
    Salud

  2. Sinceramente, viendo la foto no me extraña que no corra peligro de ser robada…

  3. De eso se trata, que sobreviva ella solita. Las eléctricas las roban hasta con protección. A mi mucama se la robaron hace 3 semanas en la puerta de la casa de una amiga, estaba amarrada a un poste de metal y cortaron la cadena y se la llevaron. Pese al GPS, la empresa aseguradora no hizo nada por recuperarla y tuvieron que pagarle una nueva.

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