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Reality sucks

El traspaso

En el documento que firmé aceptando mi despido se mencionaba que antes del quince de febrero tenía que traspasar las ingentes fuentes de conocimiento que atesoro. Es un paso necesario porque supuestamente, la razón de mi despido es que soy redundante, que hay otra gente que puede hacer la magia que yo hago, algo que por ahora se está demostrando que es una #noticiafalsa. Tengo que transmitir ese conocimiento a un grupo que está compuesto de al menos siete personas, excluyendo en este recuento a la rastrera, perra asquerosa y zarrapastrosa con la que he tenido mis diferencias en el último año y a la que no cuento porque ella siempre ha dicho que puede hacer todo lo que yo hago mejor que un servidor, con lo que no veo la razón para molestarme en escribir una línea de texto que será repudiada con asco. Todos son conscientes que si me presionan por ese lado, yo saldré por el caminillo del estrés y la depresión y se acabó lo que se daba, con lo que la han dejado al margen y por lo que he oído, se lo está tomando muy pero que muy mal porque cuando afirmó que podía hacer todo lo que yo hago mejor que yo, al parecer eso también era una #noticiafalsa.

En lugar de hacer documentos separados para cada una de las personas, opté por un documento, titulado traspaso en el que detallo todo aquello que puede ser importante para ellos y más que explicarles como hacer mi trabajo, les explico como negarse a hacerlo, forzar a los jefes y a los amarillos a que lo hagan y así evitar la posibilidad de acabar enjuiciados y condenados en Europa, ya que habían cosas que yo hacía que tienen un fuerte componente legal y la ignorancia no exime del castigo.

Como me piré a Turquía de vacaciones, a un lugar en el que no tenía wifi y me conectaba solo una o dos veces al día chupando datos del teléfono turco de mi amigo el Turco o del bar al que íbamos a jincarnos los mojitos, que estaban bien escasos de ron y de menta, como le explicamos al dueño, que se lo tomó super a pecho y la siguiente vez les metió más ron pero no incrementó la cantidad de menta. Regreso al tema, a pesar de llevarme el portátil a Turquía, no lo llegué a encender y no hice nada allí y cuando regresé descubrí que me habían bloqueado el acceso a la VPN porque la semana pasada cambiaron los certificados y mi ordenador no recibió el suyo a tiempo. Ayer le expliqué al que es mi jefe hasta este miércoles el concepto de este problema y le sugerí que diera un puto palo al agua en su vida y se asegurara de que lo resolvieran o no habría traspaso al completo, ya que para lo que me faltaba por completar necesitaba entrar en la red corporativa. El hombre captó el concepto y a mediodía volvía a tener un portátil operativo. Acabé el documento esta mañana, lo envié a todo el mundo, salvo a la rastrera, perra asquerosa y zarrapastrosa, asegurándome que no hay nada en el mismo que puede ser usado por ella y organicé dos pequeñas reuniones de una hora para las mañanas del miércoles y el jueves para las dudas y preguntas. El viernes, para evitar la tentación de llamarme y pedirme por favor que les solucione la papeleta, devolveré el portátil y sus accesorios a la empresa y aunque me seguirán pagando hasta el final de octubre, mi relación como empleado activo habrá acabado. Aprovecharé la visita a Hilversum para ir a comer costillas a cierto lugar y ver a mi amigo el Moreno.

Este viernes se cerrará (a falta de que llegue el mes de noviembre), un círculo de mi vida que cubre desde el uno de septiembre del año 2001 hasta ahora. Si alguien lo duda, que espabile, porque bloquearé todos los números de teléfono que se han usado para contactar conmigo desde el día que me echaron y de ser necesario, solicitaré a mi proveedor de teléfono que cambie mi número de teléfono móvil otra vez, que lo han hecho un montón de veces a lo largo de los años y aunque el actual me gusta porque no es fácil de recordar, no tiene lógica y no es un número bonito, como te dicen los empleados de las empresas de telefonía cuando les dices que ya no quieres el que tienes, si lo tengo que sacrificar, lo haré.

Por sulaco

Maximus Julayus

3 respuestas a «El traspaso»

Pero si se da la circunstancia de trabajar con el turco ¿Te irías de Quesolandia, o es para trabajar ahí?
Ojalá que se pase pronto el tiempo de seguir en contacto con los amarillos para que te resetees y comiences un nuevo curro que te guste…
Salud

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