El Museo de historia del arte de Viena está en un fastuoso edificio que se inauguró en 1889. El edificio tiene unos jardines preciosos pero no recuerdo si llegué a entrar en el museo. Creo recordar que enfrente estaba el Museo de historia natural de Viena y que el parque está entre ambos y mucho me temo que también veremos el otro edificio en alguna foto. La zona del parque desde donde hice la foto es la plaza de María Teresa.
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Desde Marte con desamor
Lo bello de los códigos no escritos es que como no los han fijado al papel, están en el aire y se menean que no veas. En el momento en el que se transforman en escritos, muchos de ellos pierden su espontaneidad y se convierten en onerosas reglas que cumplimos por educación, obligados, cuando seguramente, si no existieran casi todos lo haríamos con gusto, como ceder el asiento a una chocha tetuda, algo que siempre se hace para quedarte de pie junto a ella y grabar en calidad 4K, 8K y hasta 16K en tu memoria el esplendoroso paisaje que se despliega junto a ti. Nos obligan a cederle el asiento a los viejos, que no provocan el mismo vendaval de sensaciones ni visuales ni de otras partes mecánicas del cuerpo y lo hacemos de mala gana.
Siguiendo con el tema pero en otro ángulo, una de los códigos no escritos más pisoteado es el del saludo de los corredores cuyos caminos se cruzan. Ahora que todos somos atletas, salvo por los culocochistas, que lo suyo no se puede considerar deporte, cuando nos cruzamos en carretera nos saludamos, regla no escrita pero respetada por casi todos. El saludo puede ser un movimiento casual de mano, un guiño, un ligero desplazamiento de la mejilla y así lo que se os ocurra, pero siempre, siempre, siempre, lo importante es que se reconoce a la persona con la que te cruzas como un igual y con este sencillo código le das ánimos. Esto no funciona cuando la persona que viene hacia ti es una portadora del hachazo, ese grupo que un sabio llamó el sexo opuesto y que parece que sabía mucho ya que también se oponen al saludo, al menos al salido con nuestro sexo, ya que entre ellas sí que lo hacen. Vas por el camino, centrado en tu carrera, en comunión con tus chacras más internas y allá a lo lejos aparece la figura de otro corredor que viene hacia ti, se acerca lentamente y poco a poco va tomando forma hasta que le ves esas lorzas características y dependiendo de la edad, las ubres domo de cabra que le llegan al ombligo o unos pechitos perfectos. Da igual del tipo que sean, cuando llegan a tu lado te ningunearán, te ignorarán, evitarán el contacto de ojos y pondrán especial cuidado en no mover un solo músculo que pueda provocar una confusión y hacerte pensar que te han saludado. Está claro que las venusianas se pasan por la pipa del coño lo del saludo de los corredores y todos sabemos que son multitarea y pueden correr, escuchar música y saludar sin que su rendimiento se resienta con lo que la única conclusión posible es que no lo quieren hacer. Esta falta de educación provoca acaloradas discusiones entre los cuatro que corremos cuando coincidimos en alguna de las máquinas de café de la empresa. Yo tengo clarísimo que el problema es la diplomacia interplanetaria, que las pavas no nos ven como iguales y por eso no saludan, igual que cuando llegas a un paso de peatones, si el vehículo que se aproxima está al mando de una portadora de hachazo, te esperas porque ni de coña parará para que cruces por ese paso de peatones, ya que para ellas la señas es de paso de peatonas y si no eres de su club, prefieren atropellarse y reducir la población de los nuestros.
Y ya que estamos hablando de hitos deportivos, decir que hoy he llegado a los cincuenta días, 50 en números y L (ele) para aquellos más cultos, cincuenta días consecutivos en los que jamás he perdido la comba y he caminado más de diez mil pasos diarios, con algún día cerca de los treinta mil y bastantes con más de quince mil. No era uno de mis propósitos de año nuevo pero ha coincidido que gracias al cambio climático, como ya no nos pillan esos días y días de lluvia consecutiva, resulta que puedo llegar a la marca sin problemas y en los días de fin de semana, me doy tremendos paseos al sol, rutas turísticas como la de ayer, que me llevó por la Nieuwe Hollandse Waterlinie y visité cinco fuertes en la misma, puestos defensivos que la verdad, no parece que sirvieran de nada en la última Guerra Mundial pero que ahora son unos fuertes preciosos para pasear, con agua a su alrededor y que para su función defensiva, supuestamente podía provocarse que las tierras más allá de los mismos se inunden creando un lago de hasta sesenta centímetros de profundidad que jodería el ataque de la infantería. Ayer teníamos un día precioso de sol frío, de ese equipado con lámparas LED que no dan calor, pero dan un montón de luz. El paseíllo, que había calculado de una hora, al final con el buen tiempo se alargó y acabé haciendo doce kilómetros. Por suerte, al caminar no hay códigos no escritos y todo el mundo sabe que no se saluda.
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La semana pasada en Distorsiones
Comenzamos la semana con El graduado de chanchullerismo que me han dado tras unos cursos corporativos mágicos que he seguido y a día de hoy, sigo siendo el único ser humano conocido que pasó el examen sin fallar una pregunta, algo que tiene mucho que ver con mis dotes divinas. El ancestral tuvo su dosis aérea en La primera bajada a Málaga del 2019, visita en la que me puse tibio a comida española de la mejor. En El problema aduanero analizamos las incidencias que te pueden suceder cuando compras una hembra en el extranjero y arreglas los papeles para impotarla en Europa. Llegamos al viernes con una ración doble de Toma buenismo del tonto.
En Viena, la semana comenzó visitando Das Schmetterlinghaus y seguimos con el Neue Burg del lado del Burggarten y fuimos a ver la Bóveda de Francisco José en la Cripta Imperial de Viena porque allí es donde tienen a la Sissi y lo dejamos con Wiener Staatsoper que para mi tiene nombre de salchicha quizás metida en sopa.
Fui a ver seis películas al Cine y comenté cuatro en un fin de semana más bien soso, comenzando con La favorita – The Favourite, que tiene pocas posibilidades de ser mi favorita cuando haga la quiniela, seguimos con la mediocre Eighth Grade, continuó con la bazofia de Obsesión – Serenity y lo dejamos con la normalita María, reina de Escocia – Mary, Queen of Scots.
Y así transcurrió la semana.
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María, reina de Escocia – Mary, Queen of Scots
Dos pavas tratando de sacarse los ojos la una a la otra es para mi, el trailer de un peliculón así que cuando vi el de la película de hoy en la filmoteca en Amsterdam, sabría que iría a verla por más que una de las pavas se vea más fea que la zorra pendenciera de la Raola esa, la torti-independista que folla piedras porque no hay ser humano que la toque sin acabar vomitando sin freno. En el trailer lo que no quedaba del todo claro es si se pasaban todo el tiempo juntas o más bien cada una iba a su bola y tenía a sus machitos a su alrededor, pero en cualquier caso, valía la pena arriesgarse y así fue como fui a ver Mary Queen of Scots que mira tú que suerte más grande que se estrena la semana que viene en España con el título de María, reina de Escocia y para aquellos retardados o subnormales educados en el truscolanismo, Escocia sí ha sido un país, al contrario que truscoluña, que ni en mi escatergoris ni en ningún otro se acepta aglomeración de gilipollas e hijos-de-puta como país y menos cuando todos sabemos que aquello era el condado de los cagones.
Dos julays están por arrancarse una a otra los pelos del potorro por un exprópiame tú el solar de mi keli o algo así
Resulta que Inglaterra y Escocia, dos países de verdad, están medio a la gresca y en ambos hay reinas. La de los ingleses es fea de puro vicio, tiene cara de necesitar pero urgentemente una bolsa de cartón de restaurante de comida rápida para poder pillar salchicha o salchichón o eso o emborrachar al candidato hasta que esté inconsciente. Su prima, es más guapa, pero le falta un aire y medio o algo así y además, es que está rodeadísima de gentuza, que se ve que el mal clima de Escocia provoca que la chusma y la gentuza abunde tanto como en truscoluña. Por parentesco parece ser que la inglesa acabará teniendo que entregar el trono a la otra si muere y cuando aquella se casa en contra de la voluntad de la del sur y la empreñan y pare a un niño, eso es un drama porque ese niño unirá los reinos si vive, que tampoco nos queda muy claro en aquel mundillo. Mientras y de por medio, los escoseses son gente muy dañina, el marido de la reina escosesa es un gilipollas marikita-del-coño y la otra ha contratado a un negro que mira que es más malaje que el Güaca, que ya es decir.
Esto estará basado en hechos reales pero jolín, con la cantidad de movidas que pasan por la keli de la escosesa es que parece ciencia ficción. La tía ya tuvo mala suerte de casarse con un francés, que es algo que no le deseo a casi nadie y después el capullo se le muere y no me llegó a quedar claro si la chingó. Después en su segunda boda, con un gilipollas, resulta que en la noche nupcial el otro se emborracha y acaba follando con su bardo, que era marikita, con lo que se le escapó el marido del armario y lo tuvo que emborrachar y pegarle una jalá para que la montara pero desde atrás, en el más puro estilo marikitista y la jodía tuvo tanta suerte que fue un chingazo, uno nada más y la empreñó, aunque más tarde la gente pensaba que era hijo del bardo porque no sabían que perdía tanta aceite que por eso habían dejado de comprarla en las cocinas reales y en un acto de cobardía, el marido y los lores matan al mariquita y la otra se amarga toda porque era su amigo. Y bueno, esto es que sigue y sigue y sigue porque siempre había un drama o quizás hasta dos.
Tengo clarísimo que el guionista y el director deben ver la serie esa de Genín y Virtuditas de Juego de Cromos y han hecho una interpretación muy lúdica de la historia, que la pava esta escosesa es que hacía más que el Okupa de la Moncloa, el chulanga ese que llegó a presidente sin ganar unas elecciones y colocó a su putita en cargo público. Se les va un poquito la mano con las coñas entre estas dos tías que al final y al contrario de lo que se ve en el trailer, solo se mandan cartas y en aquella época no había correo electrónico con lo que no veas tú lo que podrían tardar en decirse las cosas a la cara. Solo al final de la película hay un momento en el que se cruzan y hablan y casualmente ese momento es el que explotan en el trailer a destajo, pero con mucho corte e intercalando imágenes de los otros. Como película contando una coña histórica está bien, pero no hay mucho más. No me pareció que Saoirse Ronan haya hecho un papel fastuoso como la Reina de los escoseses pero aún así lo hace mejor que la
Margot Robbie que está muy pasada como travelo feo y amargado y no se cansa de repetirnos que ella se considera un hombre pero a la hora de mear, bien que se sentaba. La película comienza con el final, con lo que hasta el más retardado sabrá como acaba desde la primera imagen.Esto no es cine para los miembros del Clan de los Orcos, muy sofisticados y con unos gustos por los efectos especiales que no encontrarán por aquí. Tampoco creo que mole a los sub-intelectuales con GafaPasta porque el guionista más bien pretendía hacer una obra del estilo de las legendarias de Corín Tellado. Esto es más bien un telefilm, pasable en la sobremesa acompañado de una digestión lenta.









