Mi amigo el Moreno, cuando paseamos por el bosque, está obsesionado con ramas de los árboles que vemos, sobre todo esas que tienen formas especiales o están cubiertas de musgo y siempre que ve una, se para admirarla y quizás a cortarla para llevársela y usarla en el proyecto en el que está involucrado. En mi caso, son fotos de bicicletas y cuando estamos caminando por Hilversum y veo una bici que me llama la atención, lo flipa cuando me ve corriendo a hacerle una foto antes que desaparezca. Fue el caso de la bicicleta Sparta que vemos hoy y que vi un día de febrero. Yo juraría por las uñas negras de las garras de los pies de Mafalda que es eléctrica y que el motor lo tiene en la rueda delantera. Engaña porque con un diseño tan juvenil uno pensaría que los niños aún tienen energía para quemar pero esta generación que se está criando ahora, a fuerza de tenerlos encerrados en sus casas y conectados al mundo a través de las pantallas de sus teléfonos y tabletas, no son de los que buscan hacer ejercicio y puedo creer que prefieran una bici eléctrica. En la parte trasera parece estar el lugar en el que va la batería. La vici tiene una bandeja gigantesca delante del volante, como para llevar cajas de pizza o similares. Esto igual explica lo de la modalidad eléctrica, si vas a contratar a un gandul para que lleve las pizzas a las casas y no le quieres poner una moto, al menos le joderás la excusa para que tarde una vida y más con una bicicleta eléctrica que hace una gran parte del esfuerzo. No tengo ni idea del precio pero la marca Sparta parece que se dirige a un mercado que está dispuesto a pagar por encima de los mil quinientos leuros.
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La semana pasada en Distorsiones
La semana pasada volví al fútbol para ver el partido 3 AFC Ajax – Standard Liège 0 y en la mentada anotación hay abundante material gráfico y videográfico. Esta semana hemos llegado al punto en el que El cambio del ciclo de la luz no se puede negar. El verano se acaba y el otoñ está prácticamente en la puerta de entrada. En estos días también estoy Cosechando las cosillas que nacen y crecen en mi jardín.
Estamos llegando al final de esta segunda serie de Utrecht y esta semana vimos el Nieuwegracht y al comienzo del mismo está la Paushuize y en el mismo lugar también tenemos La keli al principio del Nieuwegracht y lo dejamos con la estación de tren de Utrecht Maliebaan.
Seguimos viendo bicicletas y esta semana le tocó el turno a una Bicicleta Dutch ID roja que ya he añadido al Álbum de fotos de bicicletas.
Fui a ver, de nuevo, seis películas al Cine y repetí con Misión Imposible: Fallout – Mission: Impossible – Fallout y con dos que están entre las que comenté, racha que comenzó con la película para imberbes Mentes Poderosas – The Darkest Minds, seguimos con la comedia El espía que me plantó – The Spy Who Dumped Me, seguimos con el documental Whitney y acabamos con Christopher Robin.
La comida fue la siguiente:
Y así transcurrió la semana
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Christopher Robin
Hay personajes que aunque no los inventaron ellos, están muy ligados a la factoría Disney porque ellos los hicieron aún más famosos y nos los descubrieron a muchos julays. Algunos son de esos que veíamos cuando éramos niños y después olvidamos porque nos hicimos mayores y con la distancia, se ven simples o directamente simplones, como es el caso de Winnie-the-Pooh, adorable y todo lo que tu quieras pero que carece de un intelecto desarrollado y que pone a Forrest Gump a la altura de los ganadores del Nobel de Física. Ha llegado la hora de reivindicar esos viejos recuerdos y para ello la Disney ha estrenado la película Christopher Robin, que parece que llegará a España a finales de septiembre con el mismo título. Un julay lo flipa que no veas sin ni siquiera esnifar pegamento imedio
Un tal Christopher Robin está agobiado en el trabajo con un jefe puto y se le desarrolla el agobio en alucinaciones con un montón de peluches que hablan y se mueven y que lo embaucan en una cutre-aventura por un bosque o algo así.
Llamadme ignorante porque de verdad que lo soy y puedo confirmar y confirmo que hasta esta película no tenía ni puta idea de quien era el tal Christopher Robin y también puedo confirmar y confirmo que si salía en los dibujos animados que veía cuando era pequeño o incluso en alguna película de la Disney, mi cerebro lo borró de mis recuerdos. Así que ahora que me he enterado que era el niño que tenía las aventuras con Winnie-the-Pooh, entiendo que viviese traumatizado toda su vida y que en la edad adulta, siendo medio cobarde e incapaz de plantarle cara al jeta de su jefe, acabe flipando en tres y hasta cuatro dimensiones y viendo los peluches de su infancia en una entrañable aventura que parece tan real como la vida misma, porque hay que reconocer que los muñecos están gloriosos y que el guion está muy bien hecho y han conseguido lo que buscaban, una película familiar que entretiene y que en ningún momento se hace pesada. Seguramente gran parte del mérito es de Ewan McGregor que parece inmune a los peluches y le da un realismo brutal a una película llena de chorradas. Esto es un fabuloso regreso nostálgico, quizás más pensado en los que conocíamos a los personajes que en los niños de hoy en día, a los que unos peluches inocentones les tienen que provocar urticaria, acostumbrados como están a la violencia en grado superlativo. En cualquier caso, la película funciona y si eres sensiblero, es hasta posible que te arranque una o quizás hasta dos lágrimas.
No se, para mi que los miembros del Clan de los Orcos eran más de Mazinger Z, Power Ranger y similares, al menos de personajes con armas en las manos y de historias en las que la muerte está de por medio. No creo que esto les guste. Es más probable que sí sea del gusto de los sub-intelectuales con GafaPasta, sobre todo de aquellos con niños pequeños y a los que quieren empezar a inculcar el hábito del cine.
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Whitney
El nueve de agosto pusieron en los cines de la cadena a la que estoy abonado un documental en un único pase y eligieron ese día porque era el día del cumpleaños de la llorada Whitney Houston, sin lugar a dudas, una de las más adoradas cantantes de finales del siglo XX (equis-equis). Como yo de siempre he sido fans de alguna de sus canciones y hasta vi algunas de sus películas, aproveché para no dejarla escapar y fui a ver Whitney, documental que al parecer también se estrenó en España en julio, aunque supongo que fue en un par de cines perdidos y acabará en La2, que es el contenedor de documentales en España. Una julay dotada, se vuelve jacosa, se casa con un abusador y jode su vida sin chimpún
Todos conocemos la vida de Whitney Houston y este documental lo único que hace es llevarnos por la misma añadiendo datos que aportan su familia, su ex y algunos amigos que hablan de ella y de las cosas que le sucedían.
Yo fui al cine mayormente por escuchar algunas canciones de ella con el espectacular sistema de sonido del cine y para mi, eso fue un éxito y hubo algún momento en el que estuve a punto de echarme a llorar. Por lo demás, ya conocemos su vida, ya sabemos que se encoñó del hombre equivocado, que la maltrató todo lo que quiso y más, ya sabemos que su padre le robó más de cien millones de dólares y además la denunció, el muy joputa y que entre unos y otros en su familia le jodieron la vida y acabó como acabó. Lo que yo no sabía es que se metió en las drogas con su hermano, que lo cuenta sin vergüenza alguna. También hay muchos vídeos de los que grababan cuando estaban en los camerinos o en otros lugares privados en los que al principio se puede ver a la chica feliz que llegó a la fama y al final es la pobre desgraciada que va renqueando de un lado a otro y que es una patética sombra de lo que fue. Hay alguna de sus canciones más famosas que podemos escuchar y ver al completo y también muchos pedazos, sobre todo mientras grababa. Entre los bichos más raros que salen hay una friki que parece tener los pezones en la frente de todo lo que la han estirado y que parece que era su agente como actriz o así y que viene a decir claramente que todo el mundo se aprovechó de ella y nadie la ayudó y que su familia bloqueó esa ayuda para seguir mamando de la teta de todo aquel dinero que les llegaba gratis. En fin, que el documental no es como para alegrarte el día pero merece la pena por la música de Whitney Houston.
Esto es un documental, lo cual excluye categóricamente a los miembros del Clan de los Orcos, bestias incapaces de apreciar el género. Sí que puede gustar a algunos de los sub-intelectuales con GafaPasta. Defnitivamente, uno que hay que ver cuando lo pongan por la tele.






























