Acabamos la serie sobre Manila (y la isla de Corregidor) y lo hacemos con una foto del Faro de la isla de Corregidor, el cual ha sido restaurado con ayuda de España y aunque el diseño actual no es el original del siglo XIX (equis-palito-equis), sigue teniendo un toque español. En la actualidad hay una tienda de recuerdos y se puede subir a la parte superior para ver la isla desde allí. Está en el punto más alto de la isla. La base del faro se usaba también para recoger el agua de lluvia y almacenarla en un tanque cercano. El faro original no sobrevivió a los bombardeos de gringos y japoneses durante la Segunda Guerra Mundial.
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Buceando en las islas de Coral, Siete pecados y el pecio Skeleton y visitando el lago Kayangan
La saga de vídeos comenzó en Los vídeos del comienzo del viaje y el primer día en Dubai y el relato del viaje sin fotos comenzó en El salto a Dubai que comienza las vacaciones
El camino hasta este punto ha sido increíble y hoy cerramos el círculo de lugares paradisíacos y veremos un montón de fotos y hasta un vídeo con lo que sucedió el día que visité Siete Pecados y el drama de los chalecos salvavidas, justo antes de comenzar el escalonado regreso a los Países Bajos.
En la pensión en la que me quedé en Coron o motel o como lo queráis denominar, cada tarde te preguntaban por el desayuno que querías al día siguiente y la hora a la que ibas a comer y así lo tenían preparado. Para mi último día con excursiones decidí regresar a la comida más occidental y me jinqué los crepes de la foto anterior antes de ir de excursión en barquilla. Como ya había hecho los tours A, B, C y D el año anterior, elegí el Coron Island Ultimate Tour que supuestamente es lo mejor de lo mejor de los tours A y B.
La segunda parada fue para bucear y ver el Skeleton Wreck, el pecio de un pesquero chino que está tan cerca de la superficie del agua que se puede ver con gafas y tubo. En la foto se pueden ver las chalanas de las excursiones y en el centro de la imagen la multitud mirando el barco bajo agua. Podéis ver el pecio sobre el segundo cincuenta del vídeo al final y a la multitud sobre el mismo.
Después seguimos hacia Sunset Beach que es la playa que se puede ver en la foto anterior y allí, además de disfrutar de la playa, nos dieron el papeo, el cual vemos en la siguiente imagen:
Particularmente me gustan más los almuerzos que dan en las excursiones en el Nido pero los de Coron también están muy bien.
En la segunda parte del día fuimos al lago Kayangan y al subir uno se para siempre para hacer esa preciosa foto de la bahía delante con los islotes, el verde y los barquillos. Me jodió un montón tener que cargar un chaleco salvavidas por culpa de los gilipollas que se mataron por descerebrados pero bueno, el lugar vale la molestia.
La última parada fue para bucear en Siete Pecados, con muy poca profundidad y un montón de corales con lo que en el vídeo podréis ver muchos colores y no tantos peces. La cena del día, como los anteriores, fue en el Lolo Nonoy al que no fallé ni una sola noche. Me pedí dos platos y el Leche Flan que no veremos. El primero era un combinado con algún tipo de embutido hecho con cerdo:
Y el segundo eran unos pinchitos de carne de cochino que estaban del quince y hasta del dieciséis:
Por supuesto tenemos un vídeo de más de siete minutos y medio y al principio vemos corales en las islas de Coral, después vemos el Skeleton Wreck, un pecio, saltamos al interior del Twin Lagoon o al menos a uno de los dos lagos y la traca final son los fantásticos corales en Siete Pecados. Acabamos viendo la zona fuera del agua y el poco fondo que hay. Todo esto acompañado de la canción The Show Goes On de Bruce Hornsby & The Range y que formaba parte de la película Backdraft, una de mis favoritas de toda la vida. El vídeo, si no lo podéis ver debajo de este párrafo, está aquí:
El siguiente episodio está en Yendo a Manila desde Coron
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La semana pasada en Distorsiones
Seguimos con las fotos y los vídeos de las vacaciones en las Filipinas y la semana pasada vimos El día del viaje en barco entre el Nido y Coron y seguimos Buceando en el Kogyo Maru y el Teru Kaze Maru y flipamos en un montón de colores Caminando como en la luna en el lago Barracuda y visitando los pecios del Olympia Maru y el Morazan Maru.
Fuera de tanto vídeo de las vacaciones de mayo, vimos La aberración de la caravantoren que me tropiezo cada vez que voy al Cinemec.
Ya vamos a acabar la serie sobre Manila y en el tramo final estamos en la isla de Corregidor y allí vimos un Despacho en los túneles de Malinta y seguimos con los Barracones Mile Long, después pasamos a ver el pedazo de cañón Battery Hearn y acabamos con Los morteros de Battery Way. Esta semana cerramos la serie y continuaremos a Boracay, la isla más turística de las Filipinas y uno de esos lugares que se asocian con la idea de paraíso terrenal y tal y tal.
Relacionado con las Filipinas vimos que Nadie quiere a truscoluña, que no es nación
Fui a ver cuatro películas al Cine aunque planeé varias más pero es que ha llovido lo que no está escrito ni en la Biblia. Como estoy en fase de acaparamiento, comenté dos comenzando con la pequeña decepción de 101 dálmatas – One Hundred and One Dalmatians que no ha sobrevivido al paso del tiempo con gracia. No es que me fuera mucho mejor con la aburrida Detroit. Mirando hacia atrás, hasta este punto he visto ciento sesenta y ocho películas en lo que va de año y pasé ese hito al principio de octubre el año pasado con la película Bridget Jones’ Baby – Bridget Jones’s Baby y en el 2015 fue más o menos en la misma época con Hotel Transilvania 2 – Hotel Transylvania 2, en el 2014 fue a mediados de octubre con Caminando entre tumbas – A Walk Among The Tombstones, en el 2013 fue al principio de noviembre con Het Diner, en el 2012 fue a mediados de diciembre con El ladrón de palabras – The Words y no podemos seguir retrocediendo en el tiempo porque en años anteriores no fui a ver tanto cine.
De mi cocina salió la siguiente comida:
Y así transcurrió la semana.
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Detroit
Esta semana el estreno sorpresa era una película que venía con una puntuación muy alta y que al parecer se revolcaba en los géneros de crímen, drama e histórico. Todas señales preocupantes porque yo soy más de terror y ciencia ficción y encima con dos horas y media, aquello podía ser épicamente terrible. Al final la sangre no llegó al río pero tampoco me gustó demasiado, o más bien me aburrió por exceso de minutos de más de lo mismo. Se trata de la película Detroit que llegó a la cartelera española este fin de semana con el mismo título.Un puñado de julays negros las pasan putas por culpa de tres picoletos truscolanes
En los Estados Unidos de Gringolandia llevan con la movida esa de pegarle jalás a los negros desde siempre y por lo que se ve en los sesenta era hasta deporte olímpico. En el 67 se montó un pitote que no veas en Detroit después de una redada de la pasma y en el despiporre posterior, ese en el que rompen escaparates de comercio y lo roban todo y se queman coches y demás siguiendo los mandamientos de la pelo-bacinilla de la KUP-truscolana, un grupo de polis con una mala baba que no veas y que defendían un referéndum ilegal o algo así, Tienen un hotel petado de negros y con dos pavas blancas un poquito arretrancos y montan un juego de matar al colorado si no dicen quién fue el que pegó tiros por la ventana. El juego se les va de control y aquello acaba muy mal.
Dos horas y media para lo que se podía haber contado en noventa minutos. Ese es el problema de la película, la saña con la que estiran las escenas, las alargan y más y más y mucho más. Estamos en el puto zaguán del hotel con un montón de negros mirando la pared y hora y media más tarde seguimos allí, con los mismos gritos y las mismas escenas hasta que se les ocurrió acabar la película y resolvieron en setenta segundos. El guión pilló un suceso histórico y lo convirtió en un suceso histriónico, con mucho grito, con mucho paripé pero sin substancia. Desconozco si los actores hicieron un gran trabajo y unas interpretaciones fabulosas porque ME ABURRIERON, tanto que me la suda el esfuerzo que hicieron. Lo único que recuerdo, cinco días después es que había dos putetas, tres racistas y un montón de negros. La marcha de gente en el cine fue bestial, más de una tercera parte se piró en la primera hora y media, optando por ir a un bar a tomarse unas cañas. Resulta aún más difícil de creer que esto lo haya dirigido Kathryn Bigelow, directora que hace un lustro nos regaló la excelente La noche más oscura – Zero Dark Thirty.
En fin, que esto puede desatar la ira y la saña contra el mobiliario del cine por parte de los miembros del Clan de los Orcos, que harán bien en mantenerse alejados de las salas y tampoco tiene lo que buscan los sub-intelectuales con GafaPasta. Al final, se queda en un pedante y aburrido ejercicio de más de lo mismo.





























