Intramuros lindaba al norte con el río Pásig, una importante vía de comunicación en el pasado y que pese a tener solo veinticinco kilómetros, divide la zona de Manila en dos. Más que un río es un estuario y dependiendo de la marea el agua va en un sentido o en el otro, eso sí, el agua es tóxica a niveles interplanetarios y hasta en la foto se pueden ver muchos tropezones. Cualquier ser vivo que entre en la misma, excluyendo truscolanes, morirá inmediatamente. Los truscolanes, acostumbrados a revolcarse en la mierda y en sus mentiras, ahí hasta se pueden reproducir. Todos los edificios que vemos en la otra orilla están fuera de la ciudad de la época colonial. A la izquierda y fuera de la foto hay una carretera con un puente cruzando sobre el río.
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Galletas con trocitos de chocolate
A mí desde siempre me pierden las galletas y más aún las de chocolate. Hago un montón de tipos de galletas y vuelan desde mi cocina. Si no las regalo, me encochino y me las como todas. Cuando estoy por ahí navegando por las internetes, las recetas de galletas son unas en las que me detengo, las estudio y decido si deben pasar a mi lista de cosillas a probar en un futuro o no. Así llegué a una receta que descubrí cuando estaba de vacaciones en las islas Filipinas este año y la leí en un blog holandés. La guardé en mi pocket y al regresar a casa no pasó mucho tiempo hasta que estaba buscando los ingredientes para hacerla, ya que la principal dificultad está en conseguir los tipos de azúcar que se necesitan, aunque el autor original de la receta decía que respetando la cantidad de azúcar las proporciones se podían alterar a voluntad y seguramente hasta el tipo de azúcar. En los Países Bajos en los supermercados tenemos además del azúcar de caña y del refinado uno llamado basterdsuiker y que en español viene a ser el azúcar moreno, aunque lo hay en dos o tres variaciones, siendo una el azúcar moreno claro y otra el oscuro. La receta de hoy la hago con tres tipos de azúcar y el resultado es espectacular, tanto que al único compañero de mi oficina al que le regalé una galleta, le flipó tanto que me compró toda la producción siguiente para llevarlas el día que se iban de vacaciones y darle a los niños y después me confirmó que fueron un éxito total. Estas galletas no son muy duras, se quedan blanditas y en eso está la gracia. Con los ingredientes salen diez galletas de sesenta y cinco gramos o veinte de unos treinta y tres o cualquier combinación de ambos pesos. Merece la pena usar la báscula de la cocina para que haya uniformidad en las galletas. Por último decir que se pueden congelar, si eres capaz de controlarte y que si las dejas en la nevera desde la noche anterior, al día siguiente estarán igual de épicas que el día que las hiciste.
Los ingredientes: 200 g de harina, 110 g de mantequilla, 50 g de azúcar moreno claro, 50 g de azúcar moreno oscuro, 90 g de azúcar, 80 g de trocitos de chocolate, 2,5 g de sal, 2,5 g de bicarbonato sódico, 1 huevo y 1 cucharadita de extracto de vainilla.
La implementación: Combinamos la mantequilla con los tres tipos de azúcar, el bicarbonato sódico y la sal. Se puede hacer tanto con una batidora de brazo como con la amasadora. Si usamos esta última comenzamos a una velocidad media y es probable que haya que parar alguna vez para raspar el bol y centrar la masa. Después de amasar un par de minutos añadimos sin parar de amasar el huevo batido y ya mezclado con el extracto de vainilla y seguimos batiendo. La masa se volverá más líquida y después de un minuto ya estamos listos para parar, añadir la harina y mezclar con una espátula o una cuchara. Después añadimos los trocitos de chocolate, los integramos bien y ya está lista la masa.
Hacemos diez bolas de 65 g o 20 de 33 g o una combinación de ambas y las ponemos en un bol que metemos un cuarto de hora en la nevera, tiempo que aprovechamos para calentar el horno sin aire a 170 grados. Las ponemos en una bandeja cubierta con una hoja de papel para hornear y dejando un montónd e espacio entre ellas. Se hornean 15 minutos, aunque conviene mirar algunos minutos antes no sea que tu horno sea más potente. Las sacamos y las ponemos a enfriar sobre el poyo de la cocina o eso que otros conocen como encimera. Hay que esperar por lo menos quince o veinte minutos antes de comerlas. Son deliciosas.
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La entrada de las casas en Giethoorn en el Club de las 500
A veces la incomuniación es una bendición y gracias a la misma y a lo complicado que es llegar a Giethoorn con transporte público el lugar se ha mantenido a salvo de las hordas invasoras que han tomado Amsterdam y la han convertido en Amsterlandia, un parque temático lleno de heladerías que sirven otras cosas porque la normativa municipal no requiere de camareros para esos locales y así se ahorran personal y a los acarajotados que vienen les da igual si las mesas están sucias. Volviendo a Giethoorn decir que NO, no podéis ir con transporte público, NO, no está cerca de Amsterdam y NO, no lo podéis incluir en los sitios a ver en vuestras veinticuatro horas en Amsterdam. Hoy tenemos una foto que hice en ese curioso poblacho en septiembre del 2009 cuando pasé por allí con mis padres y que vimos por primera vez en la anotación La entrada de las casas en Giethoorn y hoy le damos la bienvenida al Club de las 500.
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Fuerte de Santiago
Cuando Miguel López de Legazpi llegó a las Filipinas y comenzó a levantar la ciudad de Manila, y ojo al dato porque era E-S-P-A-Ñ-O-L ya que pese a las falacias de la gentuza sucia y rastrera truscolana España ya era nación en el siglo XVI (equis-uve-palito por supuesto añadiendo el tres por ciento que nos roban los mieldas truscolanes) e incluso era nación en el XV (equis-uve), bueno, cuando fundaron la ciudad lo primero fue montar una ciudadela, una fortaleza que sirviese de lugar defensivo. La fortaleza ha llegado hasta nuestros días y es seguramente el lugar histórico más importante de Manila. En este lugar estuvo encarcelado José Rizal, el mayor héroe nacional filipino y alguien que seguro que aparece más veces en la serie sobre las Filipinas y desde esta fortaleza salió andando hacia su ejecución. El Fuerte de Santiago está cerquita de la Catedral de Manila.




