Aunque mi intención era continuar por otros derroteros como siempre me pilla la ola sin preparar y para salir del paso aprovecho y hacemos una pequeña actualización del club de las 500. La foto de hoy es la primera de la serie de bicicletas que consigue su invitación para entrar en dicho club. La vimos por primera vez hace algo menos de un año, a finales de febrero del 2009 y corresponde a una bakfiets de carga de las que se pueden alquilar en las grandes ciudades y que la gente usa para transportar muebles y similares.
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La mierda que vino del país de los cabezudos
Cuando en octubre del año 2005 compré mi casa, tuve que comprar muebles y algunos electrodomésticos. Entre ellos necesitaba una lavadora y una televisión. Bueno, en realidad esto último no me hacía falta alguna pero mis padres se plantaron de okupas en mi casa una semana después de que me dieran las llaves y como yo tenía una pequeña tele de catorce pulgadas, tuve que conseguir una más grande. Mi amigo el Rubio se había comprado un par de meses antes una Samsung y me convenció para que adquiriese el mismo modelo aunque yo prefería gastarme algo más de dinero y elegir una Philips o una Sony. Finalmente le hice caso y adquirí el cacharro que veis en la siguiente foto:
Era muy barata, tenía todo lo que viene en las demás y como supuestamente estos cacharros se hacen como galletas en la misma factoría, no había diferencias con modelos más caros, o eso me dijeron.
En ese mismo tiempo también necesitaba una lavadora y lo único que tenía claro es que quería un aparato de más de cinco kilos ya que soy de natural gandul y prefiero lavar con menos frecuencia y más cantidad. Me pasé por una de las tiendas de electrodomésticos de Hilversum y el empleado me convenció para comprar una LG, con inverter, motor chimpunizado que se agitaba menos y duraba más, pantalla digital y tal y tal y todo un arsenal tecnológico. La lavadora, al igual que la televisión era coreana.
Justo al cumplirse los cuatro años mis padres están de nuevo de visita y una mañana me dicen que la televisión dio un pujido y se apagó. Pensé que estaban de cachondeo pero ciertamente, el puto trasto se rompió definitivamente. Después de sopesar los pros y los contra decidí no arreglarla ya que me habría costado lo mismo que comprarme otra mierda coreana nueva. La boté en el jardín a la espera de concertar una cita con el ayuntamiento para que se pasen a recoger dicho trasto. Curiosamente, un par de semanas más tarde también falló la televisión de mi amigo el Rubio y también optaron por tirarla. ?l se ha comprado una fastuosa tele marca Philips con rayos de luces por los lados y todo y yo he optado por prescindir de ese electrodoméstico hasta la próxima vez que me visiten mis padres, dado que nunca veo televisión y es algo que realmente no me hace falta.
Un par de meses más tarde, justo el día en que me marchaba de vacaciones navideñas a España me despierta sobre las cinco de la mañana un pitido fortísimo. Lo primero que pensé fue que se había disparado la alarma contra incendios y la casa estaba ardiendo. Salté de la cama y corrí por toda la planta alta sin ver ni fuego ni humo. Bajé a la planta baja y tampoco había nada. Con el susto en el cuerpo me acosté y no fue hasta la mañana que vi que la lavadora se había encendido sola y en la pantalla había un código de dos letras. Como ya me iba la desenchufé y me olvidé del asunto pero al volver de vacaciones y conectarla de nuevo descubrí que las dos letras seguían allí, que ese código no aparecía en el manual de usuario y que haciendo un google te enterabas que la placa madre del cacharro se había escoñado y la gente a la que le había sucedido aconsejaban tirarla y comprarse una nueva porque salía más barato.
En mi casa hay aparatos de marcas europeas, japonesas y dos aparatos coreanos de mierda. Todos comprados en la misma época. Los únicos que han fallado han sido los del país de los cabezudos. Para reemplazar la lavadora mierdosa de marca coreana opté por visitar las páginas de asociaciones de consumidores holandesas y en ellas se advertían varias cosas. La más sorprenderte es la recomendación de comprar modelos holandeses o alemanes y no los que se fabrican para España porque esos son de menor calidad. Aún más sorprendente que esta afirmación fue comprobar en las diferentes webs de las compañías que los modelos que se venden por aquí no suelen estar disponibles en España. Lo segundo que avisaban es que varias marcas europeas se han fusionado y aunque fabrican lavadoras con todas las marcas, debajo del chasis siempre está el mismo cacharro. Uno de los modelos recomendados era una ZANUSSI, perteneciente al grupo Electrolux que también posee la marca AEG. Mirando en las tiendas de Internet holandesa la encontré tirada de precio en una de ellas y por un puñado de euros más te la traían a casa, se llevaban la vieja, te la instalaban y se llevaban hasta la caja y los plásticos del empaquetado. Llamé para asegurarme que la tenían disponible y una vez me lo confirmaron, hice mi pedido, indiqué que pagaba con tarjeta en mi casa y una hora más tarde me llamaron para concertar una cita para el día siguiente e instalarla.
Se pasaron por mi casa, retiraron la basura coreana, sacaron el bellezón italiano de su envoltorio, lo subieron a la primera planta, lo instalaron y me explicaron como usarlo, algo que es tan estúpido como cuando las azafatas se empeñan en indicarte en donde está tu asiento. Ya sé como funcionan estos cacharros.
La nueva, además de estar fabricada en Europa consume un veinte por ciento menos de energía eléctrica que la anterior y deja la ropa un 9% más seca.
La conclusión de todo este drama casero está clara: PRODUCTOS COREANOS: ¡DÍ QUE NO, GRACIAS!
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La semana pasada en Distorsiones
Tras los grandes fastos para conmemorar mi onomástica, llegó el momento de las excusas para aquellos que no consiguieron llegar a tiempo ya que bien sabéis que Más vale tarde que nunca ??. El mundo sigue girando y en mi cabeza casi siempre hay un solo pensamiento y es relativo a mi próximo destino viajero. Soy de los que creen firmemente que El camino se escribe solo y mi brújula apunta hacia Estambul, a donde volveré a fin de mes para pasar un fin de semana largo con mi amigo el Turco. En ese viaje aprovecharé para usar el último objetivo que me he comprado y que completa El equipo que he ido acumulando poco a poco.
Hacía tiempo que me apetecía hacer un repaso de Las aplicaciones que viven en mi iPhone y así tener una memoria histórica para el futuro de lo que se usaba a comienzos del 2010. Ya sabéis que mi universo digital es cien por cien apple y pese a quien le pese, estoy muy contento en el mismo.
Esta semana hemos terminado el paseo por la nieve en Utrecht. Añadiré las fotos al álbum de dicha ciudad. En los últimos siete días fuimos En bicicleta por la nieve, vimos una motocicleta nevada, también vimos Gaviotas peleándose por pan en el hielo y acabamos En bici sobre hielo y agua nieve. Esta última foto pertenece también a la serie de bicicletas.
Después de la pausa navideña he retomado la sana costumbre de cocinar y tengo una nueva receta para la sección de Cocinillas, un fantástico Pollo acaramelado al limón que se prepara muy fácilmente y en menos de media hora.
Fui 3 veces al Cine pero solo hablé de dos de las películas. Ambas son comedias románticas. La primera es It?s Complicated ? No es tan fácil, una entretenida visión de los líos amorosos en la madurez y la segunda fue Up in the Air o de como un tipo se crea una cápsula para aislarse del universo y a las primeras de cambio se le rompe.
Y por supuesto tenemos un repaso visual de toda la comida que salió de los fogones de mi casa. Haciendo clic en las imágenes iréis directos a la receta respectiva (salvo en un par de casos). Por si alguno todavía se cree que comiendo bien te encochinas, a día de hoy estoy en unos espléndidos 66.7 kilos y no me privo de comer todo aquello que me gusta. Lo único que anda vetado en mi dieta es la comida basura y los estúpidos platos de comida preparada con los que algunos castigan sus cuerpos.
Y así transcurrió la semana.
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Up in the Air
Sabes que has completado tu trabajo y has conseguido pervertir completamente a uno de tus amigos cuando no pone objeciones para ir a ver una comedia romántica cuando un par de años antes te habría mandado al infierno y a que te la peles porque al parecer este tipo de cine es para mujeres. Ahora no solo no se queja sino que las elige él mismo, después de incontables pallufos en películas de acción en las que nos daban ganas de abandonar el cine y de que comprenda que es en ese género en donde reside la Gran Esperanza para los espectadores. Hoy hemos visto Up in the Air, película que se estrenará en España la semana que viene con el mismo título.Un julay cabroncete con más millas que la guagua de la Garita trabaja dando el pasaporte a otros y entre tanto viaje se encoña de una penca de cuidado que le da de su propia medicina
Un profesional del despido se pasa la vida saltando de cuidad en ciudad de los Estados Unidos como si fuera un moderno ángel de la muerte sin tener una vida real y enganchado a su propia adicción de la soledad. En el camino conoce a una chocha madurita que le toca algún punto sensible y se encoña. Todo esto sucede mientras ha de enseñar el trabajo a una compañera que quiere revolucionar el negocio y hacer que ya no tengan que viajar tanto. En este aquelarre de vuelos y despidos hay muy poco espacio para el amor y aún menos para la compasión.
Yo debo ser la última persona que queda con vida a la que tener a George Clooney
en el cartel de una película no supone el añadirla inmediatamente a la lista de las pelis que quiero ver. No es uno de esos actores que me llamen la atención y siempre me ha parecido que es más bien corto en lo relativo a la actuación y no consigue que nos creamos sus caracteres. Dicho esto, en dos semanas me he empapado dos películas en las que actúa y hace papeles diametralmente opuestos y aunque me duela he de reconocer que en ambas se lo curró. Aquí lo tenemos como galán que no quiere serlo, un hombre que trata de no tener contacto con el resto del mundo y que vive en una negación continua. Cuando tiene que enseñar a una compañera el negocio y tropieza con una relación que no buscaba, descubrirá que hay vida mucho más allá de su burbuja. Esa reflexión sobre lo que podría ser su vida si decidiera sentar cabeza y engancharse al río de la normalidad le llevará a llevarse más palos de los esperados.
Además de este hombre, la gran revelación es la actriz Vera Farmiga
, una mujer con la que la química funciona asombrosamente bien y con la que tendrá unos diálogos hilarantes. Las escenas en las que salen ambos son memorables y aunque la película pierde algo de fuelle con las tramas secundarias, sigue siendo una excelente comedia levantada sobre un buen guión y en la que se trabajaron las frases de los actores y no tiraron por el camino del humor fácil y absurdo.
Definitivamente una película a tener en cuenta y una opción ideal para llevar a la piba el domingo por la tarde y así sacarla a que le de un poco el sol y haga la fotosíntesis.
















