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Distorsiones

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  • Décimo cuarto día. Kuala Lumpur a Taman Negara

    7 de julio de 2009

    El relato de este viaje comenzó en Camino a Kuala Lumpur y Tienes un índice con todos los capítulos en Viaje a Malasia del 2009: Índice con toda la historia.

    Normalmente a los días de transición sigue el relato del viaje pero en este segmento encadené dos días de transición consecutivos. La noche anterior llegué desde Langkawi, algo que ya conté en Decimo tercer día. Langkawi a Kuala Lumpur y este décimo cuarto día salía hacia Taman Negara bien temprano.

    A las siete de la mañana estaba bajando a la recepción para desayunar y aproveché para hacer una foto del sistema de señalización de plantas del ascensor. Los putos chinos son unos supersticiosos de cojones y eliminan plantas porque los números les dan mala suerte.

    Supersticiones chinas

    En la foto podéis ver como la planta cuarta se ha transformado en la 3A por obra y gracia de esa superstición. También faltaba la planta trece pero la cámara del móvil no daba para tanto. Después de un desayuno cutrísimo al nivel del cutrerismo del hotel bajé las mochilas y me puse a esperar en la recepción ya que allí estan las oficinas de la empresa turística que organizaba el tour a Taman Negara. Conmigo había varias personas a las que después iría conociendo. Aunque supuestamente a las siete y media abría la agencia allí no apareció nadie y a las ocho estábamos todos con los nervios en los estómagos cuando vemos a aparecer un chino todo pachorriento que abre la puerta y nos dice que esperemos porque se tiene que ir a echar una jiñada. Volvió al rato y nos dio a cada uno los papeles con el programa y demás.

    A la puerta del hotelDSC00311-Edit copy

    En la puerta nos esperaba una guagua y después de poner las mochilas en su bodega y repartirnos por el interior el conductor comenzó el viaje. El hombre nos iba señalando lugares importantes de la ciudad. Era más o menos la hora punta y el tráfico bastante espeso. A unos quince kilómetros del centro pasamos junto a las Cuevas Batu que podéis ver en la foto, un complejo de cavernas descubiertas hace ciento veinte años y que son el principal lugar de oración de los hindúes. Para entrar hay que subir por unas escaleras infinitas con doscientos setenta y dos escalones, que con la temperatura y la humedad del lugar se convierten en un purgatorio para cualquier hijo de cristiano que lo intente. Esa es una atracción que decidí dejar para alguna visita futura a la ciudad.

    Autobús a Tamán NegaraAbejón que no cabe en la flor

    Después de un par de horas en el autobús estaba prevista una parada técnica en la que aprovechamos para vaciar vejiga y comprar algunas viandas. Junto al baño me topé con un abejorro del tamaño de una manzana, el cual casi no se puede ver en la foto pero que definitivamente me impresionó. Me acerqué a la tienda y me compré un paquete de garbanzos secos porque la fruta no me daba buena espina y el resto de cosas tampoco me llamaba la atención. Alguno se estaban comprando unos zumos de aspecto increíble pero yo decidí pasar y no arriesgarme, que tampoco hay que tentar a la suerte y con el calor del lugar y esa exposición intensa al sol, aquel sitio debe ser un criadero de bacterias.

    Garbanzos para el caminoYo y todos los demás

    Después de quince minutos continuamos el camino. En uno de esos instantes tontos en los que por las ventanas no había nada interesante aproveché para hacer una foto de grupo en la que se puede ver la fascinante tapicería de la guagua y por supuesto también tenéis una imagen clarísima del Mito y genuino creador de la Mejor bitácora sin premios en castellano. El tedio del viaje lo maté escuchando un audiobook y contando palmeras muertas, que había un montón de ellas.

    Palmeras muertas en la jungla

    Las veías sobresaliendo entre la espesa vegetación y me pregunto por qué habrán muerto. Cuando ya pensaba que nos quedaríamos allí para el resto de nuestra vida, siempre viajando por ese paisaje tan monótono. Tres horas y media después de comenzar el viaje llegamos a Jerantut, el lugar en el que teníamos que recoger nuestros cupones de viaje y en donde almorzaríamos y nos llevarían a nuestro siguiente medio de transporte. En las oficinas del NKS nos atendieron y allí pude comprobar que pese al exceso de correos intercambiados con la persona que me ayudó en la reserva, al final me habían puesto de nombre SULACO y todos mis cupones venían con ese nombre. Fue un momento emocionante, el alias se apodera del propietario y suplanta su verdadero nombre. En una de las mesas reservadas un cartel recordaba que allí se sentaba SULACO. Una pareja me invitó a unirme a ellos para almorzar juntos y pronto en la mesa estábamos todos los que viajábamos. Los que me animaron a unirme a ellos era una pareja formada por un australiano y una malasia. También venían dos jóvenes austriacos que estaban recorriendo Asia, una pareja ya mayor de alemanes que habían ido a visitar a su hija a Singapur y estaban aprovechando para hacer turismo en los países de los alrededores y dos jóvenes que viajaban solos y que estaban haciendo un año en Asia. Fuera del grupo se mantuvieron dos chicas que hablaban entre ellas en francés. Intercambiamos anécdotas y relatos de nuestros periplos e indagamos cortesmente en las vidas de los otros. Sobre la una y media de la tarde nos recogieron y nos llevaron en otro autobús a Kuala Tembeling Jetty, el lugar en el que debíamos tomar el barco. Fue un viaje de unos veinte minutos que se alargó un poco más porque a medio camino un camión parecía haberse quedado sin fuelle en una cuesta grandísima. La policía nos detuvo y cuando empezaron a bajar gente de la parte posterior del vehículo, eran como cincuenta personas que iban allí metidas a trabajar. Una vez le quitaron todo ese lastre el camión subió la cuesta y ellos tuvieron que caminar.

    Seguimos nuestra ruta y llegamos al embarcadero en donde nos aconsejaron mear y encomendarnos al altísimo porque el viaje en barco es de unas tres horas. Cuando vi la falúa aluciné. Era como las de las películas de Rambo aunque mirando el río rojo de aguas revueltas, también era como los de las películas de Rambo. Nos subimos y nos teníamos que sentar en el suelo en un espacio reducido con nuestras mochilas. Al principio todo era cachondeo, alegría y cosa buena pero después de media hora no sabías ni como ponerte.

    Navegando por el río

    Yo guardaba la esperanza de que hubiesen exagerado un poco lo de las tres horas en barco remontando el río pero no fue así. A medio camino nos cruzamos con otro que venía desde Taman Negara y nuestro capitán saltó a ese barco y el otro se vino al nuestro. Vimos infinidad de monos, pájaros Martín pescador y los ruidos de la jungla. Por lo demás, por las aguas bajaban troncos y animales muertos y el zumbido del motor se te metía hasta el alma. Cuando se cumplían las tres horas y yo pensaba que jamás recuperaría la forma de mi trasero comenzaron a aparecer unos barcos aparcados a la vera del río y en uno nos detuvimos. El lugar era cutre con ganas, en medio de la nada y una mujer muy sonriente nos dio la bienvenida a Taman Negara. Como me habían dicho que estaba super-urbanizado yo me había imaginado algo más parecido a una urbanización hecha por el Pocero pero aquello era más bien la antesala cutre del infierno. Nos explicaron que aquel era el barco recepción y Restaurante Flotante aunque la palabra Restaurante se le quedaba enorme. Algunos antros en los que no estoy orgulloso de haber comido durante mis años universitarios podrían considerarse en comparación restaurantes de cinco tenedores. En aquel lugar haría todas las comidas y las excursiones saldrían desde allí.

    Mi alojamiento era en los Chalé Vista y recordando las Perhentian me imaginé que mi concepto de chalé y el local serían algo distintos. Tenía uno con aire acondicionado. Me explicaron como llegar, que era básicamente subir la colina por unos caminos llenos de lodo y pasando junto a un gallinero en el que la mierda se acumulaba desde antes de la llegada de Colón a América.

    Escalé aquellos barros como pude, arrastrando las dos mochilas, una por delante y la otra a mi espalda y en la recepción me dieron la llave de mi chalé, el número cuatro y me acompañaron al mismo. El sitio era cutre de cojones, con un suelo que permitía el paso de bichos desde debajo del chalé y un baño fascinante que os dejaré ver en una foto que reservo para el día del regreso. Eran las cinco y pico de la tarde de un viaje que comenzó a las ocho y media de la mañana. Acababa de llegar a Taman Negara

    El relato continúa en Décimo cuarto día. Taman Negara

  • Mujer leyendo un libro en el club de las 500

    7 de julio de 2009
    Mujer leyendo un libro en Otoño

    Mujer leyendo un libro en Otoño, originally uploaded by sulaco_rm.

    Han pasado más de tres años desde que vimos por primera vez esta foto de una Mujer leyendo un libro en un parque de Bruselas y todavía cuando la miro me transmite paz y tranquilidad. Este tipo de escenas son muy típicas por el Benelux, ver gente en los parques relajada, leyendo un libro o un periódico, disfrutando de los escasos rayos de sol, particularmente en el otoño, cuando la luz languidece y sabemos que pronto viviremos en una eterna penumbra. Hoy recibimos en el Club de las 500 a esta señora y a su libro.

  • Decimo tercer día. Langkawi a Kuala Lumpur

    6 de julio de 2009

    El relato de este viaje comenzó en Camino a Kuala Lumpur y Tienes un índice con todos los capítulos en Viaje a Malasia del 2009: Índice con toda la historia.

    Ya sé que esto es más largo que una novela del Tolkien pero que le vamos a hacer si mi memoria es capaz de almacenar tanta información y yo estoy soltándola poco a poco para que quede constancia y poder volverlo a leer dentro de unos años. Mi último día en Langkawi comenzó con un desayuno para campeones en el que me puse tibio a huevos revueltos, tostadas, crêpes y otras viandas. Después recogí un par de toballas en la piscina, pasé por mi habitación para cambiarme y me fui de cabeza a la playa.

    De gallos y gallinas

    Allí me encontré con la gallina turuleta y su compañero sentimental, que buscaban comida por la arena. Entre gallos, gallinas, lagartos y monos la experiencia de la playa es fascinante. Busqué el sol, orienté adecuadamente mi hamaca, me unté con la crema protectora y pasé las siguientes cuatro horas entre baños en el agua y sesiones de sol intensivas.

    Playa de BurauPlaya de Burau

    El entorno era absolutamente idílico, una playa preciosa como podéis ver en las dos fotos anteriores con las vistas que tenía a mi izquierda y a mi derecha. Mi cabaña estaba en el lado de la izquierda con vistas hacia el islote que se puede ver por ahí. Cuando iban a ser las dos de la tarde me tuve que forzar a volver a la habitación para ducharme y prepararme para la marcha. Os juro que fue una decisión durísima.

    El adiós para siempre a las cholas Moisés

    En la puerta de mi cabaña quedaron mis viejas cholas Moisés, compañeras de camino durante un montón de años y que desde que pasaron a formar parte de mi familia en Alcampo han estado en Sudáfrica, Omán, Estados Unidos, gran parte de Europa y han ido a morir en Malasia. Ya me lo había advertido mi amigo el Rubio y yo no le hice mucho caso pero lo cierto es que por allí se suda tanto y hace tanta humedad que después de un tiempo las cholas apestan tanto que hay que tirarlas y comprarse otras. En el caso de mis cholas Moisés los dos últimos días era como llevar un conjunto de folclóricas a quince metros de ti anunciando tu llegada. Allí donde entraba la gente se tapaba la nariz del hedor tan grande que despedían y ni los baños con H&S las recuperaron y mira que ese champú es buenísimo para las caspas pero definitivamente no para el tufo sudoroso asiático.

    Después de ducharme y preparar las mochilas hice la revisión habitual de la habitación para asegurarme de no dejarme nada, repetí la tarea dos veces más y cuando estaba seguro llamé a recepción. Enseguida vino uno de los conserjes con la furgoneta a buscarme y nos fuimos juntos a la recepción. Allí me despedí de todo el mundo. Ya lo he dicho pero lo repito, me hicieron sentir como parte de la familia, una gente increíble. Después de dar propinas a diestro y siniestro fui hasta el cochingo y conduje hasta el aeropuerto internacional de Langkawi a donde llegué en unos veinte minutos. Los del alquiler de coche me habían dicho que lo dejara allí que ya ellos lo encontrarían y que no me preocupara por esconder las llaves así que pagué los veinticinco céntimos que vale el aparcamiento y dejé mi pequeño vehículo con las llaves puestas. Me acerqué a la terminal y fui al mostrador de Air Asia para conseguir mi tarjeta de embarque y facturar mi mochila.

    Después me di un paseo por las cuatro tiendas del aeropuerto para comprobar que no había nada que mereciera la pena comprar y justo al llegar al extremo me encuentro con lo más alucinante que he visto en mi vida. Un Kenny Rogers Roasters, una especie de cadena de comida rápida del cantante de música country. Lo flipé hasta el infinito y más allá.

    Magdalena del Kenny RogersKenny Rogers es lo más

    Encima se jactaba de tener unas magdalenas buenísimas así que tuve que entrar para comprobarlo y ya puestos me pedí algo más de comida y probé su famosa carne. La comida estaba por encima de la media de los restaurantes de comida rápida pero esta claro que en cuestión de magdalenas le puedo enseñar dos o tres cosas. Después de comer me senté fuera para aprovechar el Wifi gratis de un Starbucks que había al lado y allí esperé hasta que casi llegó la hora de embarcar.

    Sala de espera LangkawiEmbarcando en el avión de Air Asia

    Pasé el control de seguridad y me senté en una cutre sala de espera en la que tenían un cuartucho diminuto que podéis ver en la primera foto a la derecha que era el rincón de los fumadores. La gente hasta tenía golpes de tos cuando entraba allí de lo cargado que estaba el ambiente pero eso no detenía a los fumadores, ya sabemos que esa chusma no es capaz de rectificar. A la hora adecuada nos llamaron para embarcar y caminamos por la pista hasta nuestro avión.

    Air Asia go holidayCondensación en el avión

    Al pasar junto al mismo aproveché para hacer la foto esta que nos recuerda que HAY QUE IR de vacaciones. La Wikipedia está bien si eres cejijunto y asocial pero el resto salid a descubrir el mundo que solo se vive una vez y hay que aprovechar el poco tiempo que tenemos en este mundo. Al entrar en el avión, con treinta grados y una humedad del copón era como meterte en una sauna pegajosa. Todos nos sentamos corriendo para que encendieran el aire acondicionado lo antes posible y cuando por fin lo hicieron el avión se llenó de una nube de humo como el de las discotecas y algunos se pusieron algo nerviosos porque no saben que eso es más o menos normal.

    Kuala Lumpur Low Cost Carrier Terminal

    El viaje hasta Kuala Lumpur fue rápido y sin más problemas. Al salir del avión e ir caminando hacia la terminal nos cruzábamos con la gente que iba a tomar ese vuelo. Eso es lo que yo llamo eficiencia, para cuando nosotros dejamos el avión ya los siguientes están en la puerta esperando para subir. Esto igual lo pueden copiar los guarajos de Vueling y Clickair, esas dos aerolíneas de bajo costo que últimamente son más caras que las tradicionales. Al entrar en la terminal recogí mi mochila y compré un cupón para el taxi hasta el hotel.

    Salí fuera y el taxista que me tocó en suerte era chino y no veas los escupitajos que echaba por la ventana. Eran como plastas de alquitrán. El hijoputa estaba podridisimo por dentro. En unos tres cuartos de hora me llevó hasta el hotel Mandarín Pacific Kuala Lumpur en pleno barrio chino y que elegí únicamente porque desde allí saldría al día siguiente mi excursión hacia Taman Negara.

    Suite imperio en decadencia

    La verdad que el sitio era cutre con ganas, aunque por los veinte eurolos que pagué tampoco me puedo quejar. Me quedaba en la planta de negocios en una especie de suite sin ventanas aunque con cortinas como si dijéramos para que parezca que las tiene. Lo largué todo y fui a un centro comercial que hay enfrente a comprarme un bañador porque el mío no seca muy rápido. Estos malasios no conocen los bañadores con taleguilla así que me tuve que comprar un dúo compuesto por bañador de natación de esos que te dejan todos los pendejos al sol y un pantaloncito, ambos de secado hiper-mega rápido. Después me di un paseo por el barrio chino de noche pero me agobió tanta gente y esos olores raros de la comida así que opté por un restaurante normalito, cené y me volví al hotel pronto ya que por la mañana debía madrugar. Así acabó mi décimo tercer día, aquel en que salí de Langkawi y llegué por segunda vez a Kuala Lumpur.

    El relato continúa en Décimo cuarto día. Kuala Lumpur a Taman Negara

  • La semana pasada en Distorsiones

    6 de julio de 2009

    El momento para recordar de esta semana ha sido sin lugar a dudas mi asistencia al U2 360º Tour ? El comienzo de la gira en Barcelona. Fueron dos días muy intensos con mi amigo el Turco de los que he tardado cinco en recuperarme. El mismo día en que viajaba a Barcelona necesité Un poquito de ayuda por parte de mi ángel de la guarda ya que por nueve minutos no entré en el tren equivocado.

    Hemos tenido Dos marcadores de libro en junio y tendremos otros dos en julio. En la anotación podéis ver las fotos tanto de unos como de otros y la buena noticia es que será la suerte pura y dura la que determinará los ganadores del mes de julio así que leed lo que tenéis que hacer en esa anotación y si queréis participar allí están las instrucciones.

    Llevo ya unas semanas con mi telefono actualizado al iPhone OS 3.0 y he de decir que es una maravilla aunque como siempre, seguro que alguno que ni lo tiene ni lo tendrá jamás estará escribiendo una lista de razones por los que no se lo compra. En fin, cada loco con su tema.

    Durante la semana pasada seguimos viendo fotos del Club de las 500. Primero estuvimos en Gran Canaria viendo Callejones en el barrio de Vegueta en el club de las 500, después saltamos a Omán y estuvimos en los Alrededores de la playa Jussa en el club de las 500 y también en Sur montañas Oman en el club de las 500, desde allí volvimos a saltar hasta Nueva York y estuvimos en la Tienda Apple en la Quinta Avenida en el club de las 500 y más tarde en el Edificio Chrysler en el club de las 500. Esta semana acabaremos este paseo y posiblemente comencemos con Estambul.

    Después de un tiempo de descanso hemos tenido una nueva bicicleta. Se trató de una Winther Kangaroo, unas máquinas preciosas.

    Finalmente, un montón de Cine. Disfruté como un enano con la versión en tres dimensiones de Ice Age: Dawn of the Dinosaurs ? Ice Age 3: El origen de los dinosaurios, me lo pasé bien con Easy Virtue ? Una familia con clase y me cagué por las patas pa’bajo en The Last House on the Left ? La última casa a la izquierda.

    Como nota curiosa, las estadísticas del segundo trimestre del año 2009 en donde se ve claramente el declive de esta la mejor bitácora sin premios en castellano:

    Visitas en el segundo trimestre del 2009

    Está claro que la gente ha emigrado hacia los nuevos sistemas sociales y las bitácoras están abocadas a desaparecer. Por suerte a mí me la sudan bastante esas redes sociales y seguiré en mi mundillo ya sea solo o en compañía de otros.

    Y así transcurrió la semana.

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