Tengo hasta vértigo con el frenesí de vídeos que están apareciendo por aquí en una sucesión continua y mira que este ya ha sido desde siempre el mejor blog sin premios en castellano, pero es que lo que estamos viviendo estos días es épico y legendario. Resultó que en mi primer vuelo hacia las Maldivas, el que hacía el trayecto entre Ámsterdam y Doha, me tocó asiento de ventana sobre el ala, probablemente uno de los peores que te puede tocar para hacer el vídeo, pero como era gratis total, hay que rascarse y asumirlo. El avión despegó a primera hora de la tarde, con lo que tenemos un vídeo de día y el siguiente será de noche. Para este vídeo elegí la canción Bridge over Troubled Water de Simon y Garfunkel, tema que para mí es un clásico. Esta versión es de un concierto en Nueva York.
Esto no tiene mucha ciencia. Primero empujan el avión hacia atrás, después el chófer quita el freno de mano y tiramos pa’lante. Vemos que posicioné la cámara mirando hacia atrás porque por delante se ve muy poco, así que nos tenemos que conformar con la parte derecha de la imagen, aunque de cuando en cuando miro hacia adelante. El despegue es sobre los tres minutos y medio. No grabé mucho más porque el ala básicamente tapaba la vista, así que tenemos un rápido vistazo de Ámsterdam al despegar y ya está.
Como hay pocos vídeos, esta es la segunda parte y el final de la inmersión en el Tanque de los tiburones inmediatamente después de aterrizar en Malé. Para evitar llegar deshidratado o cansado, hubo todo un protocolo durante el viaje para dormir y beber agua por un tubo. La música que acompaña este vídeo es la canción Better in Time de Leona Lewis.
Comenzamos bajando al fondo marino del agua del mar, junto a las rocas y vemos un montón de peces, pero no tiburones o rayas, que de repente se rescondieron. Sobre los cuarenta y cinco segundos aparece una raya águila y me acerqué un poco. Esos animales son preciosos. Después voy avanzando y mirando hacia el fondo y los más espabilados verán las anguilas jardineras asomadas en sus huecos y tras eso, una raya enorme levantando arena por un tubo, probablemente comiéndose algo debajo. Llegando a los dos minutos tenemos las rayas pasando por encima y a mi lado. Lo tripito, mi nivel es que está desmedidamente alto. Conozco una purriada de buceadores que tienen este encuentro con las rayas y se corren de puritito gusto y no dejan de hablar del tema hasta que Cristo se canse y se baje de la cruz para darle dos bofetones. Básicamente con dosis masivas de rayas llegamos al final.
Uno de mis amigos en el espectro hace cada año la caminata de la Vierdaagse Dagen de Nimega, una coña manirera que requiere que durante cuatro días consecutivos camine cincuenta kilómetros junto con miles y miles de julays, en una de las pruebas multitudinarias más famosas del universo y a la que no se puede apuntar todo el mundo porque tienen una lista de espera de-que-te-cagas, pero cuando ya la completas la primera vez, siempre te puedes apuntar y el chamo ha hecho once de esas. La cosa es que para llegar entrenado a la caminata, que es a partir del 21 de julio, desde enero comienza a prepararse y como nadie quiere caminar con él salvo de Uitverkorene, durante sus meses de preparación siempre vamos unas cuantas veces juntos y la primera de este año fue ayer y su objetivo era pasar de los TREINTA KILÓMETROS. Entre las tres opciones que le di, eligió la caminata alrededor de Soest (Rondje Soest en el idioma bárbaro local), que tenía veintiséis kilómetros, pero como teníamos que ir desde la estación de tren de Amersfoort Centraal, entre la ida y la vuelta nos pásabamos de los treinta.
El domingo me desperté a las siete de la mañana para echar el jiñote, ducharme y prepararme unos Pannenkoeken, aunque sabía que ese sería también mi almuerzo y después fui en tren hasta Amersfoort, en donde quedamos a las nueve de la mañana. La caminata fue fabulosa y por el camino vimos y descubrimos un montón de cosas. Es curioso como nunca entramos en la ciudad de Soest, la rodeamos pero jamás pusimos el pie en la ciudad. Sí que entramos en Baarn y nos desviamos de la ruta original para ir a comer los pannenkoeken en Lage Vuursche, el mejor pueblo típico neerlandés a salvo de las hordas de turistas por no tener estación de tren, estar en el medio del bosque y tener una sola guagua por hora y solo unas horas al día. Del evento tenemos dos documentos estremecedores y espeluznantes.
Este primero es el repaso fotográfico hecho con el polarsteps del que soy tan fans. En las fotos se ve que estuvimos en campos abiertos, en bosques, en dunas y en Lage Vuursche. Hubo mucha variedad.
Este segundo vídeo es el resumen que hace el programilla de mi pulsera de deportes, que aunque marca algo más de treinta y dos kilómetros y medio, en realidad fueron unos treinta y tres y medio porque se me olvidó iniciar la actividad en la estación de tren. Se puede ver clarito como la luz de un agujero negro que estamos rodeando algún poblacho que siempre nos queda por la izquierda.
Creo que en abril haremos otra y seguramente será algo similar pero con Hilversum y acabaremos cenando costillas en el legendario y épico Café Cartouche.
Pasaron un par de meses sin viajes ni buceo y en mayo del 2025 me fui a pasar algo más de una semana a las Maldivas y según llegué, literalmente, salí del avión, cogí un taxi, me fui al club de buceo y me piré a bucear y por descontado, regresamos al Tanque de los tiburones, aunque ya puedo anticipar que esta visita no fue tan espectacular como las anteriores y no hice muchos vídeos, con lo que solo tenemos dos partes. En mi bitácora de buceo apunté lo siguiente: Vimos un tiburón de aleta negra, tiburón limón, tiburón de punta de aleta negra, muchas rayas, dos águilas marinas y atunes. Esta vez había muchos menos tiburones que las veces anteriores que he estado aquí. La música que acompaña este vídeo es la canción Too Many Colors de Twin Shadow.
Fue saltar al agua y debajo estaba lleno de rayas, como se ve al principio del vídeo cuando todavía estoy en la superficie. Fuimos bajando con ellas alrededor. También vi un águila marina, que tenemos en pantalla por el fondo al principio, llegando al primer minuto, mantenía la distancia. Después ya en el fondo y cuando aparece el primer tiburón, es un tiburón de aleta negra, apatrullando el barrio aquel periférico y bastante grande. Se acercaba a nosotros pero no mostraba ninguna curiosidad. Mi cámara tenía algún ajuste mal porque los colores son rarísimos. Vemos a veces como nublado y en otros momentos con colores que no parecen normales las rayas y los tiburones del barrio. Supongo que decir que fue una inmersión mala cuando has visto probablemente decenas de rayas no es posible, pero comparada con mis previas inmersiones en el lugar, esta tuvo poco lustre.
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