El Palacio Grassalkovich por la noche tiene una fachada que en su parte principal está muy bien iluminada. Supongo que el presidente no duerme de ese lado o tiene unas buenas cortinas y persianas para la luz. El diseño clásico con una buena iluminación se ve muy pero que muy bonito. El edificio está a unos cien metros de la entrada en el casco antiguo de la ciudad y por esa zona había restaurantes de comida local muy buenos y populares.
No seas truscolán y empieza a leer esto por donde se debe, que no es otro lugar que La buhardilla
Esto es como regresar a la Edad del mOro del mejor blog sin premios en castellano y le he empetado por arriba el inicio de la serie de anotaciones y todas estarán enlazadas por los bajos, como un único evento maravillosamente zarrapastroso. Hoy tenemos un capítulo complicado porque literalmente, no se van a ver cosas nuevas, pero todos sabemos que me he autoimpuesto un límite ficticio de tres fotos por anotación y así de dura es la vida. Decir que desde ayer, mucho ha cambiado y la habitación con la buhardilla es como un mundo nuevo. Esta mañana entré allí y la vista de los jardines de mis vecinos es espectacular y como además teníamos un temporal con alerta amarilla por vientos de fuerza siete, pude observar como las vallas de los jardines se meneaban con fuerza e incluso un segmento de uno de mis vecinos se le escoñó y yo me pude reír de su desgracia, que la ajena siempre es risible. También hoy, durante la mañana, limpié de nuevo, retiré pedazos de madera y otras cosas y bajé al jardín DIEZ preciosas tejas que por supuesto aún puedes conseguir una por una módica y abusiva cantidad además de pagar los gastos de envío que pueden ser mogollón, que esas putas tejas pesan que no veas, como he comprobado esta mañana cundo las bajé en dos tandas, de cuatro y seis.
Hasta ahora todas las fotos eran desde afuera mirando a la keli y aquí tenemos una inmundicia mundial, la primera foto desde dentro de la habitación por el agujero que me han hecho en el tejado y con los daños masivos que sufrió la habitación para el evento, que no hay ampliación sin daño, pero todos sabemos que después viene el gustito, que es mucho mayor y se te olvida lo otro. Por mi nueva y efímera terraza vemos las kelis de uno de los laterales que forma este patio de jardines y parque y en primerísimo lugar por la derecha vemos una buhardilla, aunque puedo confirmar y confirmo que la mía será mayor que esa y en otro color. La conclusión a la que llegamos en el sanedrín con mi vecino y la mucama es que nuestras casas, que son más pequeñas en metros construidos pero con jardines el doble de grandes, parece ser que también son más anchas, ya que nosotros tenemos quinientos veinte centímetros entre paredes, de los que puedo convertir en buhardilla y será hecho la friolera de cuatrocientos veinte centímetros, ya que por obscuras y tenebrosas leyes, tengo que dejar cincuenta centímetros de separación de esa estructura entre mi propiedad y las de los vecinos de ambos lados e incluso si no hubiera vecino, tendría que respetar esa distancia. Por donde se ven las tuberías de la calefacción había un precioso panel en verde vomitivo que ha desaparecido parcialmente en la imagen y que nos descubre parte del espacio que será ocupado por la expansión, que mi reino, o mi keli, ganará metros cuadrados habitables en esa habitación, además de un incremento cuantitativo e instantáneo del valor de la casa, que si quieres sacarle más guita al venderla y no tienes una de estas coñas, te gastas la pasta, se la endiñas, arreglas la habitación y al vender recuperas esa inversión y ganas la misma cantidad o incluso más. El cable que sale en la foto es también uno de los problemas que tengo que resolver, por razones que se escapan a mi escasa comprensión, la luz que está sobre la puerta de la cocina tiene su toma eléctrica en un enchufe en esta habitación. Es mi deseo y espero que mi Ángel de la Guarda lo respete el eliminar esto y que se pueda encender la luz de afuera y apagarla desde la cocina, que es el lugar natural para la susodicha y en la pared está hasta la caja del interruptor.
Y ya que estamos, en la calle, frente a mi puerta y bloqueando el tráfico y con un permiso del ayuntamiento, tenemos el camión y sobre el mismo, su preciosa carga, la estructura que cubrirá el agujero y expandirá escandalosamente el volumen de la habitación trasera de mi keli. Este es un buen momento para explicar que el chamo que trae este camión con grúa telescópica para izarla hasta mi casa descubrió, al llegar, que la grúa se le había escoñado, así que hubo un retraso de tres cuartos de hora hasta que llegó otro camión idéntico y con grúa idéntica, con lo que en cierto punto y en la calle teníamos dos camiones enormes, uno se usaba para izar en los viajes de ida y vuelta a la parte trasera de mi keli y el otro traía la buhardilla y el material que necesitaban y se llevó los escombros de la transformación.
Por último, vale la pena ver el escenario tecnológico que preparé en el jardín para este evento tan esencial en mi keli y en mi vida. Tenemos mi amado y adorado contenedor para los residuos del jardín y la verdura que quieras reciblar, que se convirtió en la plataforma a la que fijé de manera contundente un pequeño trípode que a su vez está conectado a mi cámara de buceo que a su vez está vestida con su funda naranja para exteriores y para recordar a todos los seres humanos conocidos y por conocer que somos y semos neerlandeses. La cámara además de con su pila, recibe energía eléctrica a través de ese fabuloso cable con tres puntas, que es como que lo más cuando viajo ya que llevo un cable y es como si portara tres diferentes. En la pantalla de la cámara se puede ver que está haciendo una serie de fotos time lapse o de cámara rápida (güiquipedia dixit). Está trabajando y cada dos segundos está haciendo una foto para la posteridad y aquello a los que algún Dios les dio una pizca mínima de inteligencia verán que el primer número de la parte superior izquierda es el 2431 o dos mil cuatrocientos treinta y uno o MMCDXXXI (que se debe leer como eMeeMeCéDéeQuiseQuiseQuispalIto) que supone que habían pasado unos ochenta y un minutos desde que comenzó el show y en ese momento estábamos alrededor de las ocho y media. En la pantalla de la cámara se puede ver que el agujero es mucho mayor y más definido que el que vimos ayer, pero para eso tendremos que seguir esperando. Debido al lugar en el que coloqué la cámara, junto a la keli de las bicis, cada vez que yo salía a hacer fotos con el telefonino tenía que desplazarme hasta por detrás del contenedor y supongo que cuando monte el vídeo, habrá un montón de fotos en los que aparecerá brevemente como un fantasma que no será otro que el aclamado autor del mejor blog sin premios en castellano. Y hasta aquí puedo escribir.
Bratislava resultó ser una ciudad especialmente atractiva de noche, con muchos edificios iluminados y daba gusto pasear por sus calles viéndolos y haciendo fotos. Comenzamos este tramo de la visita a la ciudad viendo el castillo de Bratislava iluminado en lo alto. La foto está tomada cerca de la puerta de San Gabriel, que será una de las próximas fotos. Mencionar también que por la noche la ciudad era muy tranquila y segura.
Aunque pueda parecer que voy a comenzar hoy, este es el tercer capítulo de una saga que comenzó en La buhardilla y continuó en Ya casi llegó la hora y recomiendo encarecidamente leer al menos el primero de los enlaces para ver la foto de partida de lo que está por suceder. Tengo clarísimo que voy a estirar esto no como el chicle, muchísimo más y más y más por eso, hoy solo veremos tres fotitas y que además fueron hechas en la primera hora. Decir que aparte de las fotos que veremos aquí, puse mi cámara de buceo en el jardín con sesenta y cuatro gigas de memoria y conectada a un cargador, la fijé bien al contenedor de reciclado de jardín, la apunté hacia la casa y la programé para que hiciera una foto cada dos segundos y en estos momentos tengo la friolera de más de OCHO MIL QUINIENTAS fotos hechas con esa cámara, con lo que he calculado que si publicase una diaria para ver el avance de la obra cada dos segundos, estaríamos entretenidos hasta agosto del año 2044, pero como no quiero ser tran truscolán y podemita, con esas fotos crearé una película que veremos seguramente la semana que viene y que durará menos de cuatro minutos con todas las fotos. Aparte de eso, hice fotos con el telefonino que son las que veremos por aquí. Huelga decir que con la emoción del evento dormí fatal y me desperté a las cinco y a las seis, visto que estaba aburrido de estar en la cama, me duché y me puse a hacer magdalenas, que es algo que hacemos todos los miércoles. Sobre las siete, o más bien, exactamente a las siete de la mañana, quizás dos segundos después de la hora, me sonó el timbre y estaban los dos obreros en la puerta. Me dijeron que la grúa llegaría más tarde. Subieron a la zona de trabajo, cubrieron la escalera de plástico y comenzaron a romper la ventana. Yo por si acaso los invité a cafelito y les di magdalenas.
Como durante el día me han hecho algunas preguntas los que seguían el evento en vivo por el güazá, decir que las tejas no están pegadas al tejado con cemento ni con nada de nada. En esta primera foto ya se ve. Tenemos la ventana, que ya la han arrancado y han comenzado a quitar tejas, que están sueltas. Las líneas hechas con tiras de madera sirven para que las tejas se mantengan en su sitio durante años y años y años y puedo confirmar y confirmo que ningún temporal desde el año 1983 en que se hizo la casa hasta esta mañana ha arrancado ninguna. Alrededor del marco de la ventana se puede ver la tela que parece asfáltica que sirve para aislar mejor y evitar que entre el agua. Esto que vemos es a las siete y cuarto o así, con lo que ya por la calle era un puro escándalo con las herramientas para cortar madera y demás. De nuevo, decir que en los Países Bajos, entre semana, se puede trabajar en una casa y hacer ruido entre las siete de la mañana y las diez de la noche. Decir también que yo informé a los vecinos que lindan conmigo para que el ruido no les provoque un ataque de pánico y se piensen que se les está llenando la keli de okupas podemitas y truscolanes-de-mielda. El detalle de la regadera colgada es para que Virtuditas y los otros decoradores profesionales que hay por aquí disfruten con el asunto. En la ventana vemos mi menta y mi albahaca y las botellas de cerveza vacías las tengo que llevar a devolver porque te devuelven diez céntimos de leuro por cada envase y yo por esa cantidad, tiro a mi madre de un risco y no me queda culpa ninguna.
En la segunda foto tenemos más o menos más de lo mismo solo que ahora, las tejas que faltan ocupaban casi todo el espacio que va a cambiar. Como no se ven las tejas por ningún lado, decir que los obreros las van metiendo en el cuarto de mi keli, en unas bolsas gigantescas de escombro, que tienen como el volumen de una obesa de Vecindario y en un futuro que quizás es lejano veremos que hacen con ellas. Me he quedado con diez tejas que si algún fan del mejor blog sin premios en castellano quiere tener una de recuerdo, por novecientos noventa y nueve leuros, se la mando por correo, aunque el comprador tiene que pagar los gastos de envío y por cien leuros más hasta la firmo y la dedico.
Si lo de arrancar la ventana ya hizo ruido, cuando llegamos al punto de la foto anterior, que fue antes de las ocho de la mañana, el ruido en mi calle era similar al de un bombardeo. En esta foto, además de la preciosa regadera, podemos ver a uno de los pavos trabajando, el amarillo precioso de la pared y por detrás hasta algunos muebles recubiertos con un plástico enorme al fondo de la habitación. La viga blanca de madera que se ve por detrás de la testa del obrero también tendrá que desaparecer.
Con lo que yo no contaba y de lo que no era consciente, es que en otra casa de entre las veintidós que forman el patio de jardines también iban a comenzar la instalación de una buhardilla el mismo día, con lo que la sinfonía de ruidos, golpes y estruendos, estaba duplicada. A diferencia de mi buhardilla, que es prefabricada, ellos eligieron el sistema de construcción in situ, que es más caro y por extraño que parezca, el aislamiento es infinitamente inferior al que yo conseguiré y además, al ser madera, requiere mantenimiento como pintarla y en veinte años se comenzará a degradar peligrosamente. La otra obra está hacia la izquierda en la foto, pero no estoy seguro si la veremos, ya que yo soy así de egocéntrico y no pienso cambiar. Y hasta aquí puedo leer ….
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