Cuando no eres culocochistas como todos sabemos quiénes, llegas al castillo a pata y la primera visión que tenemos del mismo está muy alejada del concepto de castillo. Aquello más bien parece el casoplón de algún líder podemita que ha robado dinero en varios países sudamericanos y recibe cheques iraníes, los asesinos de pasajeros ucranianos y de hecho, si en la foto hubiesen cuatro guardias civiles custodiando la keli, sería sin lugar a duda la de un lider podemita. El castillo, que visto desde la ciudad tiene pìnta de susodicho, así de cerca engaña mucho.
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El primero y espero que el último del 2020
Después de regresar de Gran Canaria, justo el día de mi cumpleaños o quizás al día siguiente, agarré un catarro tremendo. Estuve tres días completamente fuera de servicio, muriendo sin morir en mí. El mismo día que yo pedí que me apuntaran en la lista de los moribundos, el chamo que se sienta enfrente de mí también lo hizo, pero él estuvo malo con gripe, con varios días de fiebre y lo mío fue resfriado, dado que no tuve fiebre en ningún momento. Eso sí, ambos estábamos cansados como truscolanes después de la centésima manifestación. En mi caso, mi cuerpo eligió que dormitara de día e hiciera vigilias de noche. Por suerte, en mi caso, tras tres días regresé a la oficina, bien entrado en la fase del pollo verde-fluorescente y por si aquí hay algún inculto, un pollo en este caso se refiere a la octava definición de la RAE, esa que lo concreta como escupitajo o esputo, que una vez empecé a limpiar los pulmones, los lapos eran épicos.
Una diferencia significativa entre el sistema holandés y el español es que si te pones malo en Holanda, llamas a la oficina (o mandas un correo) e informas que estás malo y te añaden a una lista que se le pasa al seguro para que tras tres días se haga cargo de la parte de tu nómina de esos días, algo que se apaña entre la empresa y el seguro. En ningún momento, al menos en las tres primeras semanas, hay ningún médico involucrado y para indicar que estás enfermo no tienes que presentar ninguna baja médica. Cuando la enfermedad se alarga, entonces la empresa suele enviar un médico que comprueba que estás malo. El día que te incorporas al trabajo, avisas al mismo al que le pediste que te pusiera en la lista de moribundos y le pides que te saque de la misma y ya está. Hay un montón de confianza entre empresa y empleados de que nadie abusará del sistema y en el noventa y pico por ciento de los casos, funciona, la gente no se pone enferma por gandulismo ni con falsas enfermedades.
Espero que este haya sido mi primer y mi último resfriado del año, que yo prefiero ir a la oficina y disfrutar de la calefacción gratuita y de los cafelitos de calidad con granos de café recién molidos.
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La catedral de Liubliana desde la subida al castillo
Si eres culocochista como algunos que yo me se, subes al castillo de Liubliana en coche o usando el funicular, que realmente no hace falta porque se puede llegar arriba en un par de minutos y por el camino tenemos vistas tan bonitas como esta de la catedral de Liubliana. En la foto no se puede apreciar pero hay un edificio directamente delante de la fachada, creando una pequeña calle que hace imposible el hacer fotos.
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Interior de la catedral de Liubliana
Ya vimos en la foto de ayer la catedral de lejos y no hay manera de sacar su fachada, que está prácticamente empotrada contra el edificio que tiene enfrente. Por eso nos metemos a ver su interior. La actual versión de la catedral es de estilo barroco y se hizo en el siglo XVIII (equis-uve-palito-palito-palito). En el lugar hubo alguna versión diferente de la iglesia desde cinco siglos antes. El interior de la catedral es muy bonito y recuerda mucho a las iglesias italianas.



