Relatos salvajes – Wild Tales

Ya ni me acuerdo de cuando fue la última vez que llegó algo de cine latino a Holanda. Después de que dejaron de celebrar el Latin American Film Festival en Utrecht porque no conseguían el dinero y aquí de la teta pública no salen los leuros como en España, básicamente el cine en español voló de los cines. Tenemos abundantes películas francesas, alemanas e incluso japonesas, pero lo que es cine de latinoamérica, pues va a ser que no. Por eso, cuando vi que llegaba a los cines Wild Tales, fui corriendo antes de que la quiten. Creo que esta película argentina se estrenó en España hace un par de semanas con el título de Relatos salvajes.

Que mala leche que se gastan algunos julays

Esto es una serie de seis relatos cortos que tratan de situaciones extremas y en las que la gente tiende a perder la paciencia y el control. Tenemos desde el pollaboba que pretende ir por la carretera de rally y que cuando acaba teniendo un cruce con un bicho malo se enfrentarán a muerte, tenemos el bodorrio que se va al garete por culpa de un Vitorino, tenemos el padre que no llega al cumpleaños de su hija por güevón, tenemos la mala hostia de un joputa truscolán que mete a todo el que odia en un avión para estamparlo, y creo que me estoy olvidando de alguna que no me viene al cabezón. Ninguna de las historias está relacionada con las otras, todas tienen actores distintos y eso hace que unas encajen mejor que otras pero que tampoco agarren las malas movidas de las más flojas. La película tiene dosis masivas de crueldad, de mal rollo pero también de cachondeo, ya que algunas de las movidas llegan a límites tan dantescos que te tienes que reír. Como sucede siempre que alguien recurre a este formato, unas historias te enganchan más que otras pero la sensación general es de buen rollo. Para mí, la más floja fue la del avión, me pareció absurda, estúpida y sencillamente imposible. La del bodorrio sin ser posible si que creo que es probable y más de una y de uno se ha casado de tal guisa. Hubo un par de momentos en los que algunos de los cuentos se agotaban y llegaban a hacerse algo pesados pero por lo general, es un buen ejercicio de humor negro.

Este es el tipo de cine al que ni muertos acuden los miembros del Clan de los Orcos, demasiado complejo para ellos por no decir que tendrían que ponerles subtítulos para que entiendan algunas expresiones argentinas. Por otra parte, es perfecta para los sub-intelectuales de GafaPasta y para aquellos que disfrutan del humor negro y del cine con retranquilla.

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Por sulaco

Maximus Julayus

3 comentarios

  1. A mí me recordó al paquetón insufrible de Almorranas y si fuese capaz de potar, habría largado la cena en el cine. No me pareció ni divertida ni original y las imágenes que se veían por las ventanillas eran más falsas que truscoluña como país.

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