Buceando en las islas Similan, Koh Bon y Koh Tachai

El relato comenzó en Desde Utrecht a Kuala Lumpur

Nuestro segundo día buceando en el barco comenzó a las seis y media de la mañana, con la canción machacona que se me ha metido en el cabezón y que tarareo sin darme cuenta. Como pasamos la noche en las islas Similan, el buceo matutino también era allí y después salíamos por patas. En ese primer buceo se me olvidó el ordenador de buceo en el camarote y me vine a dar cuenta cuando ya saltábamos al agua con lo que tuve que quedarme siempre un metro por encima de nuestra jefa. Fue también la primera inmersión en la que llevé tres kilos de peso adicionales. Cuando. Empecé a bucear hace dos años iba con seis y me parecían pocos y ahora con tres tengo un control de mi flotabilidad que yo no diría que es exquisito, pero sí que me podéis adular y decírmelo ustedes, que los halagos no hacen daño y si los acompañáis de leuros, hasta mejor. Esa primera inmersión fue bastante chula y después de salir puse el ordenador de buceo junto al resto del equipo. Desayunamos y mientras el barco se desplazaba a Koh Bon, otra pequeña isla o islote algo más al norte. En el trayecto y durante quince minutos tuvimos Internet y fue el acabose, todos corriendo a mandar mensajes, yo a hacer mi Duolingo y comprar protección ya que el día anterior usé la que tenía y ya con la tranquilidad de haber salvado mi racha, mandé algún mensaje a mi madre y alguna foto. Después y mientras avanzábamos mar arriba escribí la anotación de ayer y apunté en mi cuaderno de inmersiones los datos del ordenador. Al final nos mandarán una versión digital por correo con los nombres de los peces que vimos y tal, como si yo me fuera a acordar, que para mí los peces son grandes, medianos, pequeños, de colores específicos, chulos, chulísimos y feos como truscolana.

La segunda inmersión y primera en Koh Bon nos dijeron que por primera vez había la posibilidad de ver mantas grandes o tiburones ballenas y en esa, la idea era mantenernos entre diez y quince metros y esperar. Alrededor de nosotros había una ingente cantidad de peces pero los bichos grandes no vinieron. Creo que no lo he dicho pero nos estamos haciendo una hora de inmersión con los tanques de doce litros. Yo siempre he tenido la sensación que me bebo el aire y soy malísimo pero resulta que inmersión a inmersión, bajamos los primeros y salimos los últimos y hay grupos que no aguantan ni media hora. Sin comerlo ni beberlo, estoy en el equipo Élite, con el chino y los dos japo-sileños. Aunque teóricamente la inmersión no cubrió el objetivo de ver peces grandes, me sirvió para practicar el control de la respiración y la estabilidad y ahora, soy como una máquina de precisión que con un pelín de aire controla la profundidad a la que estoy. Después de esto vino el almuerzo y yo subí a la cubierta a atorrarme al sol, el único, ya que los asiáticos tienen alergia al sol o algo parecido y estaban todos en la cubierta inferior a la sombrilla.

La tercera inmersión era en otro lugar cercano de Koh Bon y de nuevo, mantener la profundidad y esperar pero otra vez, vimos peces por un tubo, bancos de barracudas y nos acercamos al fondo a ver la vida marina local pero nada de tiburones ballena o de otro tipo o mantas. Seguí con mis ejercicios y salimos tras sesenta y dos minutos. A esto le siguió la merienda mientras el barco volvía a continuar la ruta hacia el norte de la costa oeste de Tailandia y nos acercábamos a Koh Tachai, otro islote.

En la cuarta inmersión, que era de atardecer, bajábamos al Pináculo de Tachai, dos plataformas submarinas con muchas rocas y rodeadas de mar profundo. Nos dijeron que podían haber problemas con las corrientes y que podía ser jodido y todo el mundo iba preparado para lo peor. Saltamos y AQUELLO ES OTRO UNIVERSO. Uno de los sitios más bellos que he visto en mi vida y en muchas de las de ustedes. La cantidad de pescado debe medirse en billones, había bancos con miles de peces de todo tipo, barracudas, fondos llenos de meros gigantescos, morenas (y no las chinas), corales, peces trompeta, NEMO y su familia y otros grupos que ni tengo idea de lo que son. No vimos peces grandes, salvo por los bancos de barracudas y de otros que no me sé el nombre pero el sitio es tan pero que tan espectacular que realmente no hizo falta. Aquello fue épico y legendario y la hora que pasamos allí abajo está entre las mejores de mi vida. Debo tener como quince pequeños vídeos del lugar. No había corriente con lo que podíamos movernos perfectamente. Salimos igual que los jocosos después de un chute. Después, ducha, afeitado, cena masiva y la tertulia española. A estas alturas ya tengo con mote a la mayor parte de los pasajeros. Hay una china con dientes enderezados que es la cangrejo porque es malísima buceando y la tienen que agarrar por detrás y tirar de ella. Su marido, el austriaco, se las da de experto pero jodé con el regalillo que se trajo, mejor la deja en el cuarto pa’follá porque la gente de su grupo está amargada con ella y de hecho, dos chicas pidieron cambiarse a otros grupos en las dos últimas inmersiones. Hay dos chinas que son la nadadora y la bailarina. La primera tiene un traje de natación blanco que no deja nada a la imaginación. Además, ella y su amiga son del club noréxico-bulímico y comen aire y si pueden lo vomitan. La bailarina tiene un tutú blanco que si la pillas por detrás cuando estás debajo del agua te la pone morcillona. Nuestra jefa no se acerca porque sabe que lleva viciosos, que uno de los japo-sileños con la cámara que tiene, le puede hacer unas fotos épicas. Mi compañero de cuarto se ha quedado como el primo de Zumosol porque salimos de bucear, todo el mundo agotado y el se hace cuatrocientas flexiones, tres mil abdominales, levanta el peso del cuerpo treinta veces y mientras, nosotros mirándolo y riéndonos de él por no llorar. Por la noche, sobre las diez, todo el mundo se retiró y yo me fui a ver algún episodio de serie que yo tantas horas no duermo y con seis o siete voy sobradísimo. El barco se quedó a pasar la noche en Koh Tachai y la primera inmersión del tercer día iba a ser allí.

El relato continúa en Buceando por un tubo y con un tiburón ballena

5 opiniones en “Buceando en las islas Similan, Koh Bon y Koh Tachai”

  1. “comprar protección” para el duolingo??? madre mía, … hasta ahora cuando oía esa frase te aseguro que no era para nada informático… que tristeza de relaciones humanas…. estoy de acuerdo con Genín, vete a por la nadadora y daros una alegría, (con protección de verdad).

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