Mira que tienes un carro rarito

La exposición de la Guarra de las Falacias

Con el paso del tiempo, yo he involucionado muchísimo, como un cangrejo que no se cansa de retroceder. En aquellos pasados tan lejanos y ciertamente peores, yo era uno de esos que se declaraba fans de un montón de cosas y las seguía pies juntillas. Al final, las cosas se han ido atemperando y aclarando y he acabado en que me gusta el cine, me gusta escuchar audiolibros, me gusta ver algunas series, pero no tengo apegos dramáticos a ninguna de estas aficiones. Cuando por la ciudad de Utrecht y más concretamente por el cine Cinemec Utrecht pasó la exposición de Harry ChapaPotter, estuvo allí como nueve meses, pasé por el cine probablemente más de OCHENTA veces y jamás tuve el más mínimo interés por comprar la entrada y ver la exposición. Me gustaron un montón las películas y los libros pero ver los jaiques que dicen que se ponían en la película no despierta en mi interior ni morbo ni interés e incluso en alguna ocasión que yo era prácticamente la única persona allí, un sábado a las nueve de la mañana y sabiendo que probablemente los empleados del cine me dejarían pasar, que para eso me conocen, ni se me ocurrió.

Después llegó la Star Wars Identities, con morralla y maquetas de la Guarra de las Falacias y me sucedió lo mismo. Le hice la foto a la maqueta que pusieron a la entrada del cine y mi vida siguió. Las películas no me van a dejar de gustar o lo harán en mayor medida por ver objetos que salieron en las mismas. En mi cerebro no hay ningún tipo de relación entre lo uno y lo otro, yo voy a una sala obscura a ver una película, la disfruto o la odio y cuando salgo sé que atrás, en aquel recinto, queda el cine. Afuera está la vida y no flipo ni me emociono con objetos que no significan nada. Si eso, al ver la maqueta lo primero que pensé es en lo maravillosos que son los efectos especiales y el montaje, porque vista la maqueta, se ve más falsa que truscoluña, que no es nación por más que tenga un criminal y delincuente huido de la justicia y que se dice exiliado.

Exagerando un montón

Abrigadas en exceso

Cuando estuve en Gran Canaria en Navidades, como siempre, me fascinó la manera que tienen los locales de exagerar con las temperaturas. Estábamos con mínimas de dieciocho grados y la gente que abrigaba de una manera exagerada y en la misma calle me podías ver a mi en pantalones cortos y con las cholas Moisés y a una chama como la de la foto, con una imagen tomada con cámara oculta en la guagua y que llevaba más capas que una cebolla. Debía tener camisilla, camisón, camiseta, camisa, abrigo, el trapo de limpiar las ventanas anudado al cuello como bufanda, un cuarto de litro de laca para proteger el pelo del frío, guantas, compresa, braguitas, bragas, medias, calcetinas, pantalones y solo Dios sabe qué más. Con la cantidad de ropa que llevaba yo podría sudar y perder al menos un kilo de peso al día, además de apestar más que el coño de una corredora de maratón al terminar la carrera. Ella y su amiga hasta comprobaron que todas las ventanas de la guagua estuviesen cerradas. Supongo que estas no sobreviven en Holanda y probablemente se les camba la peluca del susto si me ven salir de mi casa con cinco grados bajo cero y una camiseta y sobre la misma una chaqueta ligera que es impermeable, transpirable y cuya misión es protegerme del viento y de la lluvia y que con su sellado hermético me permite usar el calor corporal para mantenerme calentito. Con esa chaqueta, que no tiene forro interior, unos guantes y una banda para las orejas, yo me muevo perfectamente, ya sea andando o en bicicleta.

Lo más asombroso es que en la playa, mientras yo tomaba el sol, había gente equipada como la beba de la foto cerca de mi, disfrutando de un día de playa de invierno. Parece que de lo que se trata es de exagerar y de engañarte a ti mismo pensando que es invierno, cuando aquello son temperaturas de primavera o verano.

Terminal de bajísimo costo en Schiphol

Terminal de bajísimo costo en Schiphol

El aeropuerto de Schiphol es uno de los más apreciados por los viajeros en el universo conocido y particularmente en Europa. Es como un enorme centro comercial en el que también hay zonas para sentarte y esperar, abundan los puntos para cargar tus dispositivos mágicos y maravillosos y todo está en una única estructura, son un puñado de terminales hechas a lo largo del tiempo pero con todo centralizado. La parte más espartana de este aeropuerto son las salas para los vuelos de bajo o bajísimo costo, básicamente Easyjet, Norwegian y Ryanair, que creo que son las únicas aerolíneas que usan estas salas. Hoy tenemos un vídeo desde el interior de una de las mismas y que hice cuando fui a Lisboa en diciembre para pasar el fin de semana. Al contrario que en el resto del aeropuerto, en donde te puedes sentar por todos lados, aquí quisieron enfatizar lo del bajo costo y es una especie de hangar apañado para mover masas de seres humanos e inhumanos. Nada más entrar te revisan tu tarjeta de embarque y según la prioridad, vas a la larga cola de los pobres o a la corta y exclusiva de los que tienen un par de leuros más. Los aviones paran delante, literalmente a unos metros y en un cierto punto lo vemos llegar, vemos a los julays salir y subir a la terminal por un lateral de la misma sala y después de unos nanosegundos dan el disparo de salida y todo el mundo corre y se sube a su avión. En el vídeo, que eso de arriba es un vídeo y si algún Dios no te dio la capacidad intelectual para hacer clic en el mismo es más que probable que no lo veas, tenemos el hangar, una especie de ventanas que hay por arriba para que la gente nos vea arracimados como desgraciados y las sillas que están junto a la pared son para los que han pagado por el servicio preferente. En el otro lado, la gente se sienta en el suelo, sobre sus bolsas y similares. El sistema se hizo para ser funcional y lo consiguieron. Para cuando se abre el embarque el ochenta por ciento o más de los pasajeros ya han sido controlados, las maletas de los más rezagados ya están apiladas para ponerlas en la bodega del avión y en unos diez minutos sube todo el mundo, cierran la puerta y a caminar media hora hasta llegar al punto del despegue o así, ya que si te toca la Polderbaan, la pista que está a unos kilómetros del aeropuerto, te dan de gratis un paseo por la campiña holandesa.

El año que viene se inaugura, o eso se espera, una terminal en el aeropuerto de Lelystad, que han rebautizado como Amsterdam-Lelystad Airport y la idea es sacarse todo el bajo costo de encima y mover todas esas aerolíneas y vuelos al mismo. La diferencia es que Schiphol está junto a la ciudad de Amsterdam y desde Lelystad primero habrá que ir en guagua a la estación de la ciudad y desde allí unos cuarenta minutos en tren hasta el centro de Amsterdam. En mi caso, he hecho cálculos y parece que Eindhoven me pilla más cerca ya que en la opción más rápida, jamás podría llegar al lugar en menos de una hora y diez minutos más el tiempo de la guagua.

Volviendo a lo de la terminal de bajo costo, la solución a la incomodidad del hangar es que en la terminal principal del aeropuerto, donde están las tiendas, los bares y demás, allí han puesto más asientos y gradas en la zona correspondiente a esta terminal y hay abundancia de pantallas y te sugieren esperar allí hasta que se anuncia la puerta de salida de tu vuelo, lo cual tiene lugar cuarenta minutos antes del despegue. A las salas esas para esperar el avión se puede llegar por dos caminos, en el vídeo ya vimos en la parte superior las cristaleras. Hay una ruta para los viajeros que tienen un destino dentro del territorio Schengen y que no pasan control de pasaporte y una ruta alternativa para los que sí que tienen que tener control de pasaporte.

Tortugas junto al Faro de Taliarte

Tortugas junto al Faro de Taliarte

Cuando voy a Gran Canaria, por las tardes, después de volver de la playa suelo irme a caminar por el paseo que está junto a la costa y que me permite ir desde la Garita hasta la playa de Melenara, pasando junto al faro de Taliarte, que creo que ya ha aparecido en alguna foto por aquí ya que todos sabemos que mi mundo está muy visto y repetido. Por la zona hay edificios de la facultad de Ciencias del Mar y también tienen un montón de tanques de agua en los que se recuperan tortugas heridas que han rescatado. Siempre que voy por allí me paro un rato a verlas dar vueltas en sus piscinas, unas tortugas enormes y siempre me da rabia porque jamás he visto una en el agua, así que estás deben pasarse la vida mar adentro. Me pregunto que pensarán las tortugas de este trato privilegiado y de la ayuda cuando casi con toda seguridad, si llegan a estas piscinas es porque alguno de vosotros hizo algo que no debía.