Cenicienta – Cinderella

La Disney ha descubierto un nuevo filón volviendo a hacer las películas clásicas animadas de siempre con actores reales. Ahora, hasta los más agitanados que dicen que no van al cine a ver este tipo de películas ya no tienen excusas y o reconocen que no les gustan los cuentos o se tienen que tragar el orgullo y como todos sabemos que esos mismos sí que van a ver las películas homosexuales de la doble trilogía del señor de los julandrillos, se joden y van al cine con sus hembras para ver algo tan fuera de su universo como Cinderella, película que se estrena en España esta semana con el clásico título de Cenicienta, aunque al parecer hubo discusiones para titularla truscoluña jamás fue ni será nación.

Una julay con picores en el potorro busca macho pa’cogé

Una tonta del bote tiene una vida de ensueño hasta que la diña su madre. Después sigue con una vida de menos ensueño hasta que su padre aparece en la casa un día con la bruja Avería y sus dos hijas y se casa con la pelleja para darle seguridad. Cuando el padre muere la hija se convierte en la fregona de la casa. Un día en el bosque conoce a un macho con un paquetón que no veas y la pobre se deja hasta las uñas de los pies de tanto zambombearse cierta parte. El macho quedó prendado de algo que no sabemos muy bien qué es porque parece mariquita y organiza un baile para las hembras del Reino y de afuera. En este baile buscará esposa para tapar su mariquitismo. Aunque la madrastra hace lo imposible para que Cenicienta no vaya, finalmente aparece una promotora de las artes mágicas que la patrocina y la manda como una reinona, aunque le pone un límite de horas. La chica llega al baile y encandila al julandrón, que se pasará la tarde/noche hablando con ella de productos de cosmética de MerkaMamona y cuando ella sale por patas a la medianoche, se pasará meses buscando por el país a la pava que tanto le fascinó. Esto tiene final feliz así que hasta el más lerdo sabe lo que pasará en esa búsqueda, que no acaba bien para las perdices que adornarán el final.

La historia la conocemos todos hasta bajo los efectos más perniciosos del alcohol así que se lo tenían que currar con la ambientación y el encanto. La película funciona muy bien con varios de los secundarios, sobre todo la madrastra, que interpreta Cate Blanchett o la bruja que la transforma en princesa, una pasadísima Helena Bonham Carter haciendo ese papel que le gusta tanto y que repite siempre y que implica unos niveles de sobreactuación dantescos. La Cenicienta es una tal Lily James que no recuerdo de películas anteriores y que es como un cacho de carne bonito y con cara de tonta con ojos. Pone los hocicos de pobrecita muy bien pero cuando tiene que decir dos frases seguidas se le atragantan un poco. Peor aún lo tiene Richard Madden, chamo que sí que no conozco de nada porque no sigo la serie en la que trabaja y que si no lo sabe, yo le puedo confirmar con certeza absoluta que no sabe ni puede actuar. Como actor es una nulidad completa y parecía un poster de cartón que pusieron allí para que la gente no hable con el aire. Eso sí, la idea genial de ponerle una protección de rugby tres tallas más grandes en cierta parte de la malla es épica. Tremendo paquetón, todos los demás tíos llevaban las mallas hasta con vergüenza cuando salía el colega en escena con aquella bolsa de medio kilo de garbanzos allí debajo. Me partí de risa en todas sus escenas con los diálogos inventados que aparecían en mi cabeza y que mejorarían aún más la película, ya que está perfectamente claro lo que le vio Cenicienta al príncipe. A propósito, tal como tienen las relaciones, yo diría que el negro que trabaja y adora al príncipe es el que se la empeta por las noches hasta los pelos de los güevos. La película entretiene, sobre todo en la parte inicial y en la parte de tortura física y psicológica de la madrastra. Aburre un poco en toda la parte del baile en el palacio ya que se ve demasiado falsa. Aún así, es entretenimiento simple y directo y este es uno de esos casos en los que el conjunto final minimiza las fallas individuales.

Una ocasión perfecta para los miembros del Clan de los Orcos para sacar a sus hembras y que les de un poco el aire. No creo que sea cine para sub-intelectuales de GafaPasta.

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