De Ayutthaya a Kanchanaburi

El relato comenzó en Otro de esos saltos gigantescos

En esta etapa del viaje, he estado saltando de lugar en lugar con rapidez y la razón es que son sitios que quería ver pero que no tienen demasiado y los puedes ver en un día o poco más. Por eso, solo pasé una noche en Ayutthaya y al día siguiente me marchaba temprano. Me levanté antes de las siete y a esa hora estaba en la calle pedaleando y yendo a hacer fotos del Wat Phra Si Samphet. Las calles en domingo estaban bastante vacías y a esa hora, la temperatura ya rondaba los treinta grados. También hice alguna foto del Wihan Phra Mongkhon Bophit o el Palacio Real, el cual por alguna razón no me llamaba demasiado y pasé de pagar por verlo por dentro. Paseé por la ciudad con la bici y sobre las ocho fui a desayunar en el Coffee Old City, cafetería que estaba a la entrada de la pensión en la que me quedé.

Después de comer, me duché, cogí las mochilas y a las nueve me recogieron para viajar en mini-bus a Kanchanaburi. Particularmente prefiero el transporte público porque conducen mejor, pero si usaba esa alternativa, tenía que pasar por Bangkok y prefería evitar la ciudad. En el lado positivo, nos llevaron en dos horas y media. Me dejaron en mi nueva pensión, Tara bed and breakfast sobre las doce de la mañana.

Como el día era largo, por la tarde salí a pasear y fui andando hasta el Cementerio de Guerra de Kanchanaburi o Don Rak. Merece la pena recordar que treinta y ocho soldados aliados murieron por cada kilómetro de la línea de tren que hicieron los japoneses entre Birmania y Tailandia y un montón de ellos están enterrados aquí. El cementerio resulta muy interesante.

Al lado del mismo está el Museo del Ferrocarril de la Muerte o Death Railway Museum. Con la entrada te dan un cupón para un café gratuito al final de la visita, algo curioso. El museo es fascinante, te cuenta la historia de lo que sucedió allí, te inunda a estadísticas sobre los que murieron y los que sobrevivieron y tiene una combinación perfecta entre historias tiernas y personales y la cruda realidad. Sales del mismo con una idea clara de lo que sucedió cuando se construyó la línea de tren.

Cuando salí crucé la calle y fui a ver la estación de tren de Kanchanaburi, una de las que hicieron estos hombres, aunque ellos solo se ocuparon de la línea y el edificio es reciente. Después fui paseando hasta el Puente sobre el río Kwai y justo antes de llegar vi el World War II Museum and JEATH War Museum. No me molesté en leer mi guía, entré y me pareció una puta mierda. Más tarde, mirando en mi libro descubrí que este es falso, hecho por un julay de ascendencia truscolana y no merece la pena. Al menos, al salir a la azotea del mismo, vi que pasaba un tren por el puente y le hice fotos y vídeo. Llamar museo a esto es un insulto. Por suerte la entrada era baratísima.

Después fui junto al puente, lo crucé andando ya que es Tailandia y aquí es totalmente normal que te apetezca andar por las vías del tren y cuando me aburrí regresé al hotel para pasar un rato en el piscina. Por la tarde, contraté una excursión para el día siguiente y me fui a cenar al Nut’s Restaurant, un sitio en el que la dueña cocina y lo hace todo y en el que la comida es fabulosa. Después me aprovisioné de agua y regresé a mi hotel ya que al día siguiente me recogían a las ocho de la mañana.

El relato continúa en El Parque Nacional de Erawan y el tren

Una respuesta a “De Ayutthaya a Kanchanaburi”

  1. Me encantaría ver el museo verdadero y el puente claro, esos museos relacionados con la guerra, cualquiera que esta sea, me pirrian, mi favorito es el de Londres, una verdadera pasada…
    Salud

Comentarios cerrados.